El idioma como arma arrojadiza
26.12.05 @ 14:38:10. Archivado en Política
La diversidad, la heterogeneidad y el multiculturalismo es fuente de cultura y de desarrollo de una sociedad progresista. Por el contrario, el fundamentalismo, la pureza, sea cual sea su categoría, o el localismo como esencia de la salvaguarda de una cultural determinada es signo de tosquedad.
Desde el comienzo de la democracia, se ha originado una tendencia a valorizar todo aquello que teníamos cercano, así como lo que representaba un código diferenciador de un determinado pueblo, región o sociedad, hecho que por otro lado, creo que es enriquecedor. Esta tendencia no ha surgido por casualidad, creo que ha existido dos factores esenciales: uno, al agobiante sistema de falta de libertades al que estábamos sometidos durante los años de la dictadura, y que no dejaba expresarse la diversidad que España contiene en sus pueblos y en sus habitantes. Y dos, la reacción que se ha producido a nivel mundial por la defensa de las particularidades de los pueblos, como rechazo a la globalización.
Toda esta defensa y todos estos aires de proclamación de lo particular en contra de lo global como factor homogeneizador, ha provocado una corriente, que tiene los mismos defectos de intolerancia que lo contrario. Si antes no se toleraba lo particular, lo diferenciador ni lo autónomo de un pueblo; ahora sucede lo mismo. Aquellos que defienden lo propio como valor cardinal y rechazan lo demás, están cayendo en el mismo fundamentalismo que los que defienden la homogeneidad por encima de todo.
Así, hoy se está originando el pensamiento de que los que defienden un nacionalismo español son tachados de retrógrados y fachas, mientras que los que defienden el nacionalismo de una determinada autonomía se les considera progresistas y defensores de la libertad.
En este medio político, en que se desenvuelve nuestra democracia se utilizan cualquier arma para defender los localismos. Desde los años ochenta se desencadenó la defensa de los idiomas de diversas regiones de España como emblema de esa región. Apareciendo muchas veces anexionismo territoriales en base al idioma; ejemplos como los de Navarra por parte de los políticos del País vasco; o la defensa de un solo idioma menoscabando otros similares o diferentes, como sucede con la polémica entre el catalán y el valenciano.
Pero últimamente está sucediendo algo que intuyo es aún mas retrógrado. Se intenta eliminar la co-oficialidad del español y el idioma de la autonomía correspondiente, como está sucediendo en Galicia. En esa autonomía el nuevo gobierno socialista y nacionalista ha eliminado el español de los test de oposiciones a puestos de la Junta de Galicia. Hecho similares suceden en la Universidad catalana o en el País vasco. Defender lo propio y rechazar lo que por historia y por coherencia intelectual debe ser una diversidad no es más que un signo de papanatismo ideológico. Y convertir al idioma como arma arrojadiza es símbolo de la incapacidad intelectual de los que nos gobiernan. Posiblemente es lo único que les permite su nivel de incompetencia.
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Antonio Gázquez
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