Hoy se cumplen veinticinco años del golpe de Estado de Tejero, Milans y un atajo de bestias taradas. Aquel triste día, uno tuvo la "suerte" de pasar a las siete de la tarde por el cuartel de El Goloso, donde estaba la división acorazada Brunete. Rugir de tanques -nadie me puede decir que no, los ví, los oí completamente horrorizado-, luces apagadas en los barracones, alerta, mucho militar corriendo de un lado para otro: Todo estaba dispuesto para la marcha sobre Madrid.
Ahora, cuando el Gobierno Legítimo intenta gobernar atosigado por una oposición paleolítica que tiene una fábrica de separatistas funcionando a toda marcha -culquier día uno pediré estatuto de apátrida-, han vuelto salir unos cuantos "tejerines", ha regresado, siquiera por unos días, la moral militar salvadora: Algunos no han entendido todavía que la esencia de lo militar -uno no cree en los ejércitos, pero ahí están- es la disciplina y la obediencia al poder constituido.
Pero dejemos esa cuestión tan recurrente en nuestra historia para leer, para escuchar en silencio la maravillosa prosa de Antonio Machado recordando aquel 14 de abril de 1931 del que dentro de dos meses celebraremos el setenta y cinco aniversario:
-EL 14 DE ABRIL EN SEGOVIA-
"Fue un día profundamente alegre -muchos que ya éramos viejos no recordábamos otro más alegre-, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.
Mi amigo Antonio Ballesteros y yo izamos en el Ayuntamiento la bandera tricolor. Se cantó La Marsellesa; sonaron los compases del Himno de Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como resultado de unas elecciones. Todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor (habla de Lerroux), turbó la paz en aquellas horas. La República salía de las urnas acabada y perfecta, como Minerva de la cabeza de Júpiter. Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.
Desde aquel día -no sé si vivido o soñado- hasta el de hoy, en que vivimos demasiado despiertos y nada soñadores, han trascurrido seis años repletos de realidades que pudieran estar en la memoria de todos. Sobre esos seis años escribirán los hisoriadores del porvenir muchos miles de páginas, algunas de las cuales, acaso, merecerán leerse. ENTRE TANTO, YO LOS RESUMIRÍA CON UNAS POCAS PALABRAS: UNOS CUANTOS HOMBRES HONRADOS, QUE LLEGABAN AL PODER SIN HABERLO DESEADO, ACASO SIN HABERLO ESPERADO SIQUIERA, PERO OBEDIENTES A LA VOLUNTAD PROGRESIVA DE LA NACIÓN, TUVIERON LA INSÓLITA Y GENIAL OCURRENCIA DE LEGISLAR ATENIDOS A NORMAS ESTRICTAMENTE MORALES, DE GOBERNAR EN EL SENTIDO ESENCIAL DE LA HISTORIA, QUE ES EL DEL PORVENIR. PARA ESTOS HOMBRES ERAN SAGRADAS LAS MÁS JUSTAS Y LEGÍTIMAS ASPIRACIONES DEL PUEBLO; CONTRA ELLAS NO SE PODÍA GOBERNAR, PORQUE EL SATISFACERLAS ERA PRECISAMENTE LA MÁS HONDA RAZÓN DE SER DE TODO GOBIERNO. Y ESTOS HOMBRES, NADA REVOLUCIONARIOS, LLENOS DE RESPETO, MESURA Y TOLERANCIA, NI ATROPELLARON NINGÚN DERECHO NI DESERTARON DE NINGUNO DE SUS DEBERES. TAL FUE, A GRANDES RASGOS, LA SEGUNDA GLORIOSA REPÚBLICA ESPAÑOLA, QUE TERMINÓ, A MI JUICIO, CON LA DISOLUCIÓN DE LAS CORTES CONSTITUYENTES. DESTAQUEMOS ESTE CLARO NOMBRE REPRESENTATIVO: MANUEL AZAÑA".
Antonio Machado.
La Voz de España, 14 de abril de 1937.
Los tejeros, los milans, los mena, los traidores de entonces hicieron que Antonio Machado, el poeta que no huyó, que fue sacado a la fuerza de Madrid por órdenes de Carlos Esplá, atravesó la frontera con miles de españoles que habían defendido la democracia. No tuvo tiempo de ver Francia, pero sí de llorar y morir. Hoy se cumplen 25 años de la tejerada y no me hace ninguna gracia recordarla, como no la tiene tampoco que España sea el país con más poetas, con más intelectuales, con más albañiles enterrados fuera de sus fronteras, ni que los herederos de quienes provocaron aquella hecatombre sigan ladrando, escribiendo, emporcando la vida política española.