Argumentos para una reinterpretación del Evangelio de Judas (La edición crítica del códice Tchacos X)
19.12.07 @ 10:50:15. Archivado en , Gnosis y gnosticismo
Hoy escribe Fernando Bermejo
Tras haber señalado algunos de los problemas de traducción de la editio princeps del Evangelio de Judas (algunos de los cuales han sido corregidos en la edición crítica), hoy señalaré varios argumentos que parecen exigir una radical reinterpretación de este texto, en el sentido de que Judas no es el héroe del evangelio ni un representante de los gnósticos, sino una figura ominosa y negativa; dicho de otro modo: que el Evangelio de Judas no contiene una rehabilitación del personaje. Entre estos argumentos se encuentran los siguientes:
1) Judas es llamado por Jesús “daímōn decimotercero” (44, 20-21). Hemos visto ya que aquí “daímōn” ha de ser probablemente traducido no como “espíritu”, sino como “demonio”. Ahora bien, ¿qué significa la asociación de Judas con el 13? Los editores del texto afirmaron que esto eleva a Judas sobre los 12, de tal modo que aquí el 13 sería el “número de la suerte” de Judas. El problema con esta interpretación es que olvida dos cosas. En primer lugar, el significado que el número 13 tiene en los textos gnósticos setianos, que es claramente negativo. En el contexto de la mitología setiana, el mundo inferior está formado por trece eones: cf. Zostrianos 4, 25-27; Libro Sagrado del Gran Espíritu Invisible (NHC III 63, 18; NHC IV 75, 6.18) El decimotercero es el del arconte, el gobernador del mundo, que en perspectiva gnóstica tiene un sentido francamente negativo, como responsable de esta realidad deficiente. Así se entiende que Jesús anuncie a Judas que reinará sobre las generaciones que le maldecirán (46, 14 – 47, 4). En el Apocalipsis de Adán (NHC V 82, 10-19) el reino decimotercero parece designar a los cristianos psíquicos, pero éstos, aun teniendo un conocimiento parcial de la verdad, pertenecen a los reinos del error y se distinguen de la “generación sin rey”, que les es superior (82, 19ss). Al ser llamado “decimotercero”, Judas, lejos de ser designado como un gnóstico, es por el contrario vinculado al reino del dios inferior
Por otra parte, la expresión “decimotercer demonio” implica también que el resto de los discípulos poseen una naturaleza demoníaca. Así pues, Judas no es excluido del resto de los discípulos, sino incluido en el círculo de éstos.
2) En 45, 11ss Judas, tras contar su visión a Jesús, pide a éste ser admitido en lo que es una clara imagen de la congregación de los salvados. Jesús, sin embargo, dice a Judas: “Tu estrella te ha engañado. Ninguno de la humanidad mortal puede ingresar en la casa que has visto”. Este texto sorprende a quienes creen que Judas es un gnóstico, y es interpretado como si el engaño de Judas fuera algo provisional. Sin embargo, la asociación de Judas con la estrella (obsérvese que cada uno de los desgraciados discípulos tiene “su propia estrella”: 42, 7ss) es ominosa, e indica que Judas es el juguete de la influencia engañosa de los astros. El significado del texto parece ser precisamente que Judas no es digno de entrar en el lugar destinado a los santos. Esto, como hemos visto, es explícitamente señalado en 46, 23-24.
3) Para entender mejor el sentido negativo de lo que Jesús dice a Judas en 56, 17-20 (“Tú los superarás a todos, pues sacrificarás al hombre que me reviste”), conviene advertir que en el evangelio de Judas, el vocabulario sacrificial (thysía, thysiáse y thysiastērion) tiene siempre una connotación negativa. Anteriormente, Jesús había ordena a sus discípulos “dejar de ofrecer sacrificios” (41, 1-2). El culto es ofrecido por los apóstoles a su dios (34, 10), el dios de las Escrituras judías, asimilado al arconte de este mundo, Saklas (52, 12-16). Así, sacrificios y ofrendas sacrificiales son interpretados negativamente, y no parece haber razón para pensar que “sacrificar al hombre que reviste” a Jesús deba ser interpretado positivamente. Esta descripción de Jesús de la acción próxima de Judas más bien inscribe esta acción en continuidad con el culto sacrificial ofrecido al dios de los judíos. ¡Judas se hace culpable de realizar un sacrificio humano!
4) Al final del último diálogo entre Judas y Jesús, se lee: “‘Levanta los ojos y mira la nube y la luz en ella y las estrellas que la rodean. La estrella que asciende es tu estrella’. Judas elevó los ojos y vio la nube luminosa. Y entró en ella. Los que estaban de pie oyeron una voz que venía de la nube y decía…” (57, 16-26). Lamentablemente, el pasaje que sigue es muy lagunoso.
Los editores del texto dicen que es Judas quien entra en la nube, y que esto tiene un sentido positivo: Judas asciende al eón superior. Pero nos encontramos con dos problemas. Uno: ¿Quién es el sujeto de la frase “Y entró en ella”? Dos: ¿Cuál es la nube en la que entra el personaje?
Aunque el último sujeto nominal citado es Judas, el sujeto de la frase con sujeto pronominal “Y (él) entró en ella” podría ser también Jesús. Así lo piensan algunos estudiosos, como Louis Painchaud o Sasagu Arai. El cambio de sujeto en este tipo de secuencias sintácticas lo encontramos en otros textos, también en el códice Tchacos. Además, en la visión, Judas es representado por su estrella, exterior a la nube. El hecho de que la escena contenga una alusión a los relatos de la transfiguración parecería indicar también que es Jesús quien entra, no Judas.
Supongamos, sin embargo, que es Judas quien entra en la nube. Si fuera así, esto no podría significar –a la luz de lo visto hasta ahora– una ascensión de Judas a la generación santa, sino sólo una ascensión hasta el eón decimotercero. De hecho, la nube rodeada de estrellas parece ser un elemento de este cosmos, no del reino trascendente. Aunque el texto habla antes de una nube superior, en la tradición setiana el demiurgo inferior, Ialdabaoth, habita en una nube. Esto se refleja en el Evangelio de Judas 51, 5-17, donde los asistentes del dios inferior surgen de una nube. Así pues, si el sujeto de la frase se refiere a Judas, parece que su ascenso es todo menos glorioso: el significado del texto parece ser que Judas se une a Ialdabaoth en su nube, con lo cual se confirma que aquél reinará en el ámbito “decimotercero” y que no podrá ascender a la generación santa.
El próximo día veremos algunas razones más que invitan a pensar que el texto del Evangelio de Judas ha podido ser víctima de un gran malentendido.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
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Ahora, Si confronto algo que es de sentido común como los versículos en los que se hace a Judas depositario de una revelación (apóphasis) (33, 1) no creo compatibles las otras ideas de interpretación. El texto continúa pidiéndole que se aparte de los demás para recibir los misterios del reino (35, 24-25), cosa que se rubrica con la forma pretérita del "te he explicado los miesterios del reino" (45, 24-26) ; se le habla con verbos que tienen que ver con la enseñanza que va recibiendo etc. Todo eso me hace pensar en el género apocalíptico y en otros textos gnósticos, como el Apocalipsis de Pedro, el Ev. de Tomás. ¿Cómo lo explico? Otras cosas que saltan a las vista no sólo es el trato preferencial que tiene Judas sino también el hecho de no tener las mismas pasiones de los Doce. En este sentido el 13 es positivo y puede resultar negativo si esa idea proviene de los mismos D...
Respuesta de Fernando Bermejo
Estimado Felipe:
Tiene usted toda la razón en señalar el carácter paradójico de la presencia tanto de textos que se refieren a las revelaciones recibidas por Judas (y que le distancian del resto de los discípulos) como de textos que dan de Judas una visión no positiva. Explicaré esta paradoja cuando haya abordado otros argumentos. Pero le adelanto ya que en la nueva interpretación todos estos pasajes resultan compatibles.
Por cierto, no he leído aún el volumen de Bethge y cia. en De Gruyter, de modo que no puedo informarle al respecto.
Muchas gracias por su interés y sus preguntas, saludos cordiales
F. B.
Dado el modo en que se ha editado y presentado este texto por sus "propietarios", con clara vocación de "hype" mediático, no es de extrañar que se haya torcido lo más posible la interpretación del texto para que éste resulte más espectacular.
Ahora que parecía que nos librábamos de la censura eclesiástica para poder conocer la historia del cristianismo, nos topamos con unos nuevos tergiversadores: el capitalismo sin escrúpulos que se erige en dueño e intérprete oficial de un códice que debería ser patrimonio de la humanidad y objeto de estudio de científicos ajenos a intereses espurios.
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Antonio Piñero
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