“Año 1. Israel y su mundo cuando nació Jesús” (III)
19.02.08 @ 06:47:34. Archivado en Libros

Hoy escribe Antonio Piñero:
Las religiones paganas del entorno de Israel
El Año 1 dio comienzo a un siglo en el que habrían de ocurrir cambios sociopolíticos muy importantes que afectarían al futuro destino del judaísmo, y en el que se produciría el nacimiento del cristianismo. Pero ninguno de estos dos grandes acontecimientos tuvo lugar –sobre todo el segundo- sin influencia clara y notable de las religiones paganas del entorno de Israel. Por ello, el libro que estoy presentado concentra su interés también en ese mundo en torno al nacimiento de Jesús, es decir, en los rasgos más sobresalientes de la religiosidad grecorromana, sobre todo a los aspectos que más pudieron influir en la génesis de esos dos acontecimientos trascendentales: el judaísmo moderno y el cristianismo.
He aquí cómo el libro expone las características generales de la religión tradicional grecorromana que rodeaba a Israel, en especial en la “Galilea de los gentiles”, la patria de Jesús:
“La religión tanto griega como romana fue en sus antiquísimos inicios una religión étnica, como el judaísmo, en el sentido de que simplemente se nacía en ella. La participación en la vida religiosa dependía, pues, al principio de que se poseyera la plenitud de los derechos político-cívicos, que se recibían por nacimiento. Sólo un ciudadano de pleno derecho podía tener en la religión parte activa.
Como ocurría con el judaísmo de siempre, tampoco tenía la religión grecorromana aspiración ninguna al universalismo -al contrario que el cristianismo o el islam- ni ansiaba expandirse por medio de proselitismo alguno, ni poseía una casta sacerdotal, ni libros sagrados en los que estuvieran depositadas las verdades reveladas y fueran el fundamento de una teología. Tampoco tenía dogmas, ni fundador o fundadores (Moisés, Mahoma, Cristo o Pablo de Tarso). Casi diríamos que estaba desprovista en sus orígenes de la noción misma de lo que hoy entendemos por religión, puesto que se circunscribía al “cuidado (therápeia) de los dioses”, y a los aspectos formales del culto que se les debía (threskeía).
Pero como todo proceso humano sufrió notables cambios a lo largo de los siglos. En el Año 1 la mayor parte de los paganos a los que los judíos podían tener en alguna consideración eran fieles de la religión que en este tiempo podemos denominar la común helenístico-romana. Las características peculiares de esta religión en esos momentos son rasgos que concretaban tendencias pretéritas, o que se habían manifestado aunque tímidamente en épocas anteriores. Algunas de esas características son el producto de la visión del mundo, ensanchada y ampliada, que griegos y romanos fueron adquiriendo desde la plena expansión del Imperio (mitad del siglo III a.C.) dentro de un ámbito mentalmente helénico que dominaba ya gran parte del mundo entonces conocido.
En época helenística tardía, como es el Año 1, se puede hablar ya de una fusión plena de las religiones griega y romana. Roma había añadido en realidad muy poco a lo sustancial; incluso durante los tiempos del gigantesco Imperio romano de los siglos II/III d.C. lo esencial de la religión seguía siendo griego. La gran contribución de Roma había sido crear la seguridad de pertenecer a una gran institución con dioses comunes y a la unión de muchos pueblos en un estado común, y muchas veces, con una lengua común.
He aquí los rasgos más característicos o peculiares de la religión helenística grecorromana vigentes en el Año 1:
• Tendencia a un monoteísmo práctico sobre todo en las clases superiores: En el Año 1 se llegó a que casi todos los que cultivaban la filosofía abrazaran al menos un monoteísmo práctico. Los dioses podían quedar teóricamente aceptados, pero eran relegados a la función de meros démones, a entidades secundarias entre el hombre y el único ser verdaderamente divino, el Dios único.
La tendencia al monoteísmo se vio también reforzada por la contribución de los adeptos a la religión astral, es decir, aquellos que identificaban a los dioses con astros y estrellas. Estos dioses eran no sólo eternos, sino también universales, para todos; su poder no estaba limitado por el tiempo, el espacio, las regiones o las razas. Esta adoración a unos astros que podría conllevar un politeísmo claro, dada la pluralidad de ellos, acabó convirtiéndose en el mundo grecorromano en un monoteísmo práctico cuyo centro era el Sol. Augusto en torno al Año 1, y luego el resto de los emperadores, se interesaron en propagar la idea arriba mencionada: así como el Sol era uno, de igual modo sobre la tierra el gobernante debía ser único; el imperio concentrado en una sola mano era el reflejo de la monarquía celeste.
• Acentuación del no exclusivismo. El culto a una divinidad determinada, incluso una devoción casi exclusiva, no excluía la aceptación de otras divinidades. Las exigencias de exclusividad del judaísmo eran casi un escándalo para la mayoría de los paganos. Esta tendencia no exclusivista de la religión pagana se mantenía a pesar de que debamos hablar de un fuerte impulso hacia el monoteísmo, como veremos luego.
• Sincretismo o mezcla: las divinidades de unos pueblos y otros tendían a identificarse plenamente. Este impulso contribuirá tarde o temprano al monoteísmo y a considerar a todas las divinidades menos la principal como démones o fuerzas secundarias. Las divinidades masculinas se funden entre sí según rasgos y funciones, y lo mismo las femeninas. Del dios principal se piensa que es el mismo en todas partes: la misma divinidad son el semítico Baal Shamayyin (“el Dios de los cielos”) y Zeus.
Este sincretismo o combinación de dioses favoreció que se unieran también los cultos, o que unos tomaran préstamos de otros. Hubo en esta época notable transferencia de ideas religiosas a la religión grecorromana y reinterpretación de antiguos conceptos religiosos extranjeros en moldes griegos.
• Retroceso del antropomorfismo -es decir, de la tendencia a concebir los dioses con formas parecidas a las humanas- en favor de una adoración más intelectual del poder representado por esas divinidades. Las gentes de esta época mostraban mayor interés por las acciones divinas que por las personalidades en sí de los dioses.
La orientación de la mente religiosa helenística más hacia los poderes que hacia la figura de una divinidad determinada se une, sobre todo desde el comienzo del Imperio, a una fascinación por las cosas ocultas. Ello llevó a una potenciación de la magia y de la astrología, pero a la vez ayudó al culto del Emperador, que encarna en la tierra el poderío de la divinida. La potencia o el poder religiosos son conceptos no claramente definibles, fascinantes y maravillosos, y sus manifestaciones merecen por parte de la mayoría la admiración, el respeto y el culto.
• Tendencia a adorar divinidades más abstractas, lo que llevó a la deificación de virtudes y beneficios, o a la personificación divina de ideas abstractas. El espíritu grecorromano tendía a no dejar las cosas difuminadas e indefinidas, y procuraba en esta época designar a la deidad por el beneficio que comportaba para el ser humano, o bien deificar este beneficio como si se tratara de una divinidad en sí misma (las diosas Salus; Libertas, Victoria). De modo especial, en el imperio helenístico-romano la Concordia y la Paz fueron divinidades con templos a ellas asignados. También el culto a la diosa Suerte (griego Týche) se extendió notablemente.
• Demonización de la religión como consecuencia de la potenciación de la creencia en dioses menores. Esto quiere decir que las gentes gustaban de incluir entre sus devociones la adoración no sólo de los dioses importantes sino de los “démones” o divinidades menores, algunas de las cuales hemos nombrado en el apartado anterior.
No debemos entender “démones” simplemente como “demonios” en el sentido de hoy día, aunque la atribución de los hechos tristes o desgraciados de la vida a la acción de esos dioses menores llevó a que la palabra demon/demonio adquiriera un sentido peyorativo. Aparte de dioses de segunda categoría, los démones eran los poderes abstractos personificados arriba mencionados, los “espíritus” (también los ángeles) y los responsables de lo inexplicable en la naturaleza humana; los démones eran los que rellenaban ese vacío entre unas divinidades quizá muy inaccesibles y los seres humanos. Ya antes del Año 1, el mundo supralunar era el ámbito de los dioses; la tierra, el lugar de los hombres y el mundo infralunar (aire), el de los démones.
• Aumento de la creencia en el poder ineluctable del Hado o Destino (latín, fatum) y, a la vez, de la creencia en divinidades que podían dominar este Hado (Asclepio, o deidades orientales como Isis y Sarapis).
• Crecimiento de la afición por la astrología, es decir, por el estudio o escrutinio de la influencia del poder de los astros sobre el destino de los hombres.
• Aumento del prestigio de la magia. Los antiguos no distinguían a menudo entre magia y religión. En la antigüedad que nos ocupa crecieron mucho las supersticiones, la brujería, el uso de amuletos y la creencia en el poder mágico de ciertas estatuas, ensalmos y maldiciones.
A este mundo se enfrentaba el judaísmo del Año 1. Unas veces reaccionó con el aislamiento, otras, enfrentándose a él y confirmando sus ideas, otras, al fin, asimilando algunas nociones. El cristianismo -un poco más tarde- reaccionará de modo diferente, según las posturas de las diversas reinterpretaciones de Jesús.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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https://openaccess.leidenuniv.nl/handle/1887/9734
Allí se puede encontra algo sobre Julia Domna:
https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/1887/3591/1/362_003.pdf
Scaliger's criticism is based on comparison of Matthew with a non-biblical author. He considers the latter, Josephus, to be above suspicion, and Matthew as suspect, for a reason which he repeats several times. Christians had an interest in claiming that the events of Jesus' life represented the fulfilment of Old Testament prophecies: this presentation guaranteed that Jesus was truly the saviour promised and sent by God. But according to Scaliger reports of the fulfilment of such Old Testament prophecies were added to the original text of the bible by later Christians.
https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/1887/1031/1/279_071.pdf
https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/1887/1002/1/279_081.pdf
http://155.210.60.15/hant/hiberus/biblioteca/pina1.pdf
Las palabras que leemos en los evangelios en la Última Cena, "Tomad y comed, esto es mi cuerpo" "Tomad y bebed, esta es mi sangre". Se remontan a este rito de los Popularis y no funcionan en un rito pascul judío por más interpretaciones e inclusiones que se le quiera dar a esa transposición.
Los demás elementos del Funus Caesaris que recreó Fulvia y representó Marco Antonio los puedes ver en todas las Semanas Santas de los Pueblos, pero no los verás en los Evangelios. Por lo que podrás concluir que esos ritos son del siglo I, y los evangelios son tan posteriores que han perdido el referente del rito de los popularis, y se componen en uno o varios contextos "cortesanos", en las bibliotecas de los emperador, en un Scriptorium cuyos referentes son otros libros. Joseph Scaliger al final del renacimiento ya se dio cuenta de esto.
Se me olvidó decirte que Fulvia, la mujer de Marco Antonio era su Flamínica. Fue la primera Sacerdotisa del Culto al Emperador. Te recuerdo a Aulo Gelio
http://www.thelatinlibrary.com/gellius/gellius10.shtml
que, cuando hablaba del Flamen decía en el libro 10, XXVI que las ceremonias de la sacerdotisa son las mismas, lo que quiere decir que siempre estaban juntos: "Eaedem ferme caerimoniae sunt flaminicae Dialis". Pero lo interesante es que el matrimonio por "conferratio" es indisoluble: XXII. Vxorem si amisit, flamonio decedit. XXIII. Matrimonium flaminis nisi morte dirimi ius non est. XXIV. Locum, in quo bustum est, numquam ingreditur, mortuum numquam attingit; XXV. funus tamen exsequi non est religio. XXVI. Justamente ambos fueron el Flamen y la Flamínica del Funus Caesaris. Funus que recogía la tradición de los Popularis desde la muerte de Cayo Graco por lo menos el 121 A.E.C.
http://155.210.60.15/hant/hiberus/biblioteca/pina1.pdf
Las palabras ...
http://interclassica.um.es/var/plain/storage/original/application/25bdcab3bc837e5b6451b7258f57fb23.pdf
http://interclassica.um.es/var/plain/storage/original/application/4f05cbd14db0c7b0b48e3b83b44a786e.pdf
"transdisciplinariedad" es lo correcto y se me olvidó la "i". Gracias. Iulia Domna es muy interesante para mí, porque recoge la mejor tradición de Cornelia Graca, pero Fulvia lo hace antes. Y la tradición que recoge Fulvia tiene mucho que ver con los orígenes del Cristianismo y todavía puede verse en las Semanas Santas de los pueblos y en las imágenes de las iglesias. Por ejemplo la Pietá es una imagen de lo que ella hizo históricamente cuando mataron a su esposo Publio Clodio, y por cierto no está recogida en los Evangelios, sino en la tradición cristiana de los mártires popularis.
C'est d'abord le verbe ueneror, dénominatif issu de uenus. Venerari (ueneror de uenes-o(r)): c'est exactement « exercer la uenus», dans notre traduction appproximative « pratiquer le charme religieux». Ce verbe se rencontre dans toute la littérature latine; son emploi est strictement réservé aux dieux sous la république; ce n'est qu'a partir de l'empire que l'idée de vénération est parfois appliquée au monde profane.
Schilling en la misma obra caundo trata del "Étude du vocabulaire de la famille uenus" dice:
Mais, plus qu'a son origine, les linguistes se sont intéressés au devenir latino du mot. L'histoire de uenus est en effet singuliere, parce que le mot a passé du neutre au féminin sans changer d'aspect; ailleurs, la personnalisation d'une notion abstraite s'accompagne d'un élargissement : ainsi, le dieu Terminus provient d'un ancien neutre termen, allongé par le suffixe masculino Il n'en est rien pour Vénus. Il y a la une indication précieuse, qui nous oriente sur l' évolution du coneept religieux. Vénus a eli désigner d'abord une notion impersonneile avant de s'incarner en une déesse. Tenant les deux extrémités de la chaine, nous pouvons examiner a présent les vocables de la meme famille. (p. 32)
Salud y alegría
Carmen
He copiado a I Macabeos, 8 y dos párrafos de Shilling. Y no tengo tiempo de más. Sólo colaboro si no es molestia, desde lo que puedo. Cuando escriba algo sobre este tema, -espero que no te interese la transdisciplinaridad que es mi especialidad- te lo haré llegar. Si te interesa saber quién fue Fulvia, también te puedo informar. Salud.
Y una pregunta: hasta ahora, me ha valido como libro de consulta acerca de estos temas "El Mundo del Nuevo Testamento", vol.I, de Leipoldt y Grundmann. ¿Qué opinión le merece? Y, además de la evidente pedagogía del suyo, ¿hay nuevos datos, estudios recientes o posteriores perspectivas (puesto que el mencionado es de 1971) que incorpore a su libro? Item más: Creo que Pedro, que parece tan informado, debería escribir su propio libro sobre estos temas, ¡menudas conferencias...! (Sin ánimo de ofender a Pedro).
un saludo
Carmen P.
Respuesta de Antonio Piñero:
El libro de Leipoldt-Grundmann es muy bueno..., pero no en vano pasan los años y hay nuevas perspectivas. Hoy día, creo que el mejor es el de Hans Josef Klauck, Die religiöse Umwelt des Urchristentums, I y II, Hohlhammer, Stuttgart, pero al estar en alemán es dificultoso para la mayoría. "Año 1" intenta ofrecer un panorma casi completo del judáísmo del siglo I en todo aquello que interesa o puede interesar a un lector cristiano, en concreto del Nuevo Testamento. No estoy seguro de que en lengua castellana haya un libro parecido, y por eso creo -modestamente, puedo equivicarme- que llena un hueco bibliográfico.
Saludos, A. Piñero
C'est exactement le 19 aout 43 avant J.-C., qu'Octave inaugura son premier consulat par la prise des auspices : « comme autrefois Romulus », il aperçut douze vautours, qui furent interprétés par les haruspices comme un gage de grandeur et de prospérité. Si le parallele avec Romulus a été souligné par les historiens aneiens et modernes, un autre rapprochement doit etre signalé : la date du 19 aout correspond aussi a la célébration de la fete des Vinalia, qui commémore le voeu solennel d'Enée envers Jupiter, le renouvellement de l'alliance des Latins avec le souverain dieu sous les auspices de Vénus. (p. 340)
Sobre el s. I tal vez tengamos que acudir al hombre histórico que lo programó y determinó religiosamente: Octaviano Augusto.
Paso a copiarte dos párrafos de R, Schilling en "La Réligion romaine de Venus" (perdón por la caligrafía):
«Auctores generis Venerem Martemque fatemur, Aeneadum matrem Romulidumque patrem ».
Cette formule de synthese «romaine» parait caractéristique de la politique religieuse d' Auguste. Peut-étre faut-il également interpréter, a la lumiere de cet esprit de synthese, deux coincidences remarquables qui encadrent la carriere d' Auguste. La premiere concerne la date du 19 aout, que l'empereur considéra comme l'anniversaire de son dies imperii. Suétone rapporte, en effet, qu' Auguste donna son surnom au mois de Sextilis plutót qu'au mois natal de septembre, parce qu'en ce mois il avait obtenu son premier consulat et ses grandes victoires.
Judas, llamado Macabeo, sus hermanos y el pueblo judío nos han enviado donde vosotros para concertar con vosotros alianza y paz y para que nos inscribáis en el número de vuestros aliados y amigos. » La propuesta les pareció bien. Esta es la copia de la carta que enviaron a Jerusalén, grabada en planchas de bronce, para que fuesen allí para ellos documento de paz y alianza: « Felicidad a los romanos y a la nación de los judíos por mar y tierra para siempre. Lejos de ellos la espada y el enemigo. Pero, si le sobreviene una guerra primero a Roma o a cualquiera de sus aliados en cualquier parte de sus dominios, la nación de los judíos luchará a su lado, según las circunstancias se lo dicten, de todo corazón. No darán a los enemigos ni les suministrarán trigo, armas, dinero ni naves. Así lo ha decidido Roma. Guardarán sus compromisos sin recibir compensa...
En cambio, a sus amigos y a los que en ellos buscaron apoyo, les mantuvieron su amistad. Tienen bajo su dominio a los reyes vecinos y a los lejanos y todos cuantos oyen su nombre les temen. Aquellos a quienes quieren ayudar a conseguir el trono, reinan; y deponen a los que ellos quieren. Han alcanzado gran altura. No obstante, ninguno de ellos se ciñe la diadema ni se viste de púrpura para engreírse con ella. Se han creado un Consejo, donde cada día 320 consejeros deliberan constantemente en favor del pueblo para mantenerlo en buen orden. Confían cada año a uno solo el mando sobre ellos y el dominio de toda su tierra. Todos obedecen a este solo hombre sin que haya entre ellos envidias ni celos.
Antíoco el Grande, rey de Asia, había ido a hacerles la guerra con 120 elefantes, caballería, carros y tropas muy numerosas, y fue derrotado,
le apresaron vivo y le obligaron, a él y a sus sucesores en el trono, a pagarles un gran tributo, a entregar rehenes y a ceder
algunas de sus mejores provincias: la provincia índica, Media y Lidia, que le quitaron para dárselas al rey Eumeno; los de Grecia habían concebido el proyecto de ir a exterminarlos, y en sabiéndolo los romanos, enviaron contra ellos a un solo general, les hicieron la guerra, mataron a muchos de ellos, llevaron cautivos a sus mujeres y niños, saquearon sus bienes, subyugaron el país, arrasaron sus fortalezas y les sometieron a servidumbre hasta el día de hoy; a los demás reinos y a las islas, a cuantos en alguna ocasión les hicieron frente, los destruyeron y redujeron a se...
El contacto de los Judíos, es decir, de la familia de los Macabeos, con los romanos, es contado en I Macabeos, 8:
La fama de los romanos llegó a oídos de Judas. Decían que eran poderosos, se mostraban benévolos con todos los que se les unían, establecían amistad con cuantos acudían a ellos (y eran poderosos). Le contaron sus guerras y las proezas que habían realizado entre los galos, cómo les habían dominado y sometido a tributo; todo cuanto habían hecho en la región de España para hacerse con las minas de plata y oro de allí,
cómo se habían hecho dueños de todo el país gracias a su prudencia y perseverancia (a pesar de hallarse aquel país a larga distancia del suyo); a los reyes venidos contra ellos desde los confines de la tierra, los habían derrotado e inferido fuerte descalabro, y los demás les pagaban tributo cada año; habían vencido en la guerra a Filipo, a Perseo, rey de los Kittim, y a cuantos se habían alzado contra ellos, y los habían som...
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