La sublime sencillez de la "trinidad" hispana
28.10.05 @ 12:18:41. Archivado en Gastronomía
En los olivares andaluces, con la llegada de los primeros fríos otoñales ,se repite la imagen de los aceituneros extendiendo los mantones a los pies de los olivos mientras los vareadores sacuden las ramas con medida contundencia. Es el primer acto de una milenaria obra que año tras año se representa en la España del olivar: la recolección del fruto negro que al exprimirse produce el “aceite de la vida”.
El líquido aureo con tonalidad verdosa ,comercializado como “virgen extra”, se ha convertido en un preciado e insustituible aditamento en mesas y fogones. Lejos quedaron los tiempos de confusión e ignorancia ,alimentados por peregrinas teorías contrarias a la bondad del aceite de oliva y favorables a las grasas de girasol y maíz. Un desatino sólo comparable a aquel otro que desterró de la cocina pretenciosa, no de la casera y tradicional, a las humildes legumbres, ricas en fibra y proteínas, por ser consideradas “comida de pobre” asociada a la obesidad.
La ponderada dieta mediterránea no se entendería ahora sin aceite de oliva y legumbres. Tampoco sería posible sin jamón ibérico y vino. El pan regado con aceite y aderezado con una pizca de sal o azúcar ,con el que nuestros abuelos y padres amortiguaban las urgencias del hambre en “la España en blanco y negro”, se ha convertido en el mejor bocado cardiosaludable que los galenos recetan a quienes se duelen de corazón.
No hay combinación gastronómica más sencilla y sublime al paladar que un pan untado con tomate y aceite y coronado con una loncha de “pata negra”. Aceite de oliva, jamón ibérico y vino de muchos de los buenos pagos y denominaciones que jalonan el territorio español, conforman la “ excelsa trinidad gastronómica” hispana.
Personalmente he recuperado el ánimo degustando un “virgen extra” de primera molturación y he visto salir lágrimas de emoción ante la veta de un pernil ibérico con chorreras. No quiero pensar que el gigante chino despierte algún día al consumo desaforado y arrample con nuestra excepcional “trinidad”.
Comentarios:
Deseo reencontrar en esta próxima campaña en las copas de cata, el buen saber hacer de ese puñado de entusiastas verdaderos del aceite de oliva virgen extra de la variedad "picual" y "Manzanillo de Jaén", que da sentido a nuestros trabajos e ilusiones.
Cada campaña es un proyecto ilusionado e ilusionante para los buenos almazareros de Mágina, para otros, solo una campaña más de hacer aceite de oliva.
Miguel Ángel Guirao Moral.
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Antonio Jiménez



