Rafael de Paula vive
30.09.05 @ 12:44:27. Archivado en Libros, Personajes
Supe de su existencia y de su arte por “Actualidad Española” , un semanario de la época que publicó las imágenes de mayor plasticidad y hondura taurinas que jamás había visto. Rafael de Paula , en estado puro, interpretando “la música callada del toreo” en el desaparecido coso de Vista Alegre. El gitano del barrio jerezano de Santiago , personaje literario y “aluego” taurino que sedujo a la intelectualidad del momento con Bergamín a la cabeza ,firmó aquella tarde madrileña de otoño del 74 su faena cumbre.
Tres décadas después he sabido por Paco Reyero que Paula sintió esa tarde “como si Dios me cogiera por los hombros y tras levantarme los pies del ruedo y elevarme, fuera El quién torease”.
En Bajo Guía , allí donde la brisa entremezclada de dos aguas, dulce del Guadalquivir y salada del Atlántico, perfuma la ribera izquierda de Sanlúcar frente al Coto, Rafael de Paula desgranó ante Paco Reyero, durante largas e intensas conversaciones, ésta y otras vivencias que dan sentido a la biografía de un torero irrepetible por enigmático y polémico, dentro y fuera de los ruedos.
Francisco Reyero,responsable de la edición andaluza de La Razón, periodista vocacional y brillante escritor, ha publicado en la editorial ÉZARO , una excelente crónica sobre la vida del artista gitano al que ha conseguido abstraer de la soledad de su retiro sanluqueño , para retratarle a partir de un sugerente y “camaroniano” título: “RAFAEL DE PAULA DICEN DE TI”.
En un peregrinar de meses por Sevilla, Jerez ,Madrid y Sanlúcar, Reyero ha rastreado intensamente, desde sus orígenes, sobre la gloria de quien ralentizó el paso del tiempo con su toreo a la verónica o al natural y también sobre las penas del que vive la soledad en permanente dualidad; arrogante y sencillo, humilde y orgulloso.
Rafael de Paula fue capaz de lo mejor y también de lo peor, como cuando se dejaba los toros vivos y decía a sus allegados que no sabía qué quería la gente, porque él, más que había hecho no podía hacer.
“Igual que nadie se queja de que a Velázquez solo se le ocurriera una vez Las Meninas y luego hiciera otras cositas”, no entendía que a él le pidieran todas las tardes que repitiera una faena colosal, confiesa a Paco Reyero. Para Rafael de Paula , como para Curro Romero, el toreo es solo un instante , un momento que se guarda en la memoria y se engrandece por el paso de tiempo. Rafael de Paula vive.
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Antonio Jiménez



