Socialismo abertzale
27.09.06 @ 18:04:44. Archivado en Autonomías
En su último espectáculo de luz y sonido ETA nos ha comunicado que proseguirá sin descanso la lucha armada -es decir, los asesinatos, secuestros, extorsiones y destrozos- hasta la independencia de Euskalerría y la instauración del socialismo en el sagrado territorio vasco. Lo de la independencia vía autodeterminación tutelada por las ametralladoras no es nuevo y no ofrece margen a la interpretación. Se trata de la erección de un Estado euskérico soberano sobre bases étnicas anexionando Navarra y laminando el pluralismo que todavía subsiste con dificultades en estas Comunidades. El objetivo de implantar el socialismo es, en cambio, menos claro y exige un análisis adicional. ¿Qué entienden por "socialismo" Iñaki Bilbao, Josu Ternera y Txeroqui? No parece que su concepto de esta doctrina política sea el de la socialdemocracia europea que se alterna en el poder con el centro-derecha en muchos Estado Miembros de la Unión. A la luz de sus escritos, discursos, manifiestos y actuaciones en las instituciones vascas, el socialismo de los etarras se asemeja más bien al de Corea del Norte o al de la Cambodia de Pol Pot. Por tanto, el mensaje que nos ha llegado desde el bosque de Oyarzun ambientado con ráfagas tableteantes es que, una vez conseguida la separación de España como parte del seráfico proceso de paz, el paso siguiente será la toma del poder mediante la subversión revolucionaria y la liquidación física de burgueses, curas y demás especies dañinas.
Desde esta perspectiva, resulta difícilmente comprensible la benevolencia del PNV hacia el tinglado terrorista. El anuncio de que el holding ETA-Batasuna tiene previsto eliminar la propiedad privada de los medios de producción, imponer un régimen de partido único y resucitar la dictadura del proletariado debería producir alguna inquietud en las mansiones de Neguri, en el palacio de Ajuria Enea y en los pisos altos de la Sabin Etxea. Si yo fuera lehendakari o presidente de la Kutxa me guardaría mucho de sostener que todas las opciones políticas tienen derecho a participar en la vida pública, sobre todo a la vista de que hay una concreta que aspira a borrar a todas las demás del mapa, nacionalizando de paso Iberdrola y el BBVA.
El nacionalismo identitario no sólo exige la renuncia al racionalismo crítico, sino también el abandono del instinto de conservación. En fin, avisados ya están por la propia ETA. Ellos verán.
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Alejo Vidal-Quadras



