Tenía que pasar. El Cabildo de la catedral de Santiago ha decido retirar la imagen de Santiago Matamoros
Al publicar en facebook este impresionante documento gráfico (*) he pretendido denunciar ante la opinión pública unos hechos monstruosos, absolutamente silenciados por los medios de comunicación de masas; un auténtico genocidio tan bestial como los episodios más abyectos de los campos de exterminio nazis.
Estaban eufóricos. La campaña de emponzoñamiento de la opinión pública que les llevó al poder tras la terrible masacre del 11-M, había sido un rotundo éxito. Ahora había que diseñar el exterminio del adversario político. Por eso admitieron de mala gana la comisión de investigación. Las responsabilidades políticas ya las habían depurado los españoles en las urnas, y las penales eran cosa de los tribunales de justicia, repetía sin pudor Rasputín Rubalcaba a los medios polanquistas, y a las radios y a las televisiones públicas de la camarada Caffarel.
Como modernos jinetes del Apocalipsis vinieron montados en los caballos de la insidia, la calumnia, el odio y la revancha. Instalados en la pancarta, el Prestige y el no a la guerra –la de Iraq naturalmente-, sembraron España de trincheras de vileza y de alambradas mediáticas rodeando sus barricadas de rencor, sectarismo y demagogia, hábilmente diseñadas y estratégicamente dispuestas para el asalto al poder.
«A los hombres [los enemigos] hay que conquistarlos o aplastarlos, porque si se vengan de las ofensas leves, de las graves no pueden; así que la ofensa que se haga al hombre debe ser tal que le resulte imposible vengarse». Nicolás Maquiavelo. El Príncipe. 1513.
Con esta cita podría resumirse la estrategia diseñada por Maquiavelo-Rubalcaba y su Estado Mayor dos años antes de los terribles atentados del 11-M, sutil cañamazo donde tejer la campaña electoral que habría de permitir al partido socialista asaltar el poder. Cínica estrategia que llegó a su cenit durante la jornada de reflexión, previa a la cita electoral del 14-M.
Contra la opinión de quienes todavía insisten en vincular los actos terroristas del 11-M a la presencia de nuestras tropas en Iraq, los resultados de la investigación policial ponen de manifiesto el verdadero signo del terrorismo fundamentalista islámico, tras el suicidio en un piso de Leganés de Serhane ben Abdelmajid Fakhet, alias El Tunecino, junto a otros seis terroristas de «Ansar Al Qaeda», responsables de la matanza del jueves negro en Madrid.
Viernes, 24 de mayo
Antonio Cabrera
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Antonio García Fuentes
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Miguel Torres Galera
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Enrique Zubiaga