Elex-Usa: La noche que no le quitó el sueño a Bush
07.11.06 @ 20:47:51. Archivado en Sobre el autor
Fin de la dura campaña electoral en los comicios estadounidenses en los que los temas nacionales como Irak, el tráfico de influencias del caso Halliburton o las escuchas telefónicas de Bush han pasado a un segundísimo plano.
Las cuestiones locales han pasado, por fin, a un primer plano. En general, esta característica le ha beneficiado a la Administración Bush excepto en los estados en los que el huracán Katrina se cebó y aún esperan fondos para su lenta recuperación.
En estas elecciones en las que se eligen a 425 miembros de la Cámara de los Representantes y a 33 de los senadores, además de a 36 de los 50 gobernadores estatales y varios cargos públicos, entre ellos sheriff y jueces. Las prioridades, los líderes y los discursos políticos son distintos a las presidenciales; las próximas tendrán lugar en 2008.
Los discursos de la política nacional como el caso Halliburton (antigua empresa de del vicepresidente Richard Cheney), la guerra en Irak o el terrorismo han pesado poco en los leiv motiv de los candidatos que se han centrado en temas puramente locales. Cada distrito toca temas locales que son claves para los electores.
Sólo ha habido dos excepciones en las que los temas nacionales han pesado en la campaña: en los estados que han sufrido la falta de previsión ante el azote del huracán Katrina y en los que la emigración irregular y la hecatombe de la reforma de la Seguridad Social les afecta de forma directa.
Frente a estos males, los candidatos republicanos contraatacan con el argumento indiscutible de que la economía estadounidense va muy bien.
De todos los líderes políticos, los gobernadores son los elegibles más importantes porque asumen un importante papel en las presidenciales. Los candidatos a presidentes suelen echar mano de ellos y de su peso cuando están en campaña electoral.
La participación es importante: Los sondeos dicen que la participación se incrementará porque ha subido el interés de los electores en estos comicios. Si acude a las urnas el 55% de los votantes querrá decir que esta cita ha despertado un alto grado de entusiasmo; menos del 45% es entrar en terreno apático. Aunque parezca una tontería, las condiciones climatológicas que se den afectará en mayor o menor medida a la hora de acudir a las urnas y, por ende, a la participación.
“No es un test para las presidenciales” aseguran fuentes de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, sobre la posible relación entre el resultado electoral y la política de Bush, y aunque sí lo fueran tampoco sería un anticipo claro de lo que puede pasar en las presidenciales de 2008. Un ejemplo es 1994: los demócratas acusaron una estrepitosa caída de votos en la Cámara de Representantes –de hecho fue la mayor bajada de votos de toda la historia- y, sin embargo, en las presidenciales de 1996 ganó Clinton. De hecho, pese a la llamada Republican Revolution, Clinton resultó reelegido sin problemas.
Independientemente de los datos que empiecen a darse a partir de las 05:00 hora española, salga mayoría republicana o demócrata, el presidente tiene la sartén por el mango y es rato que Congreso y Presidencia tengan mismos colores. Por ello, aunque los Republicanos cosechasen una flamante derrota, es el presidente estadounidense el único del que dependen cuestiones tan cruciales como la Política Exterior y él mismo puede votar una iniciativa.
Así lo han hecho Bush y Clinton. Además, dicen los analistas políticos que el sexto año de un mandato “no suele ser positivo en cuanto a imagen de gestión” y eso se le puede aplicar a Bush. Por lo tanto, digan lo que digan los resultados electorales, a Bush no le quitarán el sueño.
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