Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Todos los Santos

30.10.18 | 21:56. Archivado en Adviento, Espiritualidad

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
A la luz de la Exhortación Gaudete et Exsultate

DÓNDE ESTÁN LOS SANTOS

Francisco, a la hora de admirar la vida de los mejores hijos de la Iglesia, no solo se fija en la de los grandes ejemplos de santidad, que lo hace, sino que nos muestra un retablo de santos domésticos, que habitan entre nosotros: “Tenemos una nube tan ingente de testigos”... “Nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas”. Incluso fuera de la Iglesia Católica. El Papa los llama “los santos de la puerta de al lado”. “El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes”.

Francisco ensancha las fronteras de la santidad, y reconoce que “aun fuera de la Iglesia Católica, en ámbitos muy diferentes, el Espíritu suscita signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo”. Cuando se extiende la noticia sobre el crecimiento de la incredulidad deberíamos quizá saber mirar las semillas de verdad y de santidad que hay en tantas personas con las que convivimos.

¿QUIÉNES SON SANTOS?

La sensibilidad de Francisco repara en la presencia de la santidad femenina: “Dentro de las formas variadas, quiero destacar que el «genio femenino» también se manifiesta en estilos femeninos de santidad, indispensables para reflejar la santidad de Dios en este mundo. Precisamente, aun en épocas en que las mujeres fueron más relegadas, el Espíritu Santo suscitó santas cuya fascinación provocó nuevos dinamismos espirituales e importantes reformas en la Iglesia”. Con estas premisas, pienso que la santidad es verdad, belleza, bondad, ternura, sensibilidad, misericordia de Dios, y quienes viven en ellas, son testigos de santidad. Y me alienta la perspectiva que ofrece Francisco: “Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos”.

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XXX Domingo del Tiempo Ordinario

27.10.18 | 09:57. Archivado en Comentarios Dominicales

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, “B”(Jr 31, 7-9; Sal 125; Hbr 5, 1-6; Mc 10, 46-52)

COMENTARIO
Hoy, en la lectura continuada del Evangelio de san Marcos, se nos ofrece el relato del ciego de Jericó, al que aludíamos la semana pasada. Es uno de los textos evangélicos que contienen de manera concentrada la enseñanza del camino espiritual, de lo que significa ser discípulo de Jesús.

La composición de lugar a la que nos invita san Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, nos permite imaginar a una persona pobre, enferma crónica, hundida, marginal, expuesta al pillaje. Pocas circunstancias personales acaparan tanta desgracia. Y sin embargo, al paso de Jesús todo cambia, y quien permanece postrado, se levanta; el que no tiene nada más que un manto, lo abandona; el orillado y marginado, grita y alcanza con su voz los oídos del Señor.

Las circunstancias que rodean al ciego se pueden ver reflejadas en el exilio del pueblo de Dios, cuando emigra a tierra extranjera entre lágrimas. Y el profeta adelanta la compasión divina: “Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos”. Texto concurrente en el salterio: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”.

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Domingo XXIX del Tiempo Ordinario "B"

20.10.18 | 09:52. Archivado en Comentarios Dominicales

XXIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO, “B”
(Is 53, 10-11; Sal 32; Hbr 4, 14-16; Mc 10, 35-45)

COMENTARIO

La pregunta de Jesús a sus discípulos: -«¿Qué queréis que haga por vosotros?», si nos la hacemos a nosotros mismos, puede ser motivo de una reflexión trascendente. Pongámonos en las circunstancias de aquellos galileos, que ven a su Maestro realizar toda clase de prodigios y, fascinados por el poder del Señor, caen en la trampa de especular con su situación y le solicitan sentarse en los primeros puestos: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Petición que choca con toda la enseñaza que les ha impartido.

Quizá nos puede parecer egoísta la súplica de los Zebedeos, pero tal vez nos denuncie nuestra oración interesada, incluso nuestras prácticas religiosas, cuando las hacemos por el interés de justificarnos más que por amor al Señor. Es posible que nos descubramos dando para que nos dé. Actitud semejante a la de aquellos viñadores de la primera hora, que se indignaron porque recibieron el mismo jornal que los últimos.

En un pasaje evangélico muy cercano al texto que meditamos, Jesús se dirigió al ciego de Jericó con la misma pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?” En este caso, el ciego le pidió ver, que no solo significa la recuperación del sentido de la vista, sino sobre todo el don de la fe, por el que se interpreta todo según el querer de Dios.

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XXVIII Domingo T.O. "B"

13.10.18 | 07:20. Archivado en Adviento, Comentarios Dominicales

XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO “B”
(Sb 7, 7-11; Sal 89; Hbr 4, 12-13; Mc10, 17-30)

COMENTARIO
Al meditar los textos que nos propone la Liturgia de la Palabra de este domingo, nos puede asaltar la pregunta sobre el significado de la Sabiduría que, según el libro sagrado, merece la mayor valoración: “La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro”.

El salmista alude a la bondad y a la misericordia del Señor. Quien las recibe se colma de alegría y toda su vida estará llena de júbilo. ¿Será el tesoro de la Sabiduría la experiencia de la bondad del Señor, de su misericordia? “En Él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia” (Ef 1, 7).

El Evangelio presenta a los discípulos haciendo cuentas un tanto especuladoras con su entrega, y desean saber el rendimiento que supone haberlo dejado todo. Jesús les responde: -«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más-casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones- y en la edad futura, vida eterna».

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XXVII Domingo T.O "B"

06.10.18 | 07:18. Archivado en Comentarios Dominicales

XXVII DOMINGO DEL T.O. “B”
(Gn 2, 18-24; Sal 127; Hbr 2, 9-11; Mc 10, 2-26)

COMENTARIO
Las lecturas de este domingo pueden parecer contraculturales en momentos en que insistentemente se nos informa de hechos que allanan toda diferencia personal y homologan toda clase de unión y de relación afectiva.

La Sagrada Escritura es contundente cuando afirma: “Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Esta expresión va a determinar no solo la relación matrimonial, sino que será el analogado para describir las alianzas de Dios con su pueblo. La Biblia toma como imagen referente la unión matrimonial de esposo con esposa para revelar el amor de Dios. “Vosotros seréis mi pueblo (esposa), Yo seré vuestro Dios (esposo)”. “Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó. La alegría que encuentra el marido con su mujer, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62).

El Papa, en la audiencia a un grupo de jóvenes franceses el 17 de septiembre, 2018, dijo: "Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, la Biblia dice que ambos fueron hechos a imagen y semejanza del Creador. Ambos, no sólo Adán o sólo Eva, sino ambos —conjunto— ambos. Y Jesús va más allá, y dice: por esta razón el hombre, y también la mujer, dejarán a su padre y a su madre y se unirán y se convertirán en una sola carne: esta es la grandeza de la sexualidad. Y así tienen que hablar de la sexualidad".

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Martes, 11 de diciembre

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