Piel de azabache
18.12.05 @ 18:40:44. Archivado en Cultura
Este largo puente pasado me he encontrado con una situación, que puedo calificar de no habitual, pero que me ha sorprendido gratamente. También es verdad, que esta situación de la que comentaré, también ha tenido la otra cara de la moneda, que me ha irritado y me ha afianzado en el pensamiento de que en muchos casos deberíamos tener políticos autistas, nos irían mejor las cosas. Me explico.
El viernes pasado paseando por una de las calles comerciales de Córdoba, entré en una tienda de artículos de cuero y me atendió una joven de unos diecisiete años, de piel azabache, cabello ensortijado y con un acento totalmente cordobés. Le pregunté donde había aprendido también el español, y me contestó que “había nacido aquí”, continúo diciéndome: “soy cordobesa, aunque mis padres son de Mozambique. También mis hermanos son cordobeses”. Miré al fondo de la tienda y observé a un joven unos años mayor que ella y a un niño de apenas dos años. ¿Quien me hubiera dicho si me la encuentro por la calle que aquella era una familia cordobesa?
Es indiscutible que desde hace años hemos pasado de ser un país de emigrantes a uno de emigrados. Es verdad que se nos ha planteado algunos problemas que solo conocíamos por las cartas de nuestros familiares desde Francia o Alemania.
Pero la emigración es un problema mutifactorial, pues no podemos decir que tenga una sola solución a los problemas que puede plantear (porque no siempre tiene que plantear complicaciones). Porque decir que el problema se debe a la mala distribución de la riqueza, es reducir demasiado la cuestión. Tampoco digo que no sea la más importante, pero no la única.
Pero como sucede en otras situaciones de nuestra vida, este fenómeno tiene su anverso y reverso. Lo que no tiene son soluciones peregrinas como la que últimamente se le ha ocurrido a la alcaldesa Rosa Aguilar, ofreciendo casas a familias rumanas a cambio de que trabajen y escolaricen a sus hijos. Esta solución demagógica no es más que un ensueño en una noche de verano cordobés. ¿No sabemos lo que significa el efecto llamada? O, por el contrario, pretendemos construir un arrabal rumano.
Esta es la otra cara de la moneda, la demagogia de nuestros políticos. Ni las ocurrencias del PSOE con la legalización de la emigración ha solucionado el problema, ni el ofrecimiento de viviendas lo va a solucionar. La emigración requiere otras ideas, pero de personas anónimas, que cada día se encuentra con los problemas reales. Nuestras autoridades están para otra cosa, como por ejemplo vigilar la entrada de esa, si, nefasta otra emigración de bandas. Ahí está el problema
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Antonio Gázquez
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