Los investigadores críticos y su “resentimiento” (II)

Permalink 26.06.07 @ 11:02:40. Archivado en Jesús histórico

Hoy escribe Fernando Bermejo

En nuestro anterior post iniciamos una reflexión sobre un fenómeno curioso, a saber, el hecho de que la investigación crítica en torno a los orígenes cristianos –efectuada no importa con cuánta erudición, con cuánta voluntad de verdad, con cuánta serenidad, con cuánta racionalidad y sensatez– suscita en determinados círculos la acusación de odio o resentimiento. Esta acusación, por consiguiente, no es un fenómeno extraordinario de la que se hagan merecedores únicamente sujetos especialmente beligerantes o furibundos, sino que tiene lugar con inusitada frecuencia, constituyendo en realidad una reacción rayana en el automatismo de un tic. Es éste un fenómeno que, como señalé, da qué pensar, y que exige esclarecimiento.

Obviamente, las referidas acusaciones se sitúan de forma inmediata en el ámbito moral. “X es un resentido” pretende significar “X alberga sentimientos turbios, y toda su presunta investigación crítica no es más que un reflejo de emociones turbias”. No es necesario haber leído lo que Scheler y Nietzsche escribieron sobre el resentimiento para advertir lo que la sola mención de esta palabra evoca: el odio impotente, el rencor que busca una venganza imaginaria. Uno se imagina al resentido como al Golum de El Señor de los anillos: arrastrándose miserablemente por el suelo intentando lograr lo que anhela y no tiene. Con ello, quien acusa a otro de resentimiento proclama de éste una severa deficiencia moral y le condena de antemano a la gehenna de la mezquindad, mientras indirectamente reserva para sí el pedestal de la más alta dignidad.

Por supuesto, la acusación de estar movido por el odio o el resentimiento puede responder en algunos casos a la buena conciencia de quien, temiendo sinceramente por alguna razón –aparente o real– la presencia de un factor distorsionante, lo exponga públicamente a modo de advertencia. Y, desde luego, en ocasiones la sospecha podría ser certera –pues el resentimiento y el odio campan por sus respetos en el mundo, como campan otras muchas tristezas–. Sin embargo, la naturaleza generalizada de la acusación y el conocimiento de numerosos contextos en que tal acusación tiene lugar no hacen verosímil en muchas otras ocasiones una explicación tan tranquilizadora y benévola del fenómeno. En estos otros casos, la mencionada acusación más bien parece ser un síntoma de posiciones y actitudes susceptibles de ser analizadas, paradójicamente, desde un punto de vista estrictamente moral; es decir, precisamente desde la perspectiva que la acusación pretende adoptar.

En primer lugar, atribuir odio o resentimiento a alguien es efectuar un predicado sobre la interioridad de una persona, por definición invisible. Ciertamente, hay ocasiones en que el carácter de los humanos se evidencia de forma prácticamente inequívoca, pero la existencia de resentimiento es algo difícil de determinar, pues incluso cuando en una discusión alguien se pone a despotricar y vociferar, esto puede deberse a muchos motivos que no necesitan tener nada que ver con resentimiento u odio: v. gr. a su vehemencia de carácter, a su pasión por la verdad, a que la inepcia o la hipocresía de su interlocutor le hace perder los estribos, a que está harto de que nadie responda convincentemente a sus argumentos, a que padece el síndrome de Tourette, a su creencia en que sólo una expresión impetuosa es retóricamente eficaz... o a otras varias razones que el lector puede imaginar. Por ello, acusar indiscriminadamente a alguien de sentir resentimiento, es un procedimiento que, a menudo, en el mejor de los casos es una temeridad, y en el peor una calumnia. Ahora bien, quien oscila entre la temeridad y la calumnia demuestra padecer una deficiencia moral equivalente a la que pretendía achacar a quien acusaba.

En segundo lugar, la acusación de resentimiento acostumbra a prescindir de todo ulterior razonamiento o argumentación, al parecer porque cree poder hacerlo. En realidad, puede sospecharse con fundamento que a menudo quienes se llenan la boca con acusaciones de odio o resentimiento lo hacen así precisamente para ahorrarse el penoso esfuerzo intelectual que habría que realizar para responder a ciertos análisis. Quienes poseen de manera deficiente conocimientos o inteligencia, o, poseyéndolas, no están dispuestos a hacer lo que Hegel llamó “el duro trabajo del concepto” prefieren con frecuencia desacreditar con observaciones meramente retóricas y/o pretendidamente ingeniosas a quienes aplican la razón crítica al estudio de los fenómenos religiosos, escabulléndose así de la arena argumentativa. En rigor, por tanto, puede verse a menudo en ese reproche una segunda deficiencia moral: la simple cobardía. Y no es necesario haber leído lo que Aristóteles o Montaigne dijeron sobre la cobardía para saber cuál es el juicio que ésta nos inspira.

En tercer lugar, quienes acusan de resentimiento muestran a menudo una elocuente insensibilidad moral. En efecto, llenándose la boca con sus acusaciones, muchas personas no parecen tener tiempo siquiera para preguntarse por qué, en caso de existir tal resentimiento, éste ha podido llegar a generarse. Ahora bien, en caso de que pudiera demostrarse fehacientemente la existencia de un resentimiento –y reitero lo difícil que es verificarla–, la más elemental decencia obligaría a inquirir de inmediato por las razones por las que alguien habría podido llegar a desarrollarlo (en el caso del cristianismo, ¿quizás por haber sido víctima –o por solidarizarse con la suerte de personas que han sido víctimas– de los abusos sexuales de algún venerable sacerdote u obispo? ¿quizás por haber padecido los abusos de poder de alguna corporación eclesiástica? ¿quizás por la repugnancia moral que le provoca el hecho de que las indecencias y crímenes cometidos por las Iglesias triunfantes no sean óbice para que sus funcionarios sigan pretendiendo dar lecciones de moralidad y civismo a la sociedad entera...? El lector puede imaginar otras muchas posibilidades). Alessandro Manzoni escribió que “todos aquellos que hacen daño a otro son culpables, no sólo del mal que cometen, sino del empeoramiento que provocan en el ánimo de los ofendidos”. El hecho de que a menudo las personas que acusan a otras de resentidas no muestren el menor interés en las posibles vilezas y canalladas sufridas por aquellos a quienes acusan, y en el eventual previo sufrimiento moral de éstos, es un síntoma inequívoco de las hondas deficiencias de su sentido ético.

En suma, al igual que pasa con el mencionado caso de Jeremias y Reimarus, la acusación de “resentimiento” u “odio” a menudo parecería decir mucho más de quien la formula que de aquel a quien se le adscribe: el más leve análisis puede hacer del reproche de resentimiento un expediente sospechoso, cuando no ridículo. Resulta irónico que, bien pensado, muchas de las acusaciones de resentimiento en el campo que nos ocupa puedan estar traicionando no sólo la penuria intelectual sino también la indigencia moral de quienes las emiten.

Pero si el análisis de la acusación de odio o resentimiento puede revelar ciertas paradojas en el ámbito moral, podría darse incluso el caso de que la paradoja incurriera directamente en la contradicción. En efecto, llama la atención el hecho de que las mismas personas que no tienen el menor reparo en anatematizar a estudiosos como Puente Ojea por su vehemencia y sus maneras en sus declaraciones públicas, sientan por Jesús de Nazaret una admiración tan vehemente e incondicional (que llega con frecuencia a la deificación). En efecto, tal como testimonian las Sagradas Escrituras, este predicador judío tachó a sus contrincantes de “raza de víboras”, “sepulcros blanqueados”, “hipócritas”, “farsantes” y otras muchas cosas nada agradables, les amenazó con castigos eternos y según todos los indicios empleó la violencia física al menos en el Templo de Jerusalén. Sin embargo, los creyentes no reprochan a su Maestro –quien, dicho sea de paso, como todo sedicente heraldo divino no demostró con razones nada de lo que dijo– su falta de educación, respeto y cordialidad para con otros maestros religiosos que, al fin y al cabo, eran también sus semejantes y correligionarios. Esta acepción de personas es otro dato que resulta francamente elocuente, por la parcialidad de juicio que entraña y por la flagrante contradicción que revela. Si –como proclaman muchos– un requisito imprescindible para empezar a tomar en serio a alguien es la exquisita corrección de sus modales, uno se pregunta cuáles son las razones de tantas personas para tomarse tan en serio la figura de Jesús de Nazaret.

La obra de quienes aplican el escalpelo de la crítica incluso a los mitos para muchos sacrosantos ilumina la mente de los espíritus libres que aspiran a comprender. Aquellos que se limitan a acusarles de odio y resentimiento, intentando ningunearles sin argumentos, a menudo sólo traicionan sus propias insidias y miserias. Sería ingenuo esperar que tales acusaciones se acallen algún día: como hemos argumentado, en muchos casos quienes las esgrimen, sencillamente, no dan para más.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo

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Magnífico artículo. Hay que acabar con el psicoanálisis del contrario intentando ver con qué ocultas intenciones dice lo que dice.
Enlace permanente Comentario por José R. Esquinas 15.11.07 @ 17:01
Bueno, pues a mí me encanta el comentario en general porque es exactísimo,casi PERFECTO, le pique o no a Sofía, Orfeo, etc. pero no me aportaría nada enzarzarme con ellos en discusiones. Les suena a bla, bla, bla lo que dice Fernado Bermejo y a mí me suena a bla, bla, bla lo que dicen ellos. Normal. También es cierto que me gustan más los comentarios que dan noticia de novedades o explicaciones. Pero este comentario es de todo punto necesario. Enhorabuena, Fernado Bermejo. Porque aunque noe me gusta NADA Puente Ojea, nada, ni un poquito, su estilo me desquicia, y siempre me ha estresado la vehemencia desorbitada, aún me gustan menos quienes le "rebaten" con el marchamo de "resentido" y no añaden más, ni argumentos, ni datos...Ésos son la carcoma de las Iglesias que dirigen o a las que se dicen adeptos. A propósito de la cita de Manzoni, quería aportarle a Fernando una "cita" de mi hijo de 10 años. Mi chaval no es (todavía) una celebridad pero hace tres día hablábamos de una compañera ...
Enlace permanente Comentario por Yola 03.07.07 @ 17:25
... y actualizad un poco los argumentos, porque es que TODOS decís siempre las mismas calumnias. Un poco de variedad, por favor.
Enlace permanente Comentario por nachet 02.07.07 @ 13:04
"¿quizás por la repugnancia moral que le provoca el hecho de que las indecencias y crímenes cometidos por las Iglesias triunfantes no sean óbice para que sus funcionarios sigan pretendiendo dar lecciones de moralidad y civismo a la sociedad entera...?"

Bla, bla, bla y al final, lo de siempre: a cascarle a la Iglesia católica. Da igual todo lo bueno que han hecho los millones de persoans que han formado parte de la Iglesia apostólica a lo largo de los siglos: las obras de caridad, la evangelización, la conservación y propagación de la cultura, la enseñanza, la defensa de los nativos y los pobres, la conversión de pueblos crueles y salvajes (lo del buen salvaje es un mito. De nada), los santos. Nada. Al final es lo de siempre: a cascar a los católicos.
De verdad, los "intelectuales" progres seudomarxistas tendréis que establecer un turno, o algún tipo de cola o algo, porque es que TODOS decís siempre lo mismo. Haced un "congreso de progres contra la Iglesia" o algo así...
Enlace permanente Comentario por nachet 02.07.07 @ 13:03
Sofia, tienes una blog?
Me interesaría conocerte.
Enlace permanente Comentario por Roger 28.06.07 @ 20:01
me gustan mas los artículos del blog en los que se nos enseña algo o intenta enseñarnos algo por muy pequeño que sea sobre un tema concreto.
Este sobre el odio y el resentimiento me suena más a bla,blas,bla, de homilia aburrida del domingo.Lo siento
Enlace permanente Comentario por Miguel 28.06.07 @ 00:45
¿Sofía originals?

http://www.sofiaoriginals.com/

¿Simón, opera magna?

http://simonoperamagna.blogs.com/

¿Es la misma persona?

Si es usted, mis respetos por su búsqueda, pero su conclusión sólo puede ceñirse a que ha encontrado una posible marca de una reescritura en tiempos de Constantino, una marca como la de los canteros en las piedras de los monasterios, pero esa marca es muy inestable y usted que es físico sabe que su fórmula sólo puede ser comprendida desde el principio de la indeterminación cuántica, lo cual significa afrontar todos los niveles posibles de la realidad que investiga y usted no hace más que una cuantificación física lineal.

Saludos
Enlace permanente Comentario por Pedro 28.06.07 @ 00:13
Lo que quiero decir es que lo importante es el mensaje, no el mensajero ni cómo está escrito el mensaje. Como dije en otro comentario, la tierra sigue girando lo diga un loco o un cuerdo, un sabio o un necio. Y eso no depende de la perspectiva.
Sí, en las ciencias humanas es difícil que no te encasillen en una u otra escuela, que digan que tienes prejuicios o pre-juicios, y bla bla blá... En cambio, lo de discutir los contenidos. Y sí, estoy entusiasmados por estos maestros, porque lo que nos muestran es una perspectiva que no tiene vuelta de hoja.
En fin... E pur si muove!
Enlace permanente Comentario por David RV 27.06.07 @ 20:34
Excelente comentario.
Aunque ya se sabe, el sabio señala la estrella y el discípulo mira el dedo.
Un saludo.
Enlace permanente Comentario por David RV 27.06.07 @ 16:06


El que me llame resentido porque digo que en el Padrenuestro la palabra deuda es más histórica que la palabra pecado, yo le invito a contemplar su pensamiento retorcido y mágico ,vampirizado y ausente de la historia, pidiendo a Dios que no se ofenda porque un prójimo se ha sentido ofendido, que acepte el trueque de su perdón por nuestro perdón a los que nos ofenden o hemos hecho la escenita de sentirnos ofendidos.

Aunque me sigan crucificando en el resentimiento yo seguiré diciendo, Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Históricamente hay todavía muchos que no saben lo que hacen y por tanto no ofenden.

Saludos,

Pedro
Enlace permanente Comentario por Pedro 27.06.07 @ 02:06
Aunque me llame resentido tendré que hacer sinopsis histórica sobre la "usura", que en aquella época y a lo largo de la historia fue causa de expulsión.Si había deudas es porque había usura que empobrecía a tantas personas. La forma teológica del mal de aquella época era la usura. La usura era el pecado. ¿Cómo se ha podido superponer en veinte siglos la usura por la ofensa? Para segir practicando la usura. ¿Sigue habiendo deudas? ¿Suben los tipos de interés? Hay usura.
Pero un cristianismo vampirizado por la usura está ciego para verlo porque ya vuelve a rezar todos los días: Padre perdónanos nuestras ofensas.

El que lea esto, ¿cree que me voy a ofender porque me llame resentido? ¿No decíamos que ofende el que puede? ¿Puede ofenderse Dios? ¿Alguien puede ofender a Dios?

El que me llame resentido porque digo que en el Padrenuestro la palabra deuda es más histórica que la palabra pecado, yo le invito a contemplar su pensamiento retorcido y mágico ,vampiri...
Enlace permanente Comentario por Pedro 27.06.07 @ 02:02
¿Es posible que alguien diga que he planteado una hípótesis con resentimiento?

Sólo es posible si alguien ha encontrado y posee la verdad de que sólo puede perdonar pecados Dios, si tiene la verdad de que el hombre con sus acciones ofende a Dios, si tiene la verdad absoluta de que un ser humano puede ofender a otro ser humano. Esta persona puede acusarme de resentimiento, resarcimiento, de envidioso etc. sólo por el hecho de que yo le diga que en mi mente no cabe que sus tres verdades puedan ocurrir históricamente al mismo tiempo.

Pero además me llamaría resentido si le dijera que sospecho que la palabra "ofensa", que alguien ha implantado en el Padrenuesto actualmente, es una reescritura que se ha impuesto al cristianismo para que olvide que la palabra histórica más actual del mundo es "deudas", deudas que parecen imperdonables porque los pueblos pobres llevan pagando la deuda externa siete veces, y los que no perdonan son los países y los individuo usureros...
Enlace permanente Comentario por Pedro 27.06.07 @ 02:00

Quien acusa a otro de resentido, en realidad le llama envidioso, porque no tiene la verdad que el acusador sospecha poseer.

La diferencia entre ambos es que uno busca y el otro cree haber encontrado.

Por ejemplo si yo busco saber si la palabra original del texto del Padrenuesto fue deudas, ofensas, pecados, etc. sin utilizar los libros de los evangelios sinópticos (Mt 6,12, deudas,Lc 11, 4 pecados-el que nos debe) sino la historia misma puesta en visión sinóptica, seguro que me llamaría resentido porque no uso los libros de los exégetas ni la doctrina oficial que dice "ofensas".

Si mi sinopsis eurística postulase un orden histórico y dijera: la palabra más histórica es "deudas", la menos histórica es "pecados". Si pudiera verificar con fuentes que aquella época había más "deudas" que "pecados", si puediera verificar que en aquella época histórica se creó un movimiento de perdón de las deudas unos deudores a otros, entonces podría exponer m...
Enlace permanente Comentario por Pedro 27.06.07 @ 01:59
Hay que estar resentido para escribir un artículo de autojustificación tan largo (excusatio non petita...); y para aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para cargar contra la Iglesia echando mano de un par de tópicos al uso. Eso es un síntoma clarísimo de resentimiento: echar la culpa a los demás de los propios errores. Así el resentimiento crece y crece, porque se retroalimenta.

Verdad que no hace falta acudir a Nietzsche y a Scheler: el doctor Marañón lo explicó mucho mejor que ellos en su biografía de Tiberio.
Enlace permanente Comentario por Orfeo 26.06.07 @ 18:02
En teoría de acuerdo con usted pero nos encontramos con un problema, la critica no es neutral implica siempre unos presupuestos o incluso algo peor una ideologia. Le pongo un ejemplo: la Ilustración era en teoria una crítica pura pero de pura nada tenía sus objetivos y eso los aceptaba como dogma de fe´. Hoy el marxismo en todas sus formas camufladas o no pretende hacerse con el control de la critica para servirla a sus presupuestos y estos son los que tienene que demostrar . Creo que no es malo rebatir los planteamientos de tantos intelectuales que pretenden presentarse como criticos. Si de verdad lo fueran deberían ser mas humildes y aceptar para sus plantemientos lo que ellos hacen a otros. Csaso tipico Puente Ojea.
Enlace permanente Comentario por camarlengo 26.06.07 @ 11:17

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