Herodes el Grande, de nuevo

Permalink 07.12.07 @ 07:51:45. Archivado en Libros


Aunque aún deben de quedar ejemplares en las librerías de la primera edición, me comunica el editor de la novela Herodes el Grande que está preparada una segunda edición. Recordarán los lectores que a finales del mes de junio de este año hice una presentación personal de las peripecias interesantes y curiosas de por qué se publicaba de nuevo esta obra. En realidad se trataba entonces de la tercera edición y la que viene la cuarta. Con aquella presentación iban también unas líneas que realzaban la interesantísima y apasionante vida del rey Herodes.

Pasados los siglos volvemos a recordar la vida de este rey de Israel en el fondo tan desconocido. Para conmemorar este evento de su vida, de algún modo resucita entre nosotros gracias a la ficción/realidad de una novela, y porque -como padre de la criatura- experimento un cierto rubor a hablar yo mismo, voy a presentarles un curioso e insospechado texto de un escritor e investigador israelita actual, Israel Knohl, en un no menos curioso libro que lleva por título El mesías antes de Jesús, editado por Trotta, Madrid, 2004, pp. 25-31.

Espero que sea interesante esta reconstrucción ficticia de un día en el palacio de Herodes y de la relación de éste con los esenios, a la par que sirva de introducción a la novela sobre tan interesante personaje, Herodes, llamado el Grande. Elimino las notas eruditas y realizo sólo una pequeña modificación para acomodarla a las circunstancias.

He aquí el texto:

“Fecha: un día de enero del año 18 a.C. Lugar: Jerusalén, palacio de Herodes, en la zona occidental de la ciudad alta, y en el barrio esenio de la capital, al sur del palacio.

El esenio se levanta pronto por la mañana, antes de la salida del sol, y camina hacia la “Casa de la adoración”, el lugar donde los de su grupo se reunían para sus oraciones y asambleas en Jerusalén. En este edificio, en lo alto de una colina, se habían reunido todos los miembros de la comunidad para la oración matutina. Tras las plegarias, el esenio abandona el edificio. El sol invernal surge por el este sobre el Mar Muerto y las montañas de Moab, visibles en la lejanía. El esenio camina en dirección norte dejando atrás las casas de los de su comunidad y pronto llega al palacio del rey Herodes.

Esta lujosa edificación, completada sólo recientemente, está rodeada por una muralla elevada, y protegida al norte por tres enormes torres. El palacio está compuesto por dos grandes y espléndidos edificios: uno es llamado el “Cesáreo”, en honor del emperador romano Augusto; el otro es el “Agripeo”, así denominado por Agripa, yerno de Augusto, con el que Herodes mantiene amistosas relaciones. En el patio del palacio hay pórticos, un jardín con muchos árboles, piscinas de agua, y fontanas de bronce. Hay también algunos columbarios, pues el rey es aficionado a la cría de palomas.

El esenio entra en palacio. Los amigos y parientes de Herodes se han reunido con el rey esta mañana y celebran un juicio. El asunto al que prestan su atención es extremadamente complejo. El esenio recuerda las instrucciones del libro sapiencial de su comunidad: “No hables hasta que hayas oído lo que tengan que decir…, y entre los príncipes responde con cuidado”. Espera hasta que unos cuantos de los amigos y parientes del rey hayan expresado sus opiniones, y sólo entonces pide permiso para pronunciarse. Habla con suavidad y su inmensa sabiduría va desarrollando la solución a esa compleja cuestión legal.

Al mediodía el rey y sus hijos, sus amigos y parientes se sientan en la gran sala del Cesáreo para el almuerzo. La decoración de las paredes recuerda las pinturas del palacio de Augusto en Roma. El primer plato es de pescado con una salsa especial, el garum, enviada desde Roma a las cocinas de Herodes. El segundo plato, el principal, es paloma asada, de los columbarios del rey. Para postre hay manzanas, enviadas al rey desde Cumas, en Italia. Durante la comida Herodes y los miembros de su corte degustan un vino italiano, de la variedad filoniana. Un gran cargamento de este vino había llegado hacía poco al palacio real desde los viñedos de Lucio Lenión, en el sur de Italia. El esenio, escrupuloso observante de las leyes dietéticas, no prueba los alimentos servidos a los otros invitados, sino que recibe una porción especial de frutas y verduras en un plato de piedra, resistente a las impurezas.

Después del almuerzo, el famoso escritor e historiador Nicolás de Damasco, miembro permanente de la corte de Herodes, se levanta. Lee en voz alta dos cartas que acaban de llegar de Roma. Una es de los hijos de Herodes, Alejandro y Aristóbulo. La otra es del anfitrión de sus hijos en Roma, el político y escritor Asinio Polión. Polión escribía sobre el retorno de Augusto de un viaje por Oriente. Contaba también un evento que le había causado una gran desolación: la muerte de su amigo, el celebrado poeta Virgilio.

Virgilio había partido de Italia en dirección a Atenas en el 19 a.C. Su intención era permanecer en Grecia durante tres años para completar su obra más importante, la Eneida. En Atenas, sin embargo, Virgilio se encontró con el emperador Augusto, que volvía hacia Roma tras un viaje por el Oriente. Augusto persuadió al poeta que volviera a Roma con él. En el camino Virgilio cayó enfermo. No logró llegar a Roma, sino que murió en Brindisi el 20 de septiembre del 19 a.C. Polión añadía en su carta que Virgilio, antes de abandonar Roma en dirección a Grecia, había nombrado a Varión su testador literario. Como Virgilio sentía que la Eneida estaba incompleta, había ordenado a Varión quemarla si no le era posible retornar a Roma sano y salvo. Augusto, sin embargo, dio orden de que no se cumplieran los deseos del poeta, y así se salvó del fuego la gran obra.

Cuando concluye la lectura de la carta de Polión, el esenio abandona el palacio real dirigiéndose al barrio donde habitan los miembros de su grupo. Entra en una de las muchas salas de baño rituales que existen en el sector, se desnuda y se introduce en el baño. Tras su purificación, se cubre con una vestidura blanca proporcionada por uno de los miembros de su comunidad.

Los miembros de la secta se reúnen entonces para la cena. La atmósfera y el menú son completamente distintos a los del palacio de Herodes. Los participantes se sientan en una larga mesa presidida por un sacerdote y por el esenio, que es el nasí, el dirigente de la comunidad. El panadero va pasando por la mesa y coloca delante de cada persona un bollo. Detrás de él va el cocinero, que da a cada miembro un plato de verduras cocidas. En primer lugar el sacerdote bendice el pan y el vino, y come un trozo de pan; luego el esenio bendice el pan y come un trozo del bollo que está ante él. Sólo entonces pueden los demás bendecir el pan y comer. Durante la cena reina un silencio absoluto. Al final de la comida los miembros de la comunidad pronuncian una bendición final y dan gracias a Dios por los alimentos recibidos.

Tras la comida, el sacerdote se levanta y bendice al nasí (dirigente) de la comunidad:

“Que tu cetro devaste la tierra
y que con el soplo de tus labios aniquiles al Malvado;
Haga (Dios) de hierro vuestros cuernos (“poder”)
y de bronce los cascos (de vuestros caballos),
pues Dios te ha suscitado como vara para los reyes
y te fortalecerá con su santo nombre".

Para los miembros de la secta esenia el nasí es quizá el mesías oculto, destinado a reinar sobre todas las naciones. El poder habrá de pasar a sus manos tras una guerra en la cual el esenio y sus seguidores derrotarán a los ejércitos de las naciones…, ante todo al de Roma. El “Malvado”, al que el esenio matará con el soplo de su boca, es el “rey de los kittim”, nombre cifrado del César Augusto de Roma. Esta imagen visionaria no es una mera abstracción. El mesías y sus seguidores están sentados y tienen un rollo frente a ellos. En ese manuscrito hay un plan detallado para la futura guerra escatológica “entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas”.

Obviamente estas actividades se desarrollan en el mayor de los secretos. Si el rey Herodes, o alguno de sus informadores, se enterara de las aspiraciones del mesías esenio y de sus seguidores, o de los preparativos de una guerra contra los romanos, los condenaría a muerte sin dudar. Serían trasladados a Hircania, una fortaleza en la zona más desolada del desierto de Judea, sometidos a terribles torturas y asesinados. Sin embargo, todos los miembros de la secta han pronunciado un juramento al integrarse en la comunidad comprometiéndose a no revelar sus secretos a los de fuera, incluso aunque fueran torturados hasta la muerte. El resultado es que nadie ajeno a la secta sabe nada sobre el cabecilla mesiánico y la preparación para la guerra.

Bien entrada la noche, el mesías esenio se va la cama. A la mañana siguiente irá de nuevo al palacio de Herodes, se sentará con los hijos del rey y conversará con el monarca. El diálogo tendrá lugar en una sala que lleva el nombre del Emperador Augusto. Ninguno de los que toman parte en la conversación podría imaginar jamás que, sólo unas horas antes, el respetable invitado había estado sentado con los miembros de la comunidad planeando el derrocamiento de Augusto y la derrota de su ejército en el día de la venganza” (pp. 25-31).

Espero que les haya interesado. El ambiente dibujado por Knohl es similar al desarrollado en la novela, ambiente que nos introduce de lleno en los albores del apasionante siglo I de nuestra era.

Saludos cordiales, Antonio Piñero.

Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/130527

Comparte esta información
  • delicious
  • meneame
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble

Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:

Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

Zapatero, en Narnia

Antonio Pérez Henares

Planeta Deportes

Planeta Deportes

Nadal no perdona en el momento decisivo

Deportes

Desde las Puertas del Sur

Desde las Puertas del Sur

Orgullo

Alfonso Saborido Salado

¿Qué dice José Antonio del Moral?

¿Qué dice José Antonio del Moral?

2ª de San Fermín en Pamplona. Sergio Galán arrasa en la casa de Hermoso de Mendoza

José Antonio del Moral

Jóvenes cristianos en acción

Jóvenes cristianos en acción

Benedicto XVI: el encuentro con los jóvenes en Sydney, “un nuevo Pentecostés”

Fidel Mateos Rodríguez

Ciencia

Ciencia

El policía que confundió la luna con un ovni

Periodista Digital

Desde México: el blog de Ricardo Próspero

Desde México: el blog de Ricardo Próspero

Si sometiéramos la fe a control de calidad, “muy pocos pasaríamos la prueba”

Ricardo Próspero Morales

Protestantes

Protestantes

Un dios redondo para una religión laica

Pedro Tarquis

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Sebastián descamisado

Manuel Molares do Val

La columna

La columna

Laicos y sin corbata

Jesús Montesinos

Familia Salvatoriana

Familia Salvatoriana

Para tomar nota sobre las Radios catolicas?

José María Rodanés Martínez

Punto de vista

Punto de vista

Los vultúridos revolotean sobre el Parlamento

Vicente Torres

El barón rampante

El barón rampante

Cañizares se despide

Jesús Bastante

A la orilla del mar

A la orilla del mar

La crisis, en una imagen.

Marcos Pita Varela

Voto en Blanco

Voto en Blanco

Si no hay dinero para las pensiones, habrá rebeldía ciudadana

Francisco Rubiales

La hora de la verdad

La hora de la verdad

Miradas

Miguel Ángel Malavia

Gallegos hispanohablantes

Gallegos hispanohablantes

Vamos a contar mentiras... patrióticas

Xoán Xulio Alfaya

La Bandera de Adiós Ayer

La Bandera de Adiós Ayer

Luna de fiesta en los patios cordobeses

ADIÓS AYER

Bokabulario de Fernández Barbadillo

Bokabulario de Fernández Barbadillo

El primer chiste de Mingote bueno que veo en años

Pedro Fernández Barbadillo

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Estado Puro

Juan Luis Recio

Haz de PD tu página de inicio | Sugerir enlace | Informa a un amigo | ¿Quiénes somos? | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Denuncias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias