Demasiado desparpajo el de la María Callas del Gobierno de Zapatero
17.02.08 @ 22:07:57. Archivado en Personajes
La ministra de Fomento imaginó seguramente que la primera llegada de un AVE a la estación barcelonesa de Sants empequeñecería la entrada de los césares en Roma.
Tras una campaña victoriosa pero lejos de ser triunfal, con vítores de la multitud y miles de pétalos de rosas cayendo a sus pies, se convirtió en un ingrato paseo por el andén ambientado por la ruidosa protesta de algunos viajeros y airados ciudadanos, sufridores todos del quinario que pasaron sin servicio de cercanías.
Las heridas abiertas en forma de socavones por la deficiente gestión de unas obras que han puesto a prueba la eficacia de los gobiernos de Zapatero y Montilla no van a cicatrizar fácilmente.
Sin embargo, Magdalena Alvarez, "antes partía que doblá", decidió echarle ánimo a la adversidad, sonrió con ironía y levantó su mano izquierda para saludar con el desparpajo de quien tiene acreditada una epidermis facial de cemento armado.
Se cuenta que María Callas, que también tuvo alguna mala tarde, como cualquiera, tras pegar un "mitin" canoro se convirtió en objetivo circunstancial de algunas hortalizas que aunque no impactaron en su insigne figura de diva, evidenciaron el malestar generado por su actuación en el patio de butacas. La Callas, que padecía una razonable miopía, algunos sugieren que "selectiva", creyó ver rosas y claveles caer sobre las tablas y no tomates, por lo que sin perder la dignidad ni la sonrisa, hizo la reverencia de rigor y agradeció las muestras de entusiasmo y cortesía.
Me pregunto si Magdalena Alvarez está siendo víctima asimismo de una miopía "selectiva" que unida a una otitis severa, la incapacita para ver hostilidad en el ambiente y distinguir entre un concierto de pitos y una sentida ovación. Barrunto que podría tratarse de una contagiosa epidemia que aqueja al gobierno a menos de un mes para las elecciones, dado que no solo la titular de Fomento se exhibe con descaro ante la contrariedad.
No hay mas que escuchar la respuesta de Zapatero sobre los 132.000 nuevos parados de enero para intuir una conjura del presidente con sus ministros, consistente en no asumir, durante los últimos metros de la legislatura, errores y responsabilidades por mas evidentes que puedan ser las pruebas. Para Zapatero las 132.000 personas que engordaron la estadística del desempleo en enero "no son parados ,sino gente que se ha apuntado al paro".
La teoría del presidente sobre el paro, un monumento al desahogo, sugiere que quienes perdieron su empleo en enero no son parados sino unos señores de buena mañana, ante la tesitura de tomar el aperitivo o acercarse a las oficinas del INEM para inscribirse en las listas del desempleo, decidieron esto último. Y para hacerlo mas creíble no ha tenido mejor ocurrencia que "maquillar" las cifras cambiando el sistema de medición para rebajar sustancialmente el número real de parados.
Asistimos a la apoteosis del descaro evidenciado asimismo por Chaves y Narbona al desviar la responsabilidad de los vertidos del "New Flame" en la bahía de Algeciras a la inoperancia de las autoridades de Gibraltar, en "cuyas aguas" , según nos dijeron en otro desahogo mas, encalló el buque chatarrero.
Menos mal que sólo pasaron siete meses desde el accidente. Tiempo que la Junta y el ministerio de Medio Ambiente emplearon en cruzarse de brazos y aguardar el hundimiento total del barco con su siniestra carga mientras seguía soltando chapapote; y a eso se le llama desidia.
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Antonio Jiménez





