El PP de Cataluña en su laberinto
25.01.06 @ 00:05:46. Archivado en Autonomías
A lo largo de veinte años, desde que se presentara como AP a las elecciones autonómicas de 1984, el centro-derecha catalán comprometido con la Constitución y con una concepción de Cataluña plenamente integrada en un gran proyecto común español, ha oscilado entre dos visiones estratégicas sin acabar de adoptar una con carácter definitivo.
A tenor de las coyunturas electorales, de la personalidad de sus sucesivos líderes y de la necesidad de disponer de una mayoría en el Congreso para gobernar, la dirección nacional del partido ha optado en ocasiones por un mensaje difusamente catalanista acompañado de una actitud conciliadora y acomplejada frente a los nacionalistas, y en otras por un discurso firme, contundente e inequívocamente opuesto al particularismo asfixiante de la obsesión identitaria.
El último episodio de esta historia recurrente, el amago de dimisión de Josep Piqué, se sitúa en esta especie de penduleo irresoluto que el Partido Popular parece condenado a repetir una y otra vez.
Semejante suplicio, comparable al de Sísifo subiendo trabajosamente su roca para verla caer de nuevo, debería terminar algún día si se desea consolidar un referente válido en Cataluña para los centenares de miles de ciudadanos que en esa Comunidad quieren vivir en una sociedad abierta, escolarizar a sus hijos en la lengua de su elección y poder sentirse y manifestarse tan catalanes como españoles sin que ello les haga víctimas de discriminaciones y descalificaciones.
Curiosamente, cuando el Partido Popular ha sido en Cataluña fiel a sus principios y valores sin vacilaciones ni disimulos, las urnas se le han mostrado propicias, mientras que en etapas de seguidismo o de connivencia con el nacionalismo hegemónico, los votos han menguado apreciablemente, sin que esta evidencia empírica parezca hacer mella en la duda perenne que reina en la planta séptima de Génova 13 respecto a asunto tan trascendental.
Tras la larga conversación entre el Presidente nacional del partido y su desalentado máximo responsable en Cataluña, es de esperar que este último haya comprendido que su extraña pretensión de sostener un discurso diferenciado al de la organización a la que pertenece en relación a temas fundamentales como el modelo territorial del Estado o la idea de España como Nación, resulta insostenible, y carece de todo sentido en una formación política que aspira a vertebrar España en torno a ambiciosos objetivos compartidos.
Comentarios:
Para no ser oportunista adjunto una parte de la carta que dirigi a Mariamo Rajoy en 1995.
Os deseo lo mejor y podéis contar conmigo
Un abrazo
Sr. Presidente del Partido Popular
C./ Génova nº 13
28004 Madrid
Att.: D. Mariano Rajoy Brey
Madrid a, 5 de julio de 2005
Querido amigo Mariano:
Yo reinvindico el...
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Alejo Vidal-Quadras



