Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Domingo de Ramos

24.03.18 | 20:53. Archivado en Cuaresma

DOMINGO DE RAMOS
(Mt 21, 1-10; Is 50, 4-7; Sal 21; Flp 2, 6-11; Mc 14, 1-15,47)

COMENTARIO
A la hora de meditar hoy las lecturas que nos ofrece la Liturgia, me fijo en la escena de la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado por la multitud como Rey, y Bendito porque viene en el nombre del Señor. Al inicio de la celebración de la Eucaristía de este domingo, es tradición y expresión litúrgica la procesión con ramos. Desde esta ceremonia hago mi reflexión.
Los ramos que hoy se portan son de árboles de hoja perenne, árboles que han soportado los rigores del invierno y son testigos recios por haber resistido el hielo y el frío. Evocan a los que están plantados junto a la corriente, que no temen la sequía, y son figura de quienes confían en el Señor.

Históricamente, los que aclamaron a Jesús tomaron los ramos del Monte de los Olivos. Recordando la Escritura, nos viene a la memoria el relato en el que una paloma llevó una rama de olivo al arca de Noé, señal de que la tierra ya estaba seca y habitable. El olivo se ha convertido en emblema de paz, de vida, de convivencia, y se refiere a la tierra de la promesa, a la bendición divina, por lo que simboliza su fruto.

En este sentido, ¿qué significa manifestarse con un ramo de olivo, o de otro árbol de hoja perenne, como es la palma? A los mártires se los representa con una palma en la mano. ¿Quiere decir que quienes se manifiestan con palmas o ramos de olivo desean seguir al Maestro, que sube a Jerusalén a dar su vida?

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Martes, 25 de septiembre

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