El blog de Antonio Piñero

“La hipótesis de un Jesús sedicioso es el resultado de los prejuicios ideológicos”. Jesús y la resistencia antirromana (LXIII)

23.03.17 | 08:31. Archivado en Jesús histórico,

Foto: Ernst Käsemann, uno de los discípulos distinguido de Rudolf Bultmann luchó contra el escepticismo radical acerca del valor histórico de los Evangelios. Sí es posible obtener de ellos datos históricos sólidos.

Escribe Antonio Piñero

Respondo a las dificultades concretas a la hipótesis de un Jesús sedicioso formulada en esa serie.

1. Se me ha vuelto a echar en cara que “La hipótesis es el resultado de los prejuicios ideológicos” de Bermejo y míos.

Creo que ya he respondido suficientemente: ni Bermejo ni yo hemos partido de una toma previa de posición, sino justamente al contrario: en tiempos antiguos estábamos convencidos de la verdad de la tesis tradicional: un Jesús pacifista en absoluto y en nada implicado en la política de su tiempo. Y tras mucho estudio hemos llegado a lo contrario.

Lo que sí se observa en la investigación es justamente lo contrario, a saber que se dan por resueltos los problemas y por ello se parten de criterios preestablecidos. Por ejemplo, se toma como dogma sagrado que en el libro conjunto dirigido y editado por E. Bammel y C. F. D. Moule (Jesus and the Politics of His Day. Cambridge: Cambridge University Press, 1984; sobre todo en el artículo de historia de la cuestión que hace E. Bammel desde las pp. 11 hasta la 68, “Desde Reimarus a Brandon”), ya se han dado todos los argumentos en contra de la hipótesis de un Jesús sedicioso y que no hace falta investigar más, ni plantear ni siquiera la cuestión porque ya está resuelta. Y una vez tomada esta posición, se repite continuamente una suerte de mantra: “Ya se sabe que la hipótesis del Jesús sedicioso de Brandon es unilateral; está muy mal fundamentada y ha sido rebatida en toda la línea”. Esto me parece que es credulidad y toma previa de postura que exime el ni siquiera considerar al que plantea de nuevo la cuestión porque no está convencido.

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¿Se diferenciaban Jesús, Teudas y Judas de Gamala? Jesús y la resistencia antirromana (LXII)

21.03.17 | 11:25. Archivado en Jesús histórico,

Foto: S. G. F. Brandon, el famoso autor de "Jesus andthe Zealots"

Escribe Antonio Piñero

Creo que hemos respondido ya largo y tendido –aunque naturalmente ignoro con qué éxito– a las preguntas que conciernen al método que ha llevado a esta larga serie. Los resultados son:

A. No hemos partido Bermejo y yo de ninguna idea preconcebida. Es más, nuestro punto de salida ha sido el contrario, el usual, la imagen de un Jesús pacífico y apolítico; y hemos sido conducidos lentamente a la imagen del “Jesús sedicioso desde el punto de vista del Imperio” por la lectura de investigadores sólidos e independientes como H. Maccoby, S. G. F. Brandon o P. Winter. Nos han hecho además reflexionar los argumentos de Puente Ojea y de J. Montserrat, aunque no los hayamos compartido totalmente.

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Toda biografía de la Antigüedad debe ser severa y críticamente analizada. Jesús y la resistencia antirromana (LXI)

19.03.17 | 08:41. Archivado en Jesús histórico,

Foto: Dale C. Allison. Entre los historiadores confesiones –es presbiteriano– es uno que sostiene tesis bastante compatibles con las expuestas en esta serie.

Escribe Antonio Piñero

Vamos a concentrarnos ahora en los momentos finales de la vida de Jesús, muy importantes para caracterizar su figura. Y aquí es donde el investigador independiente cae más en la cuenta de que se exige mucho cuidado a la hora de extraer datos de los documentos que tiene a su disposición, los Evangelios, dado el carácter sesgado y propagandístico de ellos, que se corresponde muy bien con el tipo de biografía que se hacía en la época que consideramos. A ningún historiador se le ocurre aceptar todos los datos que aparecen en las “Vidas Paralelas” de Plutarco. Ningún estudioso admite sin crítica las noticias sobre las vidas de los filósofos de Diógenes Laercio. De ningún modo tratamos todo el texto de la “Vida de Apolonio de Tiana” aceptando todo lo que diga Filóstrato sin someterlo a escrutinio, e igualmente no miramos con ojos crédulos, ni mucho menos, la “Vida de Pitágoras” de Porfirio. Pues si es así, tampoco se admite sin crítica lo que nos dicen los Evangelios que pertenecen al mismo estilo biográfico ensalzatorio.

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Sobre la no credibilidad absoluta de los Evangelios. Jesús y la resistencia antirromana (LIX)

17.03.17 | 11:52. Archivado en Jesús histórico,

Foto: David Friedrich Strauss, con su obra Das Leben Jesu kritish bearbeitet (“La vida de Jesús reelaborada críticamente”, C. F. Osiander, Tubinga 1835) fue el primero en presentar la vida de Jesús desde un punto de vista crítico.

Escribe Antonio Piñero

Seguimos respondiendo a la objeción del método, “caduco” según algunos, sobre todo porque –se afirma– elegimos unos textos y desechamos otros porque no convienen a nuestro propósito previo. Y la respuesta sencilla es: no teníamos muy al principio –ni Bermejo ni yo– la menor idea de que Jesús había sido un sedicioso desde el punto de vista del Imperio. Sino que al leer bibliografía clásica sobre Jesús, sobre todo sobre la parte final de su vida, nos encontramos con esa tesis y seguimos investigando por esa senda. No había, por tanto, ningún pre-juicio, sino curiosidad intelectual y ponderación de argumentos e interpretaciones sobre los textos.

Lo que hay que defender ante todo es por qué se rechazan algunos textos como secundarios, como reflejantes de la teología de los evangelistas y no del pensamiento del Jesús histórico, a la vez que se admiten otros. Y aquí la respuesta es: porque del análisis de los evangelios mismos (y es una gran fortuna que tengamos cuatro y no uno solo) podemos deducir que no podemos leer los Evangelios sin crítica; que cada uno de ellos tiene una idea de Jesús que trata de demostrar y que en conjunto se contradicen a veces entre sí, por lo que hay que escoger lo que es más verosímil, siempre teniendo en cuenta lo que conocemos del Israel del siglo I, es decir, del ambiente de Jesús. Por ello afirmamos que tal como están “No podemos sin más fiarnos de los Evangelios”.

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¿Podemos fiarnos de los Evangelios? Jesús y la resistencia antirromana (LVIII)

15.03.17 | 08:07. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Estamos en la respuesta a las objeciones formuladas contra la hipótesis de un Jesús sedicioso desde el punto de vista del Imperio romano. En concreto en la respuesta al argumento de que el método empleado para el análisis evangélico por F. Bermejo y por mí mismo está caduco. En la postal de ayer prometimos tratar del punto siguiente: 1. ¿Podemos fiarnos objetivamente de los Evangelios? ¿Aceptar tal cual todo lo que leemos? O ¿hay que hacer de ellos una lectura crítica? La respuesta intenta enfrentarse a la idea de que cierta investigación crítica del Nuevo Testamento toma de los Evangelios lo que le conviene para una tesis ya preconcebida en la cabeza del investigador y a rechazar todo aquello que no le conviene. Obra así el presunto crítico porque no es objetivo, porque se deja llevar de sus prejuicios, o porque siente inquina por lo religioso, o por una determinada interpretación, etc.

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Lucas y la predicación de Jesús en Nazaret. Una imagen muy discutible y al menos dudosa. Jesús y la resistencia antirromana (LVII)

13.03.17 | 08:46. Archivado en Jesús histórico,

Foto: Gonzalo Puente Ojea fue el primero, en 1974, que en España discutió los fundamentos de la interpretación tradicional de Jesús. Se basó sobre todo en la “Historia de las Formas” de R. Bultmann y seguidores. Todo el mundo criticó a R. Bultmann y su método, y todo el mundo, hasta hoy, sigue utilizándolo y citándolo.

Escribe Antonio Piñero

En nuestro discurrir sobre el método empleado al analizar un material aparentemente difícil, porque va contra intelecciones de siglos y contra una imagen arraigada de Jesús, hemos llegado a la idea de que los evangelios difieren entre sí bastante. Hemos observado hasta el momento pequeñas divergencias, pero que indican una manera diferente de entender a Jesús y a su situación. Si ahondáramos en esas pequeñas divergencias, observaríamos que los evangelios posteriores corrigen más de lo que parece a los anteriores, que reelaboran las tradiciones a su manera, en suma que ellos mismos no aceptan lo que han dicho su o sus predecesores.

Si examinamos a fondo, por ejemplo, la primera predicación de Jesús en Nazaret, Mc 6,1-6, y la comparamos con la reelaboración de Lc 4,16-30, veremos que Lucas está mezclando y reelaborando diversas tradiciones. El v. 22 (“Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca”) es muy lucano, pero el v. 23 (“Él les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria”) nada tiene que ver con su modelo, Marcos, pues en este nada aparece de ese proverbio; es más bien una deducción dramática de Lucas. Los vv. 25-27 (“Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías…”) es otra “tradición” de la que ignoramos su procedencia: ¿de dónde ha salido? ¿Por qué interpreta Lucas a Jesús utilizando el modelo de Elías? Ciertamente, esta interpretación lucana no goza ya de atestiguación múltiple; por tanto ignoramos todo acerca de su historicidad.

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Tercera objeción: se está empleando un método caduco. Los evangelistas se corrigen unos a otros. Jesús y la resistencia antirromana (LVI)

11.03.17 | 08:46. Archivado en Jesús histórico,

Foto de Rudolf Bultmann

Escribe Antonio Piñero

La tercera objeción general era: “El método empleado está caduco”. Con ello se afirma indirectamente que Bermejo-Piñero son ignorantes, o bien que voluntariamente están empleando un método impropio por inconfesables deseos partidistas o sesgados. Argumentamos:

Para responder a esta tercera objeción a la construcción e interpretación de los patrones de recurrencia, a saber que el método de análisis empleado está caduco, estoy haciendo una descripción –creo que objetiva– de los métodos aplicados sobre todo a la interpretación de los textos y a la paciencia y minuciosidad con la que se trabaja. He afirmado que partimos de presupuestos adquiridos como básicos por la filología del Nuevo Testamento desde finales del siglo XVIII:

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Tercera objeción: el método empleado está caduco. Jesús y la resistencia antirromana (LV)

09.03.17 | 11:51. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Para responder a esta tercera objeción –que es muy seria y debe tomarse igualmente en serio– debo aclarar en primer lugar qué entiendo por “método”. Emplearé algún tiempo en exponer qué método uso al analizar los textos de los Evangelios y se podrá comprobar si está caduco, o no; si es insano, o no; y si es estúpido o razonable. Utilizo ante todo material mío, sin citar, pero también algo de Fernando Bermejo, citándolo.

Aclaro en primer lugar que la recogida de hechos, dichos de Jesús e indicios en torno a cualquier tema es absolutamente inocua y casi mecánica en sí misma en cualquier tema. Puedo hacer un patrón de recurrencia tanto sobre “Jesús pacifista” como sobre “Jesús, manso y humilde de corazón” o bien “Jesús como hijo de Dios”, “Jesús como profeta”, Jesús revolucionario social” o Jesús como sanador”, etc.

Una vez recogidos los hechos, dichos o indicios pertinentes se debe hacer una primera valoración sobre la calidad de los elementos. Se aplican entonces los criterios de historicidad usuales y se dictamina el grado de probabilidad. Los criterios e aplican férreamente; y se está de acuerdo que algunos dichos y hechos son admitidos como más o menos ciertos por el perfil medio de la investigación; pero otros son más dudosos; estos no se rechazan, sin embargo, aunque no pueda probarse su autenticidad, porque son coherentes con el resto del “patrón”. Y con una salvedad: el investigador no parte absolutamente de cero, ya que es hijo de la investigación precedente. Hay hechos u observaciones sobre el carácter de nuestras fuentes a la hora de reconstruir al Jesús histórico que no pueden negarse razonablemente. Por ejemplo: el comentario de Günther Bornkamm en su obra Jesús de Nazaret (51996, Sígueme, Salamanca):

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Segunda objeción: un pensamiento viciado, un pensamiento que razona en círculo. Jesús y la resistencia antirromana (LIV)

07.03.17 | 11:28. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

La segunda objeción sobre el método de avance de la reflexión sobre el patrón de recurrencia “Jesús sedicioso” afirma que el proceso de reconstrucción del pasado está viciado, ya que es un pensamiento circular; es un “círculo vicioso”.

Confieso que esta objeción me sorprende ya que toda la historia, la antigua en especial, se construye sobre un pensamiento absolutamente circular. Siempre. Es más, el pensamiento circular es la esencia de la reconstrucción de un pasado que nos ha dejado muy pocos elementos para entenderlo, y el único método posible, pues consta de hipótesis interpretativas que son revisadas una y otra vez para ver cómo encajan en el conjunto y porque se vuelve siempre al principio para añadir nuevos elementos a la hipótesis.

He intentado aclarar múltiples veces que reconstruir una escena del pasado, con sus actores, sus palabras y su contexto es muy parecido a resolver un rompecabezas, que es como un mural. Esa escena que se debe reconstruir consta, supongamos, de mil piezas y si fuera un rompecabezas actual se proporcionaría al que intenta poner en orden todas las piezas, mil en este caso, un dibujo exacto de cómo debe ser el resultado final. Sin embargo, al historiador del pasado se le entregan, por ejemplo, 200 o 300 piezas, y además no se le pone en la mano dibujo final ninguno –o uno muy borroso– que dé pistas sobre cómo hay que colocar las escasas piezas entregadas. Pero debe insistirse que en historia, y sobre todo en la antigua nunca se dan todas las teselas del mosaico a reconstruir… ¡ni mucho menos! Nunca están todas las piezas y no hay dibujo. Para empezar hay que dar vueltas y vueltas observando antes de que las piezas entregadas corresponden a este presunto dibujo o bien están simplemente equivocadas de lugar.

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Respuesta a objeciones. ¿Un patrón de recurrencia fantasmagórico? Jesús y la resistencia antirromana (LIII)

05.03.17 | 09:29. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Quedamos el día anterior que ha llegado el momento final de responder, en lo posible, a los argumentos en contra de la hipótesis propuesta, a saber un Jesús

· Implicado indirectamente al principio de su ministerio público con la política de su tiempo a causa de su proclamación de la venida inminente del reino de Dios,

· Que al final de su vida se proclama, quizás empujado fuertemente por sus partidarios, mesías-rey de Israel y

· Que se ve implicado en algunos actos violentos.

· Un Jesús del que no se conoce ningún rechazo explícito de la violencia, pero que no formó ejército alguno y que no apeló directamente a la lucha armada

· Un Jesús dejó en manos de Dios la instauración de un Reino divino en la tierra de Israel que implicaba la liberación de este de todos sus enemigos y por tanto la expulsión de los romanos.

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¿Por qué dijo "dictadura del proletariado", cuando lo que realmente quiso decir era "Dios bendiga al zar”? Jesús y la resistencia antirromana (LII)

03.03.17 | 08:32. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Concluíamos el día anterior que debe aceptarse la interpretación más sencilla, y a veces obvia del conjunto de los textos, sobre todo teniendo en cuenta que existe un “patrón de recurrencia” perfectamente formado que da cuerpo consistente a la hipótesis de un Jesús sedicioso. ¿Es lógico, por ejemplo, que un episodio como el prendimiento de Jesús en el huerto de Getsemaní, donde la tradición sinóptica presenta a un discípulo –luego identificado con el impulsivo y violento Pedro– “Señor, ¿herimos a espada?” (Lc 22,49), sea interpretado como que este acto es puramente simbólico? (G. W. Lampe; B. T. Viviano).

Incluso puede caerse en un cierto ridículo exegético si se afirma que el que comienza la trifulca donde se utilizan armas no fue Pedro (¡en contra expresamente de Jn 18,10 = criterio de dificultad!), sino que había –además de los discípulos de Jesús y los atacantes– un tercer grupo (desconocido por los evangelistas) que intervino para defender a Jesús (E. Schweizer; incluso R. E. Brown; M. E. Boring). O, ya quizás el colmo, cuando se llega a sostener que un miembro de la partida atacante se arrepiente de lo que está haciendo y se revuelve contra su propio grupo comenzando a herirlos a espada (L. Schenke; P. Lamarche).

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Interpretaciones inverosímiles o poco aceptables de la investigación confesional. Jesús y la resistencia antirromana (LI)

01.03.17 | 12:08. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Decíamos el otro día que los comentaristas que no aceptan la hipótesis de un Jesús sedicioso no saben qué hacer con pasajes como Lc 22,25-38 y similares:

“Y les dijo: «Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin sandalias, ¿os faltó algo?» Ellos dijeron: «Nada». 36 Les dijo: «Pues ahora, el que tenga bolsa que la tome y lo mismo alforja, y el que no tenga que venda su manto y compre una espada; 37 porque os digo que es necesario que se cumpla en mí esto que está escrito: “Ha sido contado entre los malhechores.” Porque lo mío toca a su fin». 38 Ellos dijeron: «Señor, aquí hay dos espadas.» Él les dijo: «Basta».

El pasaje ha sido tan desconcertante que (cito a F. Bermejo) “desde los primeros tiempos de la Iglesia ha dado lugar a todo tipo de interpretaciones. Juan Crisóstomo sugirió que eran cuchillos de sacrificio tomadas de la mesa de la Última Cena donde habían sido utilizados para el cordero de la Pascua. Otros piensan que eran cuchillos de pescadores, destinados a ser utilizados cuando los discípulos regresaron a su pesca en Galilea. Otros, que los discípulos habían encontrado esas espadas en la casa de Pedro en Cafarnaún, y que eran meros sobrantes de las guerras pasadas, y que las llevaban para defender al grupo contra el ataque de Antipas” (así W. Western; H. Hemboldt).

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Lunes, 27 de marzo

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