La hora 20 en Madrid
02.12.05 @ 19:33:59. Archivado en Libros
En Madrid, ya se sabe, o dictas una conferencia o te la dan. Lo mires por donde lo mires no te escapas. Conferencias y conferenciantes se solapan tarde a tarde sin solución de continuidad. Cuando no es una conferencia, es la presentación de un libro. Las 20.00,pm, es la hora editorial, como antes, en la España de Federico y Sánchez Mejías, las “cinco de la tarde” era la hora taurina.
Y a las 20.00,pm, hora editorial, también se solapan ,coincidentes en el tiempo , las presentaciones editoriales en hoteles distintos y distantes de un Madrid en obras y atascado.
Así ocurrió este jueves con la puesta de largo del último ensayo sobre el radicalismo islamista escrito por mi amigo Gustavo Arístegui , “La yihad en España a la conquista de Al-Andalus” y la autobiografía de mi paisano, serrano y jiennense, Manuel Medina , “La conquista de la vida”.
Mientras Arístegui nos advierte de los peligros de un terrorismo fundamentalista y fanático, obsesionado por sentar sus reales otra vez en España a partir de la reconquista de Andalucía, Medina nos cuenta la conquista de su vida familiar y personal que le lleva a cambiar el uniforme de la policía municipal de Villanueva del Arzobispo por el de la toga en los juzgados de Madrid, convirtiéndose en un reputado e influyente abogado.
Como no tengo la divina gracia de la ubicuidad, opté de forma salomónica por llamarles y desearles suerte en sus respectivas aventuras impresas.
Pero incluso hasta en los desayunos de trabajo se ha desatado un novedoso pugilato que enfrenta a la misma hora, 09.00,am, a ministros del gobierno convocados por distintos foros.
El próximo 15-D los amigos comunes y quienes estén invitados a los dos desayunos de los ministros Pedro Solbes y Carmen Calvo, no tendrán más remedio que tomar el café con el de economía y compartir el cruasán con la de cultura si aún les queda algo de resuello y ánimo después de moverse por la capital en hora punta
Y es que lo de quedar bien en Madrid se está poniendo poco menos que imposible. Quizás por ello, Felipe González no tuvo inconveniente alguno, desde el punto de vista formal y protocolario, en no invitar a la boda de su hija María a su sucesor al frente del PSOE y en la Moncloa.
De esa forma el padre de la novia le evitó a Zapatero, con quien no se lleva, el compromiso de asistir.
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Antonio Jiménez



