Sobre los ismos y las ideas a vuela pluma
03.01.06 @ 09:00:54. Archivado en Mi opinión

Hoy día la sociedad se encuentra en el momento histórico en que las ideas están sometidas a un proceso de acción y reacción vivo e inmediato. No creo que podamos encontrar otro igual. Posiblemente tenga algo o mucho que ver con las posibilidades de comunicación que se nos ofrecen. Posibilidades que determinan, por otro lado, que el mundo actual se convierta en una Gran Casa donde sus individuos se interconectan y todos saben de todos. Y como consecuencia de esta situación de pan-conocimiento, y como reacción a que el “conocer al otro, al vecino” es también el “tener poder sobre él”, es por lo que se produce defendemos nuestras propias ideas como autodefensa ante el contrario.
En la actualidad, defendemos nuestras ideas como si defendiéramos a la sociedad del cataclismo a la que se ve abocada. Somos capaces de vender todo lo que poseemos por la defensa a ultranza de una idea, y simplemente porque somos padre y dueño de ella.
Si ha habido en la historia un momento donde la confrontación de las ideas ha sido más evidente, posiblemente sea este momento actual. No creo que hubiera otra época histórica con más “ismos” que la de ahora. “Ismos” (entiéndanse populismo, progresismo, liberalismo, castrismo, existencialismo, marxismo, materialismo, capitalismo, fundamentalismo, clasismo, nacionalismo, separatismo, racismo, militarismo, humanismo, y otros ismos que imaginemos) que, por otro lado, no son mas que la puesta en sociedad de las ideas, y se han convertido el bastión desde donde nos parapetamos y arrojamos nuestras ideas a modo de bolas incendiarias.
Pero todos ellos están interconectados, pues uno es la raíz de otro, es a la vez causa y efecto, acción y la reacción de un todo.
Veamos el capitalismo como raíz económica y social de la sociedad occidental. Puede que sea el ismo menos malo de esta sociedad occidental, aunque ha dejado, y deja, muchos destrozos en la cuneta. Quizás encontremos en él muchos factores antisociales, sin lugar a duda, no hay más que echar una ojeada a los países que tienen dicho régimen de gobierno. Aunque debemos distinguir el capitalismo como sistema económico y social y los partidos que cohabitan con él, los cuales no necesariamente tienen que defender ideas de izquierdas. Son muchos los países cuya sociedad sigue los dictámenes capitalistas con gobernados por ideas de izquierdas, mejor dicho por hombres, que a priori, defienden en el papel ideas de izquierdas. En realidad, el capitalismo es un régimen económico, que no resuelve los problemas que acucian a la sociedad actual, pero también es el que más se acerca.
Como reacción al no poder resolver los problemas sociales, surge otros ismos: comunismo, socialismo, marxismo, entre otros, pero que no han dado resultado apetecido, por mucho que las ideas de Popper, Marx, Hegel, Sartre, Kiekergaard, Lacan o Duverger se utilicen como bálsamo de Fierabrás, cuando a veces son utilizadas como marchamos de una casta urbana. El snobismo de izquierdas se ha entendido por en ocasiones como estética de progresismo. A fin de cuentas la izquierda ha vestido mucho, y a utilizado su progresismo a manera de diferenciarse como si fuese un piercing tribal.
Pero el antimilitarismo que hoy día nos arrasa como panacea de paz, no es más que una reacción al militarismo nacido como defensa de las ideas del capital. El militarismo nace de la prevención ante los posibles desórdenes inducidos por ismos de izquierdas; ello no significa que deba ser aceptado. Pero reacción tenemos el nacimiento del pacifismo como reacción al militarismo no es mas que un fenómeno tan obvio como necesario para muchos que ven en él la realización de su existencia, pero utilizan los que defienden tal idea las mismas estructuras y armas que las que rechazan. La defensa de la paz se hace mediante postulados militaristas. Véase cualquier acción (reacción) de reacción con los mismos métodos.
De un tiempo acá, en la calle como viandantes habituales encontramos algunos de los ismos más exacerbados y que inducen a mecanismos y fenómenos esencialmente de acción-reacción, entre ellos podemos incluir el fundamentalismo y nacionalismo como los más significativos. Ambos parten de ideas localistas y restrictivas, fundamentados en la exclusión de todo aquello que sus principios no incluya. En sí son pensamientos excluyentes, aunque se defiendan como reacción contra la globalización o contra el uniformismo ideológico y geográfico. También se escudan en las ideas tradicionalistas, aunque lo nieguen, pues se fundamenta en la tradición local y tienen al hecho histórico como explicación de donde parte todo su idealismo. Los defensores de estos ismos utilizan un lenguaje victimista y siempre actúan a la defensiva, y acusan a todos aquellos que no comparten sus ideas de origen de sus frustraciones. En el caso del nacionalismo como reacción frente a centralismo se producen un fenómeno, como poco curioso, pues él mismo toma la idea de lo que ha provocado su reacción, es decir, adopta la idea centralista como gobierno, aunque en este caso en un área geográfica más restringida. Los que lo promulga como signo identitario lo defienden como desarrollo de bienestar social y progreso. El nacionalismo de por sí excluye otros nacionalismos, se proclama como única opción.
El nacionalismo se retroalimenta del fundamentalismo como filosofía de acción y de defensa de sus ideales. Y fundamentalismo como cohesión política tiene mucho de integrismo religioso. Ambos ismos se pueden convertir caras de la misma moneda.
Pero el fundamentalismo religioso tal vez sea la línea de pensamiento, que hoy por hoy, está mas presente en nuestra sociedad. Y no entendamos solo el de una parte, todos ellos tienen una actuación similar, tal vez solo se diferencien en la metodología pero en su esencia es la supremacía excluyente de sus ideas. Pero si bien puede pensarse que intenta de algún modo dar respuesta a las preguntas de “de donde” “por qué” y “hacia donde” se proyecta nuestra sociedad, no admite respuesta alguna que no sean las propias. Además el fundamentalismo toma de partida que el origen del desorden social se encuentra fuera de sus límites. Para el fundamentalista el orden está dentro de él y todo lo que está fuera es desorden. Pero aún así no dan soluciones aplicables, pues en si mismo piensan que está la solución social.
Como reacción podemos encontrar la idea de "laissez faire, laissez passer" (dejar hacer, dejar pasar) propia del liberalismo que se opone a la arbitrariedad del poder absoluto. Por el contrario, exalta la búsqueda de la verdad sin trabas mediante el diálogo dentro de un ambiente de tolerancia. El liberalismo se asienta en el poder de la razón y en la aplicación de normas para que no entre en competencia los deberes y derechos de los individuos. El peligro del liberalismo es el anarquismo, hecho que por otro lado se da con frecuencia como opción dentro de la progresía. Pero también este ismo muestra su lado nebuloso, pues implica que todo liberal es nominalista e individualista. Para el liberalismo solo existe el individuo y la sociedad es solo un aggregatum de individuos. Ante esta línea de pensamiento surge una reacción de colectivismo y de asociacionismo. Pues es la reacción al egoísmo del liberalismo.
Como dije al inicio la confrontación de ideas y acciones derivadas de ellas están hoy día mas vivas que ningún otro periodo histórico. Y cada una trata de dar respuesta a esta sociedad cambiante. Y todas ellas tratan de tener la hegemonía del poder. He pretendido echar un vistazo a algunos de los ismos actuales, muchos más asoman y se encuentran debajo de la piel de cada uno de nosotros. Posiblemente sea labor de cada uno, y ahí entra el liberalismo, que tome para sí lo que encuentre de benéfico y rechace todo lo maléfico que tienen los ismos, que es mucho.
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Antonio Gázquez
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