Una pregunta a Benedicto XVI a propósito de su libro sobre Jesús
01.12.07 @ 06:47:21. Archivado en Libros

Recordarán muchos de nuestros lectores el libro, La Sinagoga cristiana, Barcelona, Muchnik Editores 1989, que tuvo hace años un fuerte impacto en España por su clara, sugestiva y muy novedosa presentación de los orígenes del cristianismo. Su autor es José Montserrat, catedrático emérito de Filosofía Antigua de la Universidad Autónoma de Barcelona. Luego, pasados los años, este libro ha sido editado por segunda vez en la editorial Trotta, Madrid, 2005. Recientemente hemos presentado en este blog su último libro El galileo armado, Edaf, Madrid, 2007, con notable repercusión. José Montserrat tiene el propósito de escribir en este blog, en el que le damos la bienvenida.
Así pues, hoy escribe José Montserrat.
El libro de Joseph Ratzinger Jesús de Nazaret es una libre e inteligente interpretación teológica de la figura de Jesús tal como viene presentada en los evangelios. Demasiado libre, sin embargo. En efecto, Ratzinger es un escritor católico, y los católicos están obligados a interpretar la figura de Jesús según las pautas de la tradición. Una de estas normas obliga a tener en cuenta los milagros de Jesús como garantes de su personalidad y de su misión divinas.
Los evangelistas eran conscientes de esta necesidad y conceden extraordinaria importancia a los milagros de Jesús como prueba de su mensaje. El libro de los Hechos de los apóstoles resume así la obra de Jesús:
"Jesús el Nazareno, varón acreditado de parte de Dios ante vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios obró por él en medio de vosotros" (2,22).
Y los cuatro evangelios canónicos ponen los milagros en los inicios de su predicación y en estrecha relación con ella:
"Para que sepáis que tiene el Hijo del Hombre potestad de perdonar los pecados sobre la tierra, dice al paralítico: Yo te lo digo, levántate" (Marcos 2,10-11).
Por otra parte, es un verdadero misterio histórico que Pablo no haga ni la más mínima alusión a los milagros de Jesús; un historiador cristiano honesto tiene que enfrentarse con este problema, no basta con silenciarlo.
El Concilio Vaticano I confirmó esta doctrina:
"Quiso Dios unir a los auxilios internos de Espíritu Santo argumentos externos de su revelación, y en primer lugar los milagros y las profecías" (Constitución dogmática De Fide Catholica, c. 3).
Esta declaración del Concilio Vaticano I es dogmática, y en consecuencia obliga a todos los creyentes hasta el fin de los tiempos. Ratzinger parece haberla olvidado, y en su libro no aborda el tema de los milagros de Jesús en cuanto "argumento externo de la revelación"; hay apenas una alusión genérica de una línea en la página 215. Gracias a esta poda, el autor consigue presentar al público moderno "una figura histórica de Jesús sensata y convincente". Ratzinger ha realizado una libre selección de sus materiales para presentar una imagen atractiva de Jesús.
Ahora bien, este tipo de interpretación, que prescinde de la tradición, ha recibido en la historia el nombre de "libre examen", y fue una de las más importantes aportaciones de Martín Lutero a la evolución del cristianismo, y uno de los puntales de la Reforma protestante. El ex Santo Oficio, que durante tanto tiempo presidió Joseph Ratzinger, tendría que convocarlo ahora para preguntarle: ¿Por qué prescinde en su obra de un elemento declarado dogmáticamente esencial por el Concilio Vaticano I?
Saludos de José Montserrat.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/129577
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Creo que has dado en un punto clave: Ratzinger toma lo que le viene bien. Si los católicos siguieran el método teológico a rajatabla, tendrían que admitir cosas como la esclavitud: es permitida en el AT, en el NT, la Patrística y buena parte de la Edad Media y hasta Moderna. ¿Es o no es doctrina revelada? Según el método que me enseñaron mis profesores de teología, debíera serlo.
Gracias por su pregunta, pero no se la tiene que hacer a Ratzinger, sino a Christoph Schonborg que es para mí la mano redaccional que escribe el libro. Basta llegar a leer el tercer capítulo para cerciorarse que el que escribe sabe muchísimo de transposiciones de la palabra "Evangelio" y de la expresión "Reino de Dios". Y usa las que le convienen. Esas herramientas no se adquieren en los cursos de Exégesis las Facultades Bíblicas sino en la Escuela de Altos Estudios de París, y el único que ha estudiado allí es Christoph Schonborg. El autor del libro sabe perfectamente que los milagros son una transposición diegética, como le explicó su profesor y amigo Gerard Genette. Por otra parte es un maestro en transposiciones como ésta: "Al reflexionar sobre la Torá del Mesías en el Sermón de la Montaña veremos cómo se enlazan..." (p. 89)
Esta misma mano se puede encontrar en la última encíclica, el redactor cree que todos han estudiado semiótica en París ...
Pasó del milagro como "argumento" a "signo" de fe...
No entiendo cómo se pretende criticar desde esta visión "superada" por la misma Iglesia en éste punto (que precisamente Ratzinguer no ha tratado en concreto...?!). Hay buscar por otro lado. Creo que los que participaron han sugerido pistas más interesantes...
Sus epístolas no pretenden hablar sobre la vida de Jesús sino fundamentalmente aclarar dudas de sus lectores y aconsejarlos, no faltando en ocasiones algunos reproches (p.e en Gálatas).
En otras palabras, el papa Benedicto XI es un creacionista que vive de espaldas al conocimiento.
"Me cuesta creer que un profesor-investigador de su categoría no se haya enterado de la profunda evolución que se ha producido en la interpretación del dato dogmático dentro del catolicismo en los últimos decenios, sin que ello suponga una ruptura o una deriva hacia el libre examen".
Parece, pues, que el "dato dogmático" se interpreta de una manera diferente en los últimos decenios, pero a la vez se pretende que eso no supone ni "una ruptura" con respecto a la interpretación anterior, ni un examen nuevo o libre.
¿Cómo se come eso? Si se interpreta de manera diferente, hay una ruptura. Salvo que se diga que la continuidad permanece por la simple razón de que la nueva interpretación proviene de la jerarquía.
En Nazaret no pudo hacer ningún signo por falta de fe.
Cualquier signo del Reino-milagro- viene precedido por la fórmula siguiente salida de la boca de Jesús: tu fe te ha curado, te ha salvado.
La insistencia en el ruego como el caso de la cananea, el ciego de nacimiento y otros, hacen que Jesús se admire de la fe tan grande de estas personas, una fe como para provocar la curación.
A veces ocurre sin su consentimiento como en el caso de la mujer del flujo de sangre.
Sólo la fe, aunuqe sea minúscula, tiene ese poder de mover montañas.
No estoy en absoluto de acuerdo con lo que expone. Además de que habría mucho que discutir sobre Pablo y los milagros, es que parece sacar de contexto los hechos asombrosos que hiciera Jesús. Pero no es esto lo que me incomoda de su opinión:
Pretende usted que el Papa escriba el libro que usted quiere... Pues no, ha escrito el que hay. Por cierto, a la espera de la 2ª parte, como el mismo Ratzinger indica.
Juan Masiá
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Antonio Piñero
autor
Contacto








