Francisco Franco Bahamonde, mayor de edad antes de nacer, natural de El Ferrol, provincia de La Coruña, con domicilio en El Pardo y DNI:ooo.oo1, masón rechazado y asesino nato, no sólo quitó la vida a miles de españoles, no sólo instauró la tortura, el terror y el privilegio como formas de convivencia, no sólo acabó con uno de los periodos culturales más extraordinarios de la historia, no sólo hizo vivir en la osucuridad medieval a millones de españoles durante su reinado, no sólo obligó a salir de España a más de tres millones de emigrantes, Francisco Franco Bahamonde, católico, insensible, cruel y frío como un témpano de los que no se derriten al sol, arrasó y destruyó buena parte de los pueblos y ciudades de España permitiendo que los ricos construyesen allá donde les saliese de sus partes: Ese fue su amor a España, su patriotismo, destruirla, arrasarla.
Cuando se celebraron las primeras elecciones municipales, la izquierda llegó a la mayoría de los Ayuntamientos y se puso coto a buena parte de las aberraciones urbanísticas en proyecto, llegándose incluso a derribar bloques de edificios y volviendo a la olvidada práctica de llenar las ciudades de árboles. El triunfo de Aznar en las elecciones generales de 1996 y el control por el Partido Popular de numerosas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos supuso la vuelta a los hábitos urbanísticos del franquismo, pero ahora con muchísimá más capacidad destructiva debido al desarrollo de la tecnología y a la acumulacicón de capitales. Destrozado el litoral Mediterráneo, ahora constructores, perillanes, políticos inmorales y especuladores de toda laya dirigen su mirada hacia lo que llaman segunda linea de costa y hacia el interior del país: España es un inmenso solar, un basurero de escombros, ladrillos y gruas.
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