Al principio del Capítulo Seis, Mahony despierta en una sala de hospital en Los Ángeles. Ha estado en un coma por muchos días después de su rescate, pero los doctores deciden que aunque no puede recordar nada de su secuestro o juicio, ha sobreivido físicamente. Su canciller, el Msr. Jeremiah Hawslaw se lo lleva a casa para que se recupere aislado. Después de leer los acontecimientos de su ordalía en las revistas Time y Newsweek, él comienza a sentir una especie de piedad por sus secuestradores, y a tener un sueño que se repite con una mujer que es un misterio, joven y bella, que lo llama pidiéndole ayuda.
En el Capítulo Cinco, el jurado falla en contra del cardenal, es culpable de todos los cargos y lo sentencian a hacerse cristiano. "¡Qué!" él protesta. He sido cristiano toda mi vida". El presidente del jurado le dice, "Pocos lo han notado. Ha sido una especie de ladrón. Mintió durante sus declaraciones. Escondió a los sacerdotes detrás de maniobras que limitan a la ley. Compró el silencio de las víctimas. Le permitió a sus abogados interponer maniobras legales por encima del Evangelio. Manipuló a la prensa. Trate de verse como siervo de los humildes y no como su amo y señor." Luego se desató un infierno. Comandos mexicanos atacaron el campamento con armas automáticas y granadas. Mahony vé a Díaz y a Kelly baleados en la cabeza. Luego, a él se le vuelve todo obscuro.
In Chapter Five, the jury ruled against the Cardinal, is guilty of all charges and sentenced him to become a Christian. "What!" he protests. I've been a Christian all my life. "The foreman says," Few have noticed. It was a kind of thief. He lied during his remarks. Priests hid the maneuvers behind limiting the law. He bought the silence of victims. He allowed his lawyers to bring legal maneuvering over the Gospel. He manipulated the press. Try to be as humble servant and not its master. "Then hell broke loose. Commands Mexicans attacked the camp with gunfire and grenades. Mahony sees to Diaz and Kelly shot in the head. Then, he it becomes all dark.
En el Capítulo Cuatro, el cardenal se enferma bajo el asalto del testimonio en video en contra de él. Su abogado defensor, Paul Kelly, protesta ante el juez, "Es como si los picadores ya debilitaron lo suficiente al toro. ¿Qué no es ya tiempo de que entre el matador?" Su enfermera y ayudante, María, se compadece de él cuando se queja con ella, "Creía que mi gente me quería. Ahora lo sé. Me odian." María le dice, "No lo odian. Ellos piensan de que puede ser mejor de lo que es." El cardenal le dice que está comenzando a enamorarse de ella. "Eso es sólo lo que cree," le dice ella. "¿Alguna vez ha oído del Síndrome de Estocolmo? ¿Como Patty Hearst se enamoró de sus secuestradores?"
• CINCO •
EL VEREDICTO
LOS JURADOS-OBISPOS SE IMPACTARON al ver y escuchar el testimonio grabado en video de Albert González, uno de cuatro ex-oficiales de la arquidiócesis que habían dejado su trabajo en Los Ángeles en el mismo día de abril del 2003. Él dijo que el abogado del cardenal de gran renombre, Cyrus Cheatham, ya había cobrado (y se le había pagado) $15 millones de dólares por sus servicios durante los pasados cinco años. Gran parte del tiempo cobrado fue por sus esfuerzos de convencer a un juez para que el cardenal no le entregara los archivos de varias docenas de sacerdotes que estaban acusados de manosear niños, en su mayoría muchachos jóvenes.
En el Capítulo Tres, el fiscal de Mahony, Juana Margarita Obregón, le muestra al jurado una entrevista tras otra en video con víctimas de los sacerdotes pedófilas en Los Angeles que nunca pudieron obtener ningún alivio del cardenal. Al contrario, su fiscal alegó que el cardenal se había refugiado en la defensa de," Sí tan sólo lo hubiéramos sabido." Ella le dice al tribunal, "Ésta fue otra forma de negación, de racionalización."
• CUATRO •
EL TESTIMONIO
ARRIBA EN EL TERCER PISO del Palacio Apostólico del Vaticano, los que estaban en sesión en la oficina del cardenal secretario de estado, querían saber más sobre ese Thomas Doyle. “¿Dices que es padre dominicano?” dijo el Cardenal Re.
El Cardenal Stafford dijo, “Sí, y también estaba en servicio activo como capellán en el U.S. Air Force después de que los obispos no le hicieron caso a su reporte.”
“¿Los obispos no hicieron nada acerca del reporte?”
En el Capítulo Dos, el cardenal se encara con su juez, Iván Díaz, con el jurado (cinco obispos jubilados de Latinoamérica), con su abogado defensor y su fiscal, Juana Margarita Obregón, que le dice al tribunal y a los millones que siguen el juicio alrededor del mundo a través de la TV, que Mahony "ha permitido que las reglas en blanco de su club eclesiástico socaven las reglas del propio Evangelio. Que ha saqueado el patrimonio de los pobres de Jesucristo para enriquecer a abogados astutos, y que ha logrado mantener a los sacerdotes pedofilas fuera de prisión."
• TRES •
EL JUICIO
“PUES TENGO QUE DECIRLES QUE NUNCA LO HUBIERA CREÍDO.” Eran las diez de la noche en Nueva York, y Bill O’Reilly estaba en su programa de televisión tratando de retroceder de su acusación que el Cardenal Mahony había fingido su propio secuestro. “Pero van a poder ver todo el show – lo llamo un show, no un juicio – en vivo por el noticiero Fox News por televisión a las once de la mañana, tiempo del éste. Pueden ver a su Cardenal Mahony enjuiciado por sus pecados. Increíble. Ya hace varios años que la prensa ha estado pidiéndole explicaciones a la Iglesia, pero sólo ha recibido obstrucción de parte de una jerarquía que el Gobernador Frank Keating una vez comparó con la Mafia. Pero ya el Cardenal Mahony ha oído algo así anteriormente. Hace cinco años de que un abogado de Los Ángeles entabló un juicio contra el cardenal, un juicio que alega abuso y conspiración y encubrimiento. La entabló bajo RICO, la ley federal sobre la extorsión, la que recordarán fue aprobada para procesar a gángsteres.”
En el Capítulo Uno, tres teólogos liberadores (que parecen terroristas) secuestran a Roger Michael Mahony, el cardenal arzobispo de Los Ángeles, y se lo llevan en su propio helicóptero para enjuiciarlo por sus pecados. Cuando sus secuestradores exigen $49 millones de rescate, el presidente de Los Estados Unidos lanza una fuerza operante militar para que lo rescaten, mientras que la prensa mundial sigue este suceso con fascinación.
• DOS •
LA ACUSACIÓN
MARÍA ESCOLTÓ AL CARDENAL por un patio adornado con una fuente simple pero melodiosa a una tejavana construida de bambú pesado. Estaba techado con tejas y sin lados, con piso café obscuro que podría haber sido de barro pulido. Una vez adentro, María le señaló su asiento ante una mesita de madera, y ella se sentó cruzada de manos al lado de él.
Él esperaba un tribunal como éste, pequeño y primitivo – aunque notó que estaba bien iluminado por seis lámparas fluorescentes que colgaban de unas vigas. Se fijó en una silla de respaldo alto y madera realzada, pero no había estrado del juez. A la izquierda y junto a la silla del juez vio al banquillo de testigos, y en el mismo lado pero más retirada, la tribuna del jurado con sólo seis lugares. La tribuna del jurado estaba frente a la mesa del fiscal, y sobre ella una televisión con pantalla de 27 pulgadas con vista al jurado. Lo que pudiera haber sido el área de espectadores estaba llena de una maraña de cables de televisión y tres cámaras grandes, de televisión marca Sony, y una mesa llena de controles. Mahony vio a tres camarógrafos y a varios más con inmensos audífonos puestos – equipo de sonido, sin duda, y a tipos que parecían productores.
ÉSTE ES UN TIPO DE FICCIÓN relativamente nueva— lo que algunos comentaristas hoy llaman “ficción realista.” En una mezcla de hechos y ficción, ésta utiliza nombres de personas reales, vivas y finadas, para relatar un cuento entretenido y establecer una proposición.
Desde luego que hay una manera correcta y otra incorrecta para hacerlo (como lo hay para hacer casi todo).
Para hacerlo de una manera correcta, tengo que ser justo con las personas reales en la trama – y con justicia asignarles lo que les corresponde, asimismo, de caridad, darme permiso para dejar que mi imaginación se eleve.
ROBERT BLAIR KAISER pasó diez años en la Sociedad de Jesús, y a sólo tres años antes de su ordenación, dejó a los jesuitas para perseguir la carrera de periodismo. Cubrió el Vaticano II para la revista Time, trabajó en el terreno de la religión para el periódico The New York Times, y ocupó el cargo de presidente de periodismo en la Universidad de Nevada Reno. Cuatro de sus once libros publicados ventilan el tema de la reforma en la Iglesia Católica. Ésta es su primera novela.
Kaiser se ganó el premio de prensa, Overseas Press Club Award en 1963 por el “mejor reportaje de revista en asuntos extranjeros” – por su reportaje sobre el Concilio del Vaticano. Editores de tres periódicos lo han nominado para el Premio Pulitzer, incluyendo el editor de libros, E.P. Dutton quien lo nominó para otro Premio Pulitzer por su minucioso libro de 634 páginas acerca de Robert F. Kennedy, “R.F.K. Must Die!”
Desde 1999 al 2005, Kaiser ocupó las posiciones de editor contribuyente en Roma para la revista Newsweek y consejero sobre el Vaticano para CBS-TV. Él vive en Phoenix, Arizona USA.
Sábado, 11 de febrero
Francisco Baena Calvo
Juan Fernandez Krohn
Juan Antonio Espinosa
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Carmen Guaita
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Asoc. Humanismo sin Credos
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Josemari Lorenzo Amelibia| Febrero 2012 | ||||||
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