Otra manera de ver King Kong
31.12.05 @ 19:15:26. Archivado en Política

Cuando Peter Jackson dirigió el remake de la historia de aventuras y entretenimiento de la primera versión de King Kong de 1933, no se le pasó por la cabeza que la mayoría de las veces, por no decir siempre, la realidad supera a la ficción.
King Kong no es solo una película de acción y de fantasía, tampoco es una cinematográfica versión del mito griego de la Bella y la Bestia, tratado por primera vez Straparalo hacia 1550 como una historia de amor humano. Podemos decir que este filme es también un ejemplo de la actualidad política de nuestro país, aunque la similitud parezca muy arriesgada o, posiblemente, muy osada y casi metida con calzador. Pero, también es otra manera de ver King Kong:
Desde el señor Carl Demma, director que busca por todos los medios sacar una película adelante que le eternice para la historia. Eso lo conocemos bien, últimamente lo hemos oído mas de una vez, es una manera de hacer la política, una filosofía de vida de nuestro presidente, como si tuviera una consigna de hacerla “como sea”, a costa de cualquier cosa para quedar bien, eso no suena bastante a todos los españoles. Ese idioma es el que practica nuestro presidente don José Luís Rodríguez.
Desde el patio de butacas observamos sobrecogidos como se le nos va descubriendo entre las aguas grises y frías y la sólida niebla el inhóspito e infranqueable muro que rodea a Skull island. La imagen es tan hiriente que con solo mirarla nos rechinan los dientes, y paulatinamente vamos percibiendo escalofríos por la sospecha del inminente peligro que se esconde en esa isla recóndita. Pero detrás de ese muro separatista se esconderá el amor, ese amor entre la bella, Ann Darrov (léase el lado femenino de ZP) y la Bestia, King Kong (entiéndase el Estatut). No se sabe si ella sucumbe a la fuerza de la bestia o viceversa, lo que sí es cierto que el amor de ella hace que la bestia salga de su habitat natural para arrasar la gran manzana y destruir todo lo que encuentra a su paso.
Desearía que la realidad se impusiera una vez más a la fantasía, y que ésta solo fuera una página más en la historia de España. Si hablo de España, porque tengo la esperanza que la Bestia sea abatida en el lugar emblemático de la capital, en el Empire State Building Spire, en nuestro caso en el Congreso de los Diputados.
Es otra manera de ver King Kong, quizás demasiado forzada, pero piénselo y verán demasiadas similitudes.
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Antonio Gázquez
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