Apoteosis de la incoherencia y la impostura
28.04.08 @ 17:04:53. Archivado en Política
Mientras el PP se desgasta en el debate previo al congreso de Valencia y los partidarios de Rajoy y Esperanza Aguirre se lanzan dardos dialécticos, Zapatero apenas se inquieta por los frentes políticos que empiezan a abrírsele nada mas comenzar la legislatura.
El cruce de declaraciones de grueso calibre de los populares ha conseguido copar los titulares principales, satisfacer a los socialistas que observan el espectáculo con indisimulada alegría y desviar la atención sobre las incoherencias y mentiras que en política económica y de agua viene incurriendo el Gobierno.
Ha tenido que pasar mes y medio desde las elecciones para que el vicepresidente Solbes se haya bajado del burro en el que estaba aupado por un inequívoco interés partidista y admita que el crecimiento de nuestra economía será muy inferior al 3,1 % con el que elaboró los Presupuestos Generales del Estado para este año.
Confía con más voluntarismo que realismo que la tasa de paro no supere el 10% de la población activa y acepta que el panorama futuro implicará gasto y menos ingresos. Eso significa que estamos a un "telediario" de volver a los años del déficit.
Con todo, el "anestesista" Solbes, no muestra todas las cartas de la baraja que han desplegado sobre la mesa organismos económicos internacionales y nacionales cuyas previsiones para España sobre crecimiento, déficit y aumento del desempleo son mas negativas e inquietantes que las que una vez celebradas las elecciones, admite ya el responsable de la política económica por más que ahora hable de acometer cambios en el mercado laboral pactados con los agentes sociales y de moderación salarial.
Cuestiones que, por cierto, eran consideradas tabúes en las semanas previas a los comicios; muy al contrario quien osaba reprochar al Gobierno su pasividad ante el enfriamiento de la economía y auguraba todo lo que en estos momentos se acepta como incuestionable era respondido por Zapatero con los calificativos catastrofista y antipatriota.
El objetivo era ganar las elecciones y los agoreros debían saber que España jugaba en la Champion League de la economía mundial por más voces que se alzaran apelando al sentido común, a la necesidad urgente de medidas estructurales o a la moderación del gasto.
Ante eso Zapatero y Solbes contraponían el superávit del Estado como una suerte de bálsamo con el que afrontar su imprudente carrera de promesas sociales de dudoso cumplimiento hasta que también ha empezado a fallarles. El superávit se ha reducido a la mitad en el primer trimestre de este año respecto al obtenido en el mismo periodo del año pasado por culpa, en gran medida, de una crisis inmobiliaria que castiga las arcas públicas con inquietante perseverancia; baja la recaudación por IVA y cabe preguntarse sin con menos ingresos y más gasto en prestaciones y subsidios, Zapatero será capaz de afrontar los compromisos sociales que tan alegremente aireó mientras ocultaba de manera irresponsable la situación de la economía.
Claro que, en ese sentido, tampoco tuvo inconveniente en prometer durante un mitin en Zaragoza que mientras fuera presidente no habría ningún trasvase del Ebro y acaba de bendecir el de Barcelona por mas que se esfuercen en negarlo y camuflarlo como una "conducción temporal" de agua; se trata de un ejercicio de cinismo, hipocresía e impostura por parte del gobierno en política económica y de agua, compartido en el asunto del trasvase con el "tripartito" catalán, difícilmente imaginables.
Ante esta apoteosis del desahogo y la desvergüenza políticas cabe la indignación y la ironía empleada por un oyente murciano durante un programa de radio : "miren ustedes lo del gobierno con el trasvase de Barcelona es para "desalar"( mear) y no echar ni gota".
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De la nada ha nacido un ministerio
que todos celebramos por igual.
Zapatero desveló su misterio
llamando al Ministerio, "De igualdad"
Si a su nombre se quita la "De" final
y se pone un espacio inocente,
se nos queda Ministerio de "Igual da"
que a mí me parece más decente.
Nadie piense que soy impertinente
y que tengo intencion de molestar
mas si se mira detenidamente,
"igual da" equivale a "QUÉ MÁS DA".
Si pusieron de nombre al Ministerio
Ministerio llamado de "Igual da",
aunque el tema aperente ser serio
"igual da", equivale a "QUÉ MÁS DA"
Si se trata de hacer daño al vecino
o de hacer la puñeta a los demás,
"igual da" que tomemos un camino,
que una trocha para antes llegar.
"QUÉ MÁS DA" mortadela que tocino;
"igual da" langostino o calamar.
Da lo mismo una copa de vino
que un vermú...
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Antonio Jiménez






