“Tiempo e historia” en el judaísmo y cristianismo antiguos (II)
09.02.08 @ 06:56:46. Archivado en Biblia en general

Hoy escribe Antonio Piñero:
La duración, el tiempo prolongado y su contrario, el instante fugaz, se sentían también entre los hebreos como algo rítmico. Así, un largo período de tiempo se presentaba como un ritmo continuado que pasaba a otro, en el que la secuencia era más prolongada. De este modo, el ritmo, más breve, el del día (luz/obscuridad/luz) pasaba al ritmo semanal más prolongado: “trabajo/descanso/trabajo”, y de ahí al ritmo mensual más amplio aún (luna nueva-luna llena-nueva) y al anual (doce lunas). Tras seis años venía un sabático, de descanso de la tierra, y tras siete ritmos de siete, el año jubilar, o cuadragésimo noveno (Lev 25,8-17), en el que además del barbecho de los campos había –al menos en teoría- una emancipación general de las personas (israelitas) esclavizadas y una condonación de las deudas: cada uno volvía a su clan y se hacía de nuevo con su propiedad ancestral.
Por su parte, el tiempo fugaz, el momento volandero es para el indoeuropeo una especie de movimiento rápido, un “abrir y cerrar de ojos”. Para el hebreo, por el contrario, era un regha´, un latido del corazón, un movimiento brusco y repentino; era una sensación corporal, no una visual.
Antonio Piñero
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