El embrollo turco
01.11.05 @ 07:44:50. Archivado en Unión Eropea
Cuando un asunto ya es de por sí complicado, constituye una regla obligada no enredarlo más. No parece que el Gobierno turco, tras la discutida resolución abriendo negociaciones de adhesión en la trascendental reunión del Consejo Europeo de Asuntos Generales, haya sido capaz de seguir una norma tan sencilla como aconsejable.
Su error de bulto al incorporar una declaración absurda al protocolo de ratificación del Acuerdo de Ankara se lo ha puesto muy fácil a los Estados miembros que, en el seno del Ejecutivo comunitario, van a seguir oponiéndose a la incorporación del gigante euroasiático.
Las elites turcas han de asumir que su camino hacia un asiento en las instituciones comunitarias pasa por cinco pasos tan incómodos como ineludibles:
1) La completa normalización de sus relaciones diplomáticas con la República de Chipre;
2) La retirada gradual de sus tropas de esa isla;
3) La apertura sin restricciones de sus puertos y de su espacio aéreo a naves y aeronaves chipriotas o procedentes de aquel país;
4) El establecimiento de la libertad religiosa sin cortapisa de ninguna clase en su territorio,
y 5) El reconocimiento público y solemne de la verdad histórica sobre la cuestión armenia, seguida de la correspondiente reconciliación con los pertenecientes a dicha nacionalidad.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo, y el horizonte que se dibuja para las pretensiones turcas se vuelve crecientemente sombrío.
La próxima presidencia semestral será austriaca y es bien conocida la posición contraria a la adhesión del canciller Schüssel y su Gabinete. Los previsibles cambios políticos a medio plazo en Francia y Alemania tampoco auguran nada bueno para la causa de la gran potencia islámica, y los dirigentes de la CDU germana y de la UMP gala no se han cansado de repetir que el proceso de negociación está abierto y no prejuzga su desenlace final, sin que la fórmula de asociación privilegiada en vez de la plena adhesión pueda ser descartada.
Además, los respons a b l e s europeos se enfrentan a numerosas dificultades de gran calado: el fracaso de la Constitución, la incapacidad de generar crecimiento y empleo y el estancamiento de las perspectivas financieras.
Por consiguiente, lo último que desean es que el frente turco se encone añadiendo dolores de cabeza a los muchos que ya padecen.
La tentación de cortar por lo sano y eliminar una de las jaquecas por métodos drásticos planea sobre el Consejo, por lo que Recep Tayyip Erdogan ha de moverse con rapidez y decisión si no desea encontrarse de repente compuesto y sin novia en un asunto en el que ha apostado todo su capital político.
Las crisis elevan a los grandes hombres y trituran a los mediocres y a los pusilánimes. Para Turquía, es ahora o nunca.
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Alejo Vidal-Quadras






