Un libro para la reflexión: Vivir en la realidad de Gonzalo Puente Ojea
16.12.07 @ 02:26:12. Archivado en Libros

Deseo presentar hoy a los lectores el último libro de Puente Ojea:
Vivir en la realidad. Sobre mitos, dogmas e ideologías. Siglo XXI editores, Madrid, 2007, 436 páginas. ISBN: 978-84-323-1307-3.
El libro está dividido en tres partes, con temas en apariencia diversos pero unidos por la categoría de “mito”: el religioso, el cristiano y el político. El autor da por supuesta naturalmente la existencia de una faceta del ser humano que asume con gusto una función mitopoiética, es decir, la generación de mitos, que una vez nacidos y consolidados le ayudan en apariencia a comprenderse mejor a sí mismo y al universo que le rodea. Mi idea general de este denso libro es muy positiva: el estudio de Gonzalo Puente es un buen instrumento para comprender, por un lado, la necesidad de desembarazarse de los mitos para recuperar la dignidad intelectual y personal como ser humano y, por otro, la dificultad que supone esta empresa, una vez que se cae en la cuenta cómo en el entorno hay instituciones sociales, políticas y religiosas interesadas en extremo en mantener la vigencia de los mitos, puesto que de ella obtienen un excelente modus vivendi.
La “Reflexión preliminar” con la que comienza el libro es una auténtica e iluminadora introducción a la globalidad de las ideas que se exponen en las tres partes del volumen. No es exactamente una síntesis del pensamiento subsiguiente, de modo que el lector pueda ahorrarse con comodidad alguna parte de la lectura ulterior, sino más bien la explicación de la atmósfera intelectual que enmarca las reflexiones que siguen. G. Puente caracteriza así su obra:
"Éste es un ensayo de reflexión y de información, en el que esta última ocupa la parte predominante, con el fin de que la reflexión se ejercite sobre el estudio de la realidad a la luz de los resultados alcanzados por las ciencias propiamente dichas” (p. 11).
En la primera parte, el mito religioso, el autor se pregunta “el qué, el cómo y el porqué de la religión”. Cedo la palabra al autor que sintetiza así el argumento y las reflexiones de esta sección, la más amplia del libro:
Mi disertación versará sobre dos interrogantes. La primera podría formularse así: ¿tienen la religiosidad y por consiguiente la religión referentes realmente existentes? Y más en concreto, ¿es su referente básico –almas o espíritus- algo real, o sólo un producto de la imaginación humana cuando se ignoraba todo lo que la ciencia moderna ha ido desvelando paulatinamente sobre la verdadera estructura ontológica de nuestra especie?
La segunda sería ésta: si ese referente básico –y los derivados de él, como la noción secundaria de Dios- es inexistente, y lo que realmente existe es, no el alma o espíritu, sino la mente humana en cuanto que una parte del cuerpo funciona como complejísimo procesador de energía situado materialmente en el cerebro, ¿cuál debería ser presumiblemente el futuro de la religión, cualesquiera que sean sus expresiones confesionales, a la vista de la lenta pero inexorable difusión del conocimiento científico de la realidad, en los centros de enseñanza, sin inmorales censuras ideológicas?
Esta primera parte de la obra está, pues, dedicada a demostrar la necesidad de desmitificación del origen de la religión y a argumentar en pro de la inanidad ontológica de la “llamada cuestión de Dios”. G. Puente argumenta al respecto explicando y reflexionando de nuevo –con ulteriores complementos- sobre la verdad esencial de la hipótesis animista del origen de la religión, tal como la expuso E.B. Tylor: el animismo constituyó las condiciones de posibilidad de la religiosidad mediante la invención de las doctrinas de las almas y por implicación y extensión natural la doctrina de los espíritus. El motor de la religiosidad no fue la categoría de dioses o de Dios, sino la categoría de las almas y de los espíritus como entes independientes del cuerpo, dotados de poder, inmortales, a lo que se une el terror al misterio de la muerte y la natural aspiración o deseo de pervivir, el deseo de inmortalidad.
G. Puente completa en esta amplia sección temas tratados en otras obras suyas como Ateísmo y religiosidad (1997), Opus minus (2002), La andadura del saber (2003)y Animismo. El umbral de la religiosidad.
Esta parte concluye con un extenso análisis, muy similar a una exégesis de textos de los libros de Rodolfo R. Llinás, El cerebro y el mito del yo, Bogotá 2002, cuya tesis fundamental es que el problema del conocimiento no es una cuestión filosófica, sino un problema de la neurobiología; la explicación del fenómeno de la conciencia, de Daniel Dennett Contenido y conciencia, Barcelona 1985, y el de Richard Dawkins sobre la evolución de la cultura, El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta, Barcelona 1993.
La segunda sección del libro se centra en el mito cristiano. La argumentación de Puente Ojea es una profundización y ampliación de los grandes temas de la génesis y esencia constitutiva del cristianismo, vistos a través de un análisis serio del Evangelio de Marcos. En él intenta “
llevar a cabo la tarea de perfilar al evolución de la doctrina cristiana desde sus orígenes mismos y sus primeras etapas de desarrollo mediante un análisis objetivo y sin prejuicios teológicos de los textos disponibles y al margen de la fe”. Este sistema permite en su opinión dar sustento a “conclusiones altamente probables” sobre un tema sujeto siempre a discusión, puesto que la “historia como ciencia de la vida humana no posee las suficientes fuentes e instrumentos para recuperar íntegramente el pasado” (p. 283).
Puente Ojea defiende los resultados de una exégesis estrictamente científica, de un método heurístico, es decir, de encontrar la verdad, que descubra lo que hay detrás de la dogmática del cristianismo. Los temas estudiados por el autor –y que interesarán mucho al lector de este blog- se van desvelando en un nuevo análisis del Evangelio de Marcos que confirma, según Puente Ojea, los resultados de sus obras anteriores, El mito de Cristo (2002) e Ideología e historia. La formación del cristianismo como fenómeno ideológico de 1974 con múltiples reediciones:2001, más Fe cristiana, Iglesia y poder, de 2001.
Puente sintetiza así sus resultados: Jesucristo no es el Hijo de Dios; el secreto mesiánico es una ficción legendaria de Marcos o de su comunidad,
“no declaró que fuera lícito el pago del tributo al César, no instituyo la Eucaristía, no resucitó de entre los muertos, no habló como se le atribuye en Mc 16, ni ascendió finalmente a los cielos” (p. 297).
Puente Ojea estudia a fondo, además, la relación de Jesús con Juan Bautista, cuál fue en verdad la mesianidad de Jesús, la concepción de éste del reino de Dios, su ética escatológica, la cuestión de “Jesús y la violencia” con su más que posible conexión con el celotismo. El autor llega a conclusiones muy diferentes a la exégesis confesional, pero apoyadas con argumentos sólidos que en todo momento conviene ponderar y no pasar por alto.
El tercer tema, el mito político, se centra plenamente en la historia contemporánea de España, en donde se observa la plasmación real del mito que intenta fundamentar la sumisión por mandato divino del poder civil al poder religioso, presentando como ejemplo elocuente el caso español. A muchos lectores podrá interesar el detallado análisis de Puente Ojea sobre la transición española que llevó a la restauración de la monarquía y su estudio de las relaciones Estado-Iglesia católica.
En su síntesis final resume así el autor la intención y propósito de su libro:
Vivir en la realidad es liberarse de la falsedad en sus diversas manifestaciones metafísicas, religiosas, psicológicas, políticas… Y, para abandonar definitivamente el dominio de lo mítico y regresar al reino de la realidad, es decir, a lo que realmente existe, debemos depurar el lenguaje ordinario suprimiendo el falso dualismo ontológico del saber que representarían supuestamente las “ciencias del espíritu” frente a las “ciencias de la naturaleza”, con el fin de asentar la unidad de la ciencia sobre el estudio riguroso de la naturaleza como totalidad ontológica de lo que existe en su múltiple manifestación fenomenológica; y de paso sustituir lo que aún se conoce por psicología como disciplina académica –tributaria del ilusorio concepto de “alma” (griego psyché)- por el estudio y la investigación científica que propone la fisiopsicología, que trata de determinadas funciones cerebrales que realizan todos los comportamientos del animal humano.
Al concluir esta presentación de la última obra de Puente Ojea no puedo menos de acordarme de la polémica suscitada por la encendida defensa de Fernando Bermejo –a propósito precisamente de una polémica entre defensores y detractores del autor- de la necesidad de concentrarse en los argumentos esgrimidos por en el presente libro y dejar totalmente aparte cualquier apreciación de tipo personal que –como ocurre a menudo- nos suele llevar a conclusiones erróneas y a determinar negativamente la imparcialidad de nuestro análisis. Por mi parte concluiría esta presentación con una palabras que puse al frente del prólogo a la obra colectiva Fuentes del cristianismo. Tradiciones primitivas sobre Jesús, que edité en 1993 en Editorial El Almendro, Córdoba, 1993, p. 14:
No deben entrar en juego posturas personales ni intereses espurios, sino el sincero deseo de llegar en lo posible a los oscuros comienzos de la formación de los evangelios… y del cristianismo… La pluralidad… posibilita la crítica serena a ciertas posturas intelectuales. Es un estribillo común, incluso en el ámbito de las discusiones serias, las frases que exigen un “respeto por las ideas de los demás”. Tal formulación es radicalmente errónea en nuestra opinión.
Las ideas no son sujetos de derecho, que deban respetarse, sino sólo las personas que defienden esas ideas en cuestión. Las ideas no son más que conceptos, instrumentos intelectuales que deben continuamente discutirse, defenderse, refutarse o cambiarse simplemente por otras que se acomoden más aptamente a su objeto. Si a lo largo de la historia se hubieran respetado las ideas de los demás, la humanidad no habría avanzado ni un solo paso. Por ello es necesario tener bien claro: profundo respeto por el portador de las ideas; ninguna veneración por las ideas mismas, que son objeto de debate. Y ésta es la atmósfera presente en la elaboración de este libro…”.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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La ciencia aporta evidencias.
La hipótesis animista y las posteriores que dieron lugar a las religiones no.
No tienen una explicación coherente del mundo o el universo, de hecho complican más la respuesta.
Y sin evidencias no tienen valor.
El convencimiento de la trascendencia de la vida de las personas ha reportado, y reporta, a la humanidad avances sobrevenidos de la lucha y el compromiso por la Justicia. Y, naturalmente, no solo de la mano de quienes dicen:¡Señor!¡Señor!.
Hablar de oidas o guiados por las apariencias, en materia de religón y, a veces, vistiendo un traje de primera comunión que se ha quedado pequeño, por no hablar de resentimientos, es poco serio.
En torno a la idea religiosa, y desde luego la cistiana, y entre ellas la Católica que es la que practico y, por lo tanto, la que mejor conozco, hay: simpatías, aprovechamientos, medros, ánimo de lucro, ansias de poder, afan de smetimiento, fundamentalismos, compromisos, comercio, folklore, promoción, estilo de vida encarnada en los deseredados de la tierra
, y un montón de etcéteras, pero, insisto, la ciencia tampoco es dog...
El convencimiento de la trascendencia de la vida de las personas ha reportado, y reporta, a la humanidad avances sobrevenidos de la lucha y el compromiso por la Justicia. Y, naturalmente, no solo de la mano de quienes dicen:¡Señor!¡Señor!.
Hablar de oidas o guiados por las apariencias, en materia de religón y, a veces, vistiendo un traje de primera comunión que se ha quedado pequeño, por no hablar de resentimientos, es poco serio.
En torno a la idea religiosa, y desde luego la cistiana, y entre ellas la Católica que es la que practico y, por lo tanto, la que mejor conozco, hay: simpatías, aprovechamientos, medros, ánimo de lucro, ansias de poder, afan de smetimiento, fundamentalismos, compromisos, comercio, folklore, promoción, estilo de vida encarnada en los deseredados de la tierra
, y un montón de etcéteras, pero, insisto, la ciencia tampoco es dog...
Puente Ojea se caracteriza por su rigor y su valentía, y aquí es dónde duele a muchos al criticar con respeto pero sin tapujos sentimientos tan emocionales como son los de las religiones o incluso los políticos.
Enhorabuena una vez más al autor por una importante obra a añadir en el saber.
Gracias por ese trabajo y esa valentía, sus obras siempre estarán ahí como fuente de saber y consulta.
Puente Ojea y Antonio Piñero pueden decir misa en hebreo sobre el cristianismo, pero los hechos, al menos,
hablan con más objetividad que las palabras y los argumentos: el cristianismo es la religión más adaptativa de todas las que existen y han existido en la historia de la humanidad, el ateísmo de Ojea es, por el contrario, absolutamente recesivo y ha dado origen a los mayores males que el ser humano ha vivido.
Saludos cordiales a todos.
http:...
Al Sr Puente Ojea, le debe resultar extrano y misterioso que Cuvier, ya en el siglo XIX, pudiera completar el esqueleto completo de un Dinosaurio teniendo sólo unas pocas piezas del mismo. Es la Teoria la que hace a la ciencia, y no al revés. Y luego la comprobación empirica de esos asertos. Por supuesto
Sin embargo, Ojea sigue siendo marxista en la interpretación que hace de la historia y por ende la religión. No creo que la mitología y la religión sean en origen producto de la clase que domina economica y por tanto politicamente en un momento dado.
No, los mitos y las religiones evolucionan independientemente de la voluntad humana, por un proceso similar al de la evolución de las especies que no necesitan de creador alguno.
Lo del 'mono', comprenderá, era ironía.Todos conocemos bien lo que usted señala con tanta precisión científica. Ahora en secundaría no se estudia quién es César Augusto, pero se explica con detalle esa rigurosísima teoría sobre el origen del animal humano, a pesar de que en el ámbito científico no faltan voces que la discuten. De todas formas, yo creo firmemente que algunos miembros de nuestra especie sí son primates.Hay incluso mezclas de primate y óvido. Y de primate y chancho.
Salude de mi parte al antecesor común y a los eslabones perdidos cuando por fin los encuentren.
Hasta entonces, otro dogma y otro mito.
Obviamente, es perfectamente compatible tener convicciones religiosas y al mismo tiempo admitir como más que probable la teoría darwinista, con todas las matizaciones que se quieran pero sin que quepa duda razonable sobre su verosimilitud. Son posiciones fundamentalistas como las expuestas más abajo las que sirven de arma dialéctica a Puente Ojea y sus colegas para cargarse burdamente la religión en su conjunto.
Por cierto, ¿qué hacer con semejantes potencias en la cosmovisión de Puente? ¿Hay que erradicarlas? ¿Hay que considerarlas una pulsión inferior? ¿Son los artistas, p.e., gentes "alienadas" como los espirituales?
Pero ocurre que esa religión también tiene sus mitos y que esos mitos tampoco se pueden probar de modo concluyente. P.e. el mito del 'animal humano', el mito del ser humano como mono evolucionado. ¿Por qué los monos sólo 'evolucionaron' en ese instante mítico del pasado (tan mítico como el instante creacional del Génesis) -un instante imposible de delimitar con pruebas fehacientes-, y no han 'evolucionado' nunca más desde entonces?. En el asunto de la existencia del alma -sea eso lo que fuere- las pruebas indiscutibles para determinar que no existe son las mismas que para afirmar que sí existe: ninguna.
El problema de la religión que defiende Puente es que es insulsa, que no elimina los elementos negativos de las religiones espiritualistas(p.e. el sectarismo, del que él a menudo es un ejemplo) y que no deja ningún margen a las potencias estéticas e imaginativas del ser...
Los que criticamos a Puente Ojea lo hacemos mayormente porque él es muy poco respetuoso con los que tenemos algún tipo de creencia metafísica.
Por otro lado, muchos de los que critican la omnipotencia del materialismo y la ciencia lo hacen solo porque con ello queda un resquicio para sus convicciones religiosas -eso es lo que Arsenio supuso en mi caso.
Y con respecto a Gustavo Bueno y su escuela del Catoblepas, se oponen a cierto materialismo de P. Ojea y postulan otro tipo de materialismo, no por mera oposición filosófica, sino porque sus ideas políticas son casi antagónicas.
Es una lástima que casi cualquier cosa de la que se habla en este país -aunque sea la datación de la Didaché- tenga que estar mediatizada por mezquinas luchas partitocráticas.
...
Un fuerte abrazo y que no se haga esperar tanto para su próximo trabajo.
calificas a G.Puente Ojea como"uno de nuestros mas grandes pensadores a nivel mundial..."
Joder!!!!! en que mundo intelectual te mueves?Cuales son tus horizontes intelectuales para afirmar eso?
Una cosa es ser un científico no creyente, que respeta a los creyentes -p.e. Severo Ochoa o nuestro blogger- y otra cosa un cientificista, que monta en cólera al hablar de religión y, como Puente Ojea, llama alienados a los que creemos en la existencia de un creador.
También estoy de acuerdo en lo de no creerse los mitos literalmente. Yo me considero cristiano, pero no tengo ningún problema en admitir que muchos relatos bíblicos son alegorías.
He dicho que la razón y la ciencia tienen límites y, por el tono de tu respuesta, creo que presupones que yo sitúo esos límites en algún lugar que nos permita seguir creyendo en los exorcismos y las apariciones marianas. Nada de eso: permíteme aclarar que soy agnóstico. Creo que en realidad los dos coincidaríamos aproximadamente en dónde situar esos límites. Un ejemplo: la ciencia podrá quizá llegar a describir sistemáticamente cómo funciona el Universo. Pero seguramente no podrá constestar a lo que, precisamente por su carácter, llamamos preguntas metafísicas como: ¿por qué las leyes del Universo son así en vez de ser de otra manera? ¿por qué existe algo en vez de nada?. Tampoco nos puede explicar por qué es mejor apuntarse de voluntario a Médicos sin Fronteras que torturar a seres inocentes. Ni por qué hay que intentar buscar la verdad y la racionalidad en lugar de la superstición y la locura.
Saludos.
Dices literalmente que "hoy en dia con los conocimientos actuales, sobre todo de la biologia, ADN, clonaciones, etc. no hay lugar para el alma". Es una opinión respetable, pero te comento que varios especialistas en biología y ADN no comparten tu opinión, por ejemplo, Francis Collins (Director del proyecto Genoma Humano), aunque quizás no sea tan sabio como tú.
Pero, insisto, ninguna prueba mayor de racionalidad que aceptar que la razón tiene unos límites y que la ciencia tiene un ámbito propio fuera del cual no es aplicable. En esto sigo toda una corriente de pensamiento que va de Kant a Wittgenstein y que hoy día no está menos vigente que la que mantiene P. Ojea.
Nuestros mensajes se han cruzado. Estoy de acuerdo contigo en la calificación de obsesivo de Puente Ojea, pero discrepo en que metas al profesor Piñero en el mismo saco que a Puente Ojea porque, aunque ninguno de los dos es creyente, uno es respetuoso con los que sí lo somos y el otro no.
Por otra parte, para hablar del Jesús histórico no es necesario ser creyente, lo mismo que para hablar sobre Marx no es necesario ser marxista.
Por este post parece que Puente Ojea cree que la ciencia acabará con la religión. Eso es algo que se lleva diciendo desde la Ilustración y todavía Dios goza de buena salud, incluso entre científicos del siglo XX como Collins (descubridor del genoma humano), Lamaitre (autor de la teoría del Big Bang y sacerdote), Von Braum, Max Planck y otros.
Respuesta de Antonio Piñero:
Espero que Usted comprenda que toda presentación de un libro, más que una crítica, debe hacerse desde una cierta simpatía hacia el autor. Usted lo ha captado bien. Pero yo le insistiría en que el cristianismo debe fortalecerse en la reflexión y el diálogo permanente con todos los que le ponen dificultades a sus argumentaciones.
El resto de los que se sienten cristianos decidirá por sí mismo.
Creo que es importantísimo prescindir incluso de cualquier etiqueta que sitúe al adversario de tal modo que impida escucharlo. Fíjese en las palabras finales de mi presentación: "Respeto máximo por la persona; ninguno por las ideas, que no son más que objeto de debate".
Si Usted adopta una actitud respetuosa e intenta aprender de las ideas de su adversario ideológico, por mucho que personalmente le fastidie, Usted se enriquecerá en extremo.
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Ignoro qué pretende Piñero con esta recomendación, a no ser que siga la vieja máxima de dice que de todo libro, por malo que sea, se puede aprender algo bueno. Efectivamente, de todo análisis se puede extraer alguna verdad, pero eso no invalida, como pretende Puente Ojea el cristianismo, ni la religión ni la Iglesia.
Respuesta de Antonio Piñero:
Le agradezco mucho su mesurado comentario. Yo creo que debemos insistir -como creo que hace Usted- en la necesidad de separar los sentimientos de las razones y argumentos y atender sobre todo a estos últimos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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