El señor Goya y la ministra
01.02.06 @ 11:58:45. Archivado en Cultura
La eterna cuestión de que el cine español no atrae a los espectadores españoles y, por el contrario, el cine americano si, no es por casualidad. En el cine español hay mucho conato de obra de arte, mientras que en el cine americano hay mucho de espectáculo, y eso es precisamente lo que desea el espectador. Pero tozudamente la mayoría de los cineastas españoles se empeñan en ser Woody Allen. Y de un modo general, salvando honrosas excepciones, el cutrerío se ha implantado en nuestras pantallas y sino echemos un vistazo a las salas. Y es que realmente nuestra industria vive de espalda a los espectadores, no hay más que ver las películas taquilleras y compararlas con los premiados
Pero, por otro lado, se empeñan año tras año con una gala de los Goya que es tediosa, eterna y con unos presentadores que, como es el caso de este año Resines puede ser un buen Serrano pero no un showman. Al mismo tiempo, si escuchamos las declaraciones de nuestros “artistas” son de pena, en cuanto no tienen un guión delante, caen en el abismo de inconsistencia verbal y la absoluta falta de recursos; esto sucede tanto cuando se presenta un premio como cuando se recibe. Algunos, por no decir todos, al recoger el premio, mas parecen que van a ir al andamio (con respeto para la profesión de la construcción) que a recibir un reconocimiento. Por lo menos, un poco de dignidad hacia su misma persona, porque creen que yendo de descamisado se va de progre y lo que cae en un “look” rancio y penoso.
Y para marcar la nota, algunos modelitos que mas que presumir de Carolina Herrera u otro/a diseñador, parecen que van marcando peñiza y refajo. O, por el contrario, algunos parecían que se había inspirado en el de Scarlett O´Hara cuando requiere la ayuda de Rehtt Butler (como el de Concha Velasco) o en el baúl de Alicia, como el de la ministra de Vogue, que nos apabulló con un agatoniano vestido lleno de vanidad y con una estética de buen rollito. Se puede decir que nuestra ministra es una progre de derechas, pero al fin progre.
Este año muchos de nosotros esperábamos la pegatina, el no contra cualquier cosa, porque al parecer no hay nada contra lo que protestar. España y el mundo para nuestros artistas van bien. Y la verdad que en una gala de entrega de premios, no debe haber cabida para la protesta, pero nos han acostumbrado a ello y cuando no lo hacen, parece como si faltara algo, atrezo, decorado o la música. Eso, la música, porque para ellos la protesta ha sido la música, ahora ya los Bardem no tienen que tirarse a las calles para interpretar, se les ha acabado la música o la que hay no les gusta.
Espero que el año que viene no me lleve la decepción de no ver ninguna pegatina, que le da morbo al espectáculo.
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Antonio Gázquez
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