
Con moderado estupor -la actualidad en España me recuerda cada vez más al camarote de los hermanos Marx-, leo este titular en Periodista Digital: «Se lleva una paliza de su mujer y le detiene la policía por 'violencia psicológica'»
28.01.06 @ 19:49:48
Adrián Ramos (Periodista Digital).- Es una de las sangrantes consecuencias la aplicación literal de la ley de violencia de género, pero "así está el mundo", señalan funcionarios policiales.El jueves, un vecino del madrileño barrio de Vallecas acudió magullado a la comisaría de Policía para denunciar la paliza que acababa de recibir de su mujer y pedir una orden de alejamiento contra ella.
Pero la esposa, enterada de que su marido iba a denunciarla, se personó en la misma comisaría y denunció a su vez al marido por 'maltrato psicológico'.
Inmediatamente la policia procedió a detener al marido, esposarle y encerrarle en el calabozo y dejar en libertad a la mujer. "Así está la ley", señala uno de los agentes a PERIODISTA DIGITAL.
El juicio se celebró ayer y en el Juzgado de Violencia de Género número 3 de Madrid no salían de su asombro cuando pasaron a disposición al marido esposado como un delincuente peligroso.
El juez ordenó su inmediata puesta en libertad tras declararle absuelto. Respecto de la esposa, el juez ha abierto un proceso contra ella por un delito de maltrato y por otro de denuncia falsa.
En breve será ella quien tenga que sentarse en el banquillo de los acusados, pero a diferencia de su marido no irá al juicio ni detenida ni esposada.
Aberraciones legales tan clamorosas como la descrita me dan pie para escribir este artículo, consciente de que mis opiniones pueden ser consideradas como exponente de lo políticamente incorrecto. Que algunos -y algunas más- las interpretarán como una exaltación del «machismo», como una reprobable defensa de vulgares delincuentes y, quién sabe, si hasta como justificación de sus depravadas conductas.
Anda la gaviota algo desnortada por estos parajes de la sierra madrileña. Confieso que es un animal que siempre me ha resultado simpático. Bello, ágil y veloz, es el paradigma de lo que debe ser un ave. Bien es verdad que los que entienden del asunto me dicen que, como la paloma, es un animal feroz, y que puede tornarse agresiva hasta con sus congéneres si se siente amenazada en lo que considera su territorio, porque, aunque parezca de costumbres gregarias, es, en realidad, un ave solitaria y egoísta, que sólo busca la compañía y el favor de los individuos de su clan.
Cuando aún no nos hemos repuesto del repulsivo anuncio en el que un autobús machaca a un simpático grupo de confiadas ancianitas, mientras un fulano nos cuenta, con maldita sea la gracia, que en tal empresa no «tienen abuela», ahora nos vienen los de una cadena de bocadillos con una sólida experiencia en promover anuncios especialmente zafios y denigrantes hacia los valores y derechos de la persona -expresamente amparados por la Constitución-, y celebran su 25 aniversario con la emisión por las principales cadenas de televisión de un repugnante anuncio en el que un joven mostrenco grita a voz en cuello a un solícito anciano, diciéndole que ya está harto de queso.
Yo también tengo un amigo que ha sido víctima de la mal llamada, y peor nacida, LVG. Me refiero a la Ley Orgánica I /2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, aprobada, para su oprobio, por unanimidad de todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Una ley de autor, vulneradora de principios fundamentales como los de igualdad ante la ley y presunción de inocencia, que consagra nuestra Constitución (arts. 14 y 24) y son pilares de un Estado de Derecho. Una ley anticonstitucional a mayor gloria de la arbitrariedad, la injusticia y de lo políticamente correcto.
Viernes, 25 de mayo
Antonio Cabrera
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos