Gobernar lo superfluo
17.06.09 @ 12:31:24. Archivado en Política
Este gobierno que nos gobierna, o por lo menos eso parece que hace, gobierna lo superfluo. Me explico. En los últimos tiempos tiene el gusto por lo superficialidad o, en el mejor de los casos, por todo aquello que el ciudadano no tiene una necesidad perentoria. Este hecho se ha agudizado o, se ha puesto en más en evidencia, con la crisis. Así se dedica al entretenimiento de los ciudadanos con superficiales propuestas, proyectos de leyes y globos sondas relegando a tercer o cuarto puesto lo importante, lo que hace la vida del ciudadano más cómoda y atractiva y con un futuro más halagüeño.
Durante mucho tiempo ha ondeado las banderas de la Igualdad, la Civilizaciones de aquí y de allá y los discursos de alharacas de buenismo y talantismo, o metiéndose en charcos donde nadie le ha pedido, como fue la fiebre de la reforma de los estatutos o ahora más reciente la nueva ley de aborto. Mientras la riada de desempleo y la caída libre de la economía se ha ido haciendo cada vez más patente. Hasta de sus propias filas le insta a que cambie su política (si es que la tiene) económica e industrial, pues en las últimas declaraciones del comisario Joaquin Almunia insta al gobierna a que acometa una reforma del mercado laboral, pues solo nosotros somos el 40 % del paro en Europa.
Como he dicho al comienzo, lo superfluo es lo importante. En estas últimas semanas se ha lanzado a los cuatro vientos, especialmente por el corifeo mediático gubernamental, que se ha preparado un proyecto de una nueva Licenciatura (como si no fuera ya la Universidad un caos, para que le echemos más leña). La nueva licenciatura es Licenciado en Igualdad, ¡ahí es ná!, que diría un castizo. Pero no le va a la zaga la nueva “milonga” del mal llamado “bautismo civil” que entre Zerolo y la cómica Cayetana Guillén se han “mercado”, por mucho que esté inspirado en la Revolución Francesa. Si viviéramos en el dieciocho les llamarían afrancesados, pero hay gente pa tó que diría el torero. Pero no crea el lector que esto es nuevo, le puedo recordar que cuando comenzó la democracia en nuestro país, allá por el setenta y seis, en Córdoba, y el año pasado la he visto en Cáceres, se celebraron Primeras comuniones civiles, es decir que se vestía al niño o a la niña de blanco se le paseaba por la casa de los familiares, amigos y conocidos y luego se celebraba una opípara comida, que es lo importante.
Pero vuelvo al principio: lo importante no se atiende. Nuestra situación socioeconómica actual requiere de ser activo y tomar decisiones que comporta riesgo. En otras palabras se necesita gobernar, y eso es lo más difícil o, por lo menos no estamos por la labor. A raíz de lo de Garoña se hace necesario un debate sobre la necesidad de energía nuclear, pues la eólica es cara y además está subvencionada. España es dependiente de energía en un 75 %, la cual se la compramos a Francia, que por otro lado, la que produce es de tipo nuclear. Además de todo ello se hace necesaria una reforma laboral e industrial. Y hete aquí, que nuestro Gobierno está más con las mariposas de aidos y pajines y la banderita de la superficialidad y el verdor de los brotes.
Así me temo que con los calores que vienen el Gobierno no está por hacer el esfuerzo intelectual de dedicarse a pensar... o ha gobernar.
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Antonio Gázquez
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