El circo de las periferias
07.01.06 @ 20:38:52. Archivado en Autonomía
El norte y el sur no solo son dos direcciones o situaciones geográficas, también representan dos realidades sociopolíticas y económicas; siempre se ha identificado al norte con la riqueza y el bienestar social, y al sur con la pobreza y la penalidad.
Un hecho similar sucede con los conceptos centro y periferia. En los últimos tiempos de la historia de España le hemos (hay que incluirnos todos, sea del signo político que sea, aunque las izquierdas han cultivado mas estos significados) adjudicado al concepto de “centro” todo lo perverso y retrógrado que pueda contener la política dirigida desde la Moncloa, y son muchas las voces que se levantan para preguntarse: ¿Por qué desde la Capital tienen que dirigirnos?, de ahí se deriva, en parte, la definición que le damos a lo periférico como antónimo de centro. Por lo que, en los últimos tiempos la “periferia” se definen con las palabras nacionalismo, reivindicación localista, identidad regional, autodeterminación, tradicionalismo, libertad, independencia, autonomía, y todas aquellas palabras que, de alguna manera, tengan un significado que nos aleje de toda nuestra anterior historia. Hasta en las ciencias y en el deporte se habla de centro y periferia, y surgen numerosas iniciativas para buscar signos de todo tipo que identifiquen y señalen las diferencias periféricas con otros territorios. No olvidemos las reivindicaciones de las selecciones autonómicas catalanas, vascas y no tardaran otras periféricas. También con la cultura unidireccional en los colegios y universidades periféricas. Pero dentro de las periferias también existe el centralismo, y sino echen un vistazo a lo que ocurre en cada una de las mencionadas y analicen.
Estos conceptos quien los ha entendido a la perfección han sido los vascos y catalanes, aunque otras regiones autonómicas ya han comenzando imitando por el principio natural que nos dice “yo no voy a ser menos” (véase Andalucía y Galicia).
Lo del vasco y lo catalán periféricos son ya conocidos, pero en este nuevo año 2006 se iniciaran otras periferias, que están al acecho de lo que suceda con el Estatuto catalán, pues luego vendrá el vasco y como una catarata todos los demás. No sucedería nada si solo es una adaptación a los nuevos retos de esta sociedad española, pero me temo que la insaciabilidad de las periferias no tienen límites, no aún tan siquiera con la autodeterminación, ya que sus políticos solo desean seguir “montados en la burra”.
En todo esto, existe una tesis: todo lo que signifique marginar los conceptos tradicionales se entiende como progresismo. No hay más que echar una mirada a las últimas leyes aprobadas por nuestro gobierno, para ver que nos estamos convirtiendo en un país muy desarrollado en ideas que tienen más de marketing que de bien social. Y es que siempre hemos sido más quijotes que sanchos.
Una vez, visitando el sur de Francia, me comentó un viejo profesor, que admirara la sinfonía de tonos y de colores que había en el paisaje francés, y seguidamente dijo una frase que para mí fue lapidaria: “Antonio, te das cuenta que solo en este país podía haber nacido el impresionismo”. Pues bien parafraseándolo yo digo “que solo en nuestro país (España) podía haberse escrito el Quijote”. Pero añado, muchas veces los quijotes suelen ser peligrosos.
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Antonio Gázquez
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