La delicada verdad de la palabra
29.12.05 @ 00:04:44. Archivado en Política

Cuando hace miles de años el hombre aprendió a comunicarse mediante la palabra, a la vez cultivó la incomunicación; se ejercitó en la mentira y se instruyó en expresar con ella todo lo contrario de los que pensaba.
Podemos hasta decir, que la historia del hombre se ha ido modelando en cada momento según las palabras de sus protagonistas. Se dice que la palabra es una de las armas mas poderosas, capaz de alcanzar la gloria o el averno, según de quien la use. Son múltiples ejemplos los que conocemos y de los que podemos dar, pero no se trata de eso. Se trata de cómo en estos días que andamos debatiéndonos entre los fuegos de esta piel de todo y las inundaciones de la vieja Europa, nuestros políticos usan la palabra. Uno podría preguntarse ¿son buenos usando la palabra? o ¿dicen sus palabras todo lo que piensan? o hasta ¿uno puede tomar lo que dicen 'de verbo ad verbum', es decir, en sentido literal?
A la última pregunta, tajantemente no, siempre hay que leer entre líneas, por si acaso. A la segunda, habitualmente sus palabras navegan entre las dos orillas, de lo que su corazón opina y el partido le impone, y casi siempre su barca bordea la segunda orilla.
Un ejemplo de esto último lo tenemos en carne y hueso en nuestro ministro de Defensa. Bono es un equilibrista de la palabra, no en balde se instruyó en su doctorado en una de los grandes de la palabra: Shakespeare. Para nuestro ministro, el to be or not to be, ser o no ser, es su doctrina y la verdad que la ejerce. Realmente podemos decir que es el paradigma de político que se encuentra en el continuo dilema entre decir lo que piensa o lo que su partido le dicta.
El presidente Rodríguez Zapatero dijo en su momento que nuestras tropas no debían estar en lugares donde la guerra estuviese presente, que “una acción militar no es la vía para la lucha contra el terrorismo internacional”. Por el contrario, nuestras tropas están en Afganistán “para luchas contra el terrorismo”, dixit Bono. Porque nuestro Ministro piensa, o nos hace creer que piensa todo lo contrario de loo que su partido le prescribe. Aunque ya no se que pensar, porque “melius est sensum quam verba amplecit”, porque es mejor atenerse al sentido que a las palabras. De otra forma nos volveríamos algo perturbados. Y lo último, esa misión de paz (¿guerra?) de la fragata Álvaro Bazán en el golfo Pérsico con nuestros contrarios-amigos los americanos. ¿Ha estado en una misión de Pax-Bellum?
Por todo ello recomiendo, querido lector, que cuando lea, oiga o vislumbre algunas palabras o frases, más o menos con cierto sentido, busque la otra cara, el otro matiz, la delicada verdad que trascurren entrelíneas.
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Antonio Gázquez
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