Las apariciones de Jesús y la fenomenología de la religión (y II)
21.04.07 @ 09:29:14. Archivado en Jesús histórico
Hoy escribe Antonio Piñero
Las apariciones de Jesús y la fenomenología de la religión (y II).
Vayamos, conforme a lo prometido a la crítica de la posición de García Bazán.
Según este investigador, todo lo expuesto ayer es pura fenomenología de la religión, y ésta va unida a “una investigación ajustada de los hechos religiosos” (p. 41; citado ayer).
Nos preguntamos: ¿es realmente provechoso este método de análisis para llegar a lo que interesa a mucha gente, a saber, dilucidar si la resurrección es un hecho histórico o no?
En mi opinión es que no. Y por las siguientes razones.
1. No da razón del otro tipo de concepción de la resurrección de Jesús como un proceso de “exaltación y glorificación” a los cielos tal como se halla expresado por textos del Nuevo Testamento, que citamos en nuestra contribución anterior, 1 Tim 3,16, o el himno cristológico de Filipenses 2, 6-10.
Estas expresiones del Nuevo Testamento no consideran la resurrección del cuerpo de Jesús –no la mencionan nunca-, sino su estado de gloria por una acción de Dios tras la muerte, gracias a la cual el espíritu de Jesús es exaltado por Dios a su ámbito celestial y, por tanto, de vida.
2. Aceptar que los relatos de la resurrección son meros “informes protocolares” de “hechos empíricos observados” y “perceptibles” supone una petición de principio: da por probado precisamente lo que se está investigando, a saber si son hechos empíricos, de experiencia objetiva, o no lo son.
3. Aceptar que los relatos de la resurrección son protocolos no explica la variedad y las contradicciones de esos relatos. Tales contradicciones exigen un componente psicológico mucho más fuerte que la “percepción reorientada hacia el interior por el amor” que presupone García Bazán.
Los argumentos 2. y 3. dan por tierra, en nuestra opinión, con toda la construcción fenomenológica de GB.
4. El que las apariciones aparezcan en los relatos evangélicos como acaecidas a personas diferentes, o incluso a grupos, no es argumento contundente de historicidad. Se trata de relatos compuestos treinta años después de lo acaecido (caso de Pablo en 1 Corintios) o cincuenta, sesenta o setenta años después (caso de los otros evangelistas). Conocida la capacidad de generación de historias o narraciones que personifican una idea religiosa en el mundo del siglo I (la por ejemplo, la creencia en el poder curativo del dios Asclepio que se materializa en mil historietas inverosímiles narradas como informes protocolares), no se puede excluir sin más que la creencia en que Jesús estaba vivo generara muchos años más tarde las narraciones de las diferentes apariciones. La historia antigua está llena muchos casos semejantes…, que no son creídos por los historiadores como sucedidos realmente. Por tanto, las narraciones de apariciones de Jesús a grupos no pueden calificarse sin muchas pruebas como “hechos colectivamente controlables”.
5. El argumento fenomenólogico acaba aceptando que la “percepción afectiva o emotiva es el eje de este fenómeno extraordinario (de las apariciones de Jesús)… pues esta percepción afectiva conoce, aunque no intelectualmente, impulsando la representación mental y las decisiones bajo formas determinadas” (p. 52). Pues bien, la percepción afectiva o emotiva es precisamente lo que lleva al historiador crítico a suponer que esas narraciones o historias de apariciones están manifestando fenómenos más psicológicos que reales.
En este ámbito de lo afectivo es más fácil suponer, como hace la crítica, que la firme creencia en que Jesús sigue vivo de algún modo lleva a pensar que Jesús se ha aparecido. Un ejemplo: nadie puede dudar de la “verdad” afirmada por Pablo muchas veces de que Jesús se le apareció en el camino de Damasco. Sin embargo, ningún historiador llega a afirmar que esa “verdad” que sentía Pablo, y por la que estaba dispuesto a dar su vida, se corresponda a algo más que un fenómeno interno visionario o alucinatorio. Esta vivencia se transforma en el libro de los Hechos de los apóstoles en tres relatos (9,1-9; 22, 5-16; 26, 10-16) diferentes y contradictorios (compárese Hch 9,7 y 22,9) de lo ocurrido en el camino de Damasco. No conozco ningún crítico serio, que atribuya realidad histórica –más que la meramente subjetiva- a esta aparición convertida en triple relato por el autor de los Hechos.
Saludos de Antonio Piñero.
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¿Por qué son tan dispares los relatos de la aparición de Jesús en los Evangelios?. Que si se apareció a María Magdalena, que si primero a Pedro...
Respuesta de Antonio Piñero:
¡Que hablen de uno, aunque sea mal!
Acepto cordialmente tus críticas e invito a los lectores a leer tu libro sin intermediarios.
De todos modos, no creo que tu intento sirva para aclarar el punto fundamental sobre el que la gente desea una respuesta clara: ¿son objetivos los relatos de las experiencias de la resurrección por parte de los discípulos?
Mi respuesta es: tenemos serias dudas de que esos relatos puedan ser tomados al pie de la letra, de que correspondan a experiencioas objetivas y que de ellos se puedan sacar las conclusiones que tú obtienes ("son informes protocolares", etc.) y que yo resumo y expongo al principio de mi breve exposión (en el primer "post"). Llegar a la afirmación de que son "informes protocolares" supone en mi opinión no haber empleado suficientemente la herramienta de la crítica histórica. Por ello, entender los "dos niveles de experiencia y significación" me resulta inalcanzable. A mí me suenan a "música celestial".
Por último, a nivel de historia antigua y filología, de crítica racional y argumentativa, probablemente lo mejor es declararse incompetente -tal como escribo en respuesta a uno de los comentarios- en asuntos como "resurrección", etc. y ni siquiera tocar el tema.
Con un abrazo, Antonio Piñero
A partir de esta idea, se van sucediendo en los discípulos experiencias místicas personales y comunitarias que dan pie a la "creencia" real de la resurrección de Jesús fundamento de la fe. "Si Cristo no ha resucitado nuestra fe es una necedad."
¿Habría que recurrir a la pìscología para explicar tales "apariciones"? Creo que sí.
Barajo una teoría (pura elucubración, posiblemente). La idea de la "resurrección de los muertos" surge en el pueblo de Israel muy tardíamente. Parece que fue con motivo de la persecución de Antíoco. Es en el apólogo del martirio de los siete hermanos cuando aparece por primera vez la idea de la "resurrección individual".
Deduzco. El grupo (secta) de los "nazarenos" (todavía no eran "comunidad cristiana") son perseguidos por ser discípulos del "impostor crucificado". En esa persecución a muerte (mártires) se "recuerda" la idea la "resurrección" que por entonces, todavía no era "doctrina oficial judía" (pregunta saducea a Jesús). "Dios premia al justo" y lo "exalta", lo "resucita". Si los mártires no resucitan, ¿cómo p...
Respuesta de Antonio Piñero:
También a mí me parece ésta la pregunta clave. Es plausible su hipótesis. Sólo añadir que la idea de que los justos en general van a resucitar (y cuánto más si son mártires) empieza -al parecer- a bullir en ciertos ambientes apocalípticos muy pronto en Israel. Los textos más comúnmente citados son Ezequiel 37, 1-14, Isaías 26., 19 y Daniel 12, 2ss, aparte de algunos trextos más bien obscuros de Qumrán que comentan un posible surgimiento del Siervo de Yahvé (Is 53, 11) en 1QIs, textos a y b.
La efervescencia de una comunidad apocalíptica, como era la de los nazarenos, en sus primeros momentos debía ser intensísima. Sentir que Jesús seguía vivo en medio de ellos debía ser la experiencia inicial. El modo de expresarlo era afirmar que "había resucitado". La firme creencia en esa experiencia genera más tarde las historias de las apariciones. Pero nunca podremos saber exactamente el cómo.
Podría ser, pero no sé si de una primera creencia en que Jesús “vivía” junto al Padre se pudo pasar de inmediato a una creencia en su resurrección y en su apariciones. No hay que descartarlo; pero hay una parte de la realidad que a la Historia le cuesta explicar, el ámbito paranormal, entendido, más allá de esoterismos de baratillo, como aquello que ocurre y que tiene difícil explicación científica. García Bazán afirma que las apariciones de Jesús quedan sin más fuera de dicho ámbito, pero su teoría de la interiorización amorosa de una manifestación extraña percibida por varios sujetos cuadradría perfectamente. Que la ciencia no pueda explicar fenómenos empíricos no quiere decir que dichos fenómenos no puedan acabar siendo explicados. Que no podamos ver los rayos ultravioleta no quiere decir que no existan. Es posible que los relatos de las ...
Respuesta de Antonio Piñero:
Estoy de acuerdo con Usted en que se trata todo de hipótesis. Es muy probable que desde un punto de vista filológico, meramente histórico, racional y argumentativo, ni siquiera nos debíamos haber metido en el terreno de la resurrección. Es posible que un filológo -o un historiador- debiera quizá negar sin más su competencia en este terreno -la resurrección- como un asunto absolutamente imposible de tratar históricamente, e ignorarlo sin más.
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