Hay que implicarse hasta las ingles en la lucha contra la ley integral de violencia "de género" (LIVG); la democracia somos nosotros, el pueblo soberano, la sociedad civil, aunque algunos no terminen de creerselo.
Empezamos a tomar conciencia -mira por dónde la crisis económica va a servir para algo-, de que los politicos son una casta endogámica y ruin, que en lugar de defender los intereses, derechos y libertades de los ciudadanos, sólo defienden su propio estatus, sus intereses y los de su clan, legislando contra el pueblo, su fuente de legitimidad, sin otra ideología que la que les permita en cada momento mantenerse en el poder. Y esto se ha acabado. La sociedad civil tiene el derecho -y la obligación-, de imponer sus principios y valores, sus aspiraciones e intereses: ha llegado el momento de marcar las reglas de juego democrático y ponerle las pilas a una casta política que no la representa y acabar con este sistema político corrupto.
En un reciente artículo titulado «No podemos mirar hacia otro lado» Alicia Sánchez Camacho, flamante presidenta del PP catalán escribía:
«La sociedad occidental, España y Cataluña no pueden mirar para otro lado. Por eso, al igual que han realizado mis compañeros en el Congreso de los Diputados, el Grupo Popular en el Parlamento de Cataluña presentará una iniciativa parlamentaria para condenar con la mayor firmeza los brutales ataques terroristas y la persecución religiosa sistemática que están sufriendo las comunidades cristianas en Irak y en otros países de Asia y África»
Comparto su denuncia; pero es muy sucio jugar demagógica y cínicamente con sentimientos nobles, como hace la señora Sánchez Camacho. El oportunismo, la explotación políticamente correcta de hechos execrables -como la terrible matanza de cristianos en Alejandría-, es su especialidad. Como la de tantos otros miembros de la casta política, sin distinción de partidos o ideologías. Lo mismo que escurrir el bulto. Ella y el PP (a sus dirigentes me refiero) sí que miran hacia otro lado en otros asuntos, también gravísimos, -y más cercanos y cotidianos-, como la inicua ley integral de violencia "de género".

¿Por qué la escandalera mediática que se ha organizado contra los chivatos que denuncian a los fumadores que incumplen la nueva ley antitabaco y nadie dice ni pio sobre la campaña institucional que promociona la delación del varón por el hecho de serlo, orquestada tras el estúpido eslógan "saca tarjeta roja al maltratador"?
No critico la ley antitabaco en su conjunto, pero sí la demagogia y el cinismo social y mediático que calla, y aún aplaude, cosas incomparablemente más importantes -y graves- como el denigrante eslógan de marras, mientras se escandaliza por este "atentado" a la libertad de fumar.
Viernes, 25 de mayo
Antonio Cabrera
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos