El PSOE ante el espejo
05.10.05 @ 01:19:46. Archivado en Autonomías
El nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña es inequívocamente inconstitucional básicamente por seis motivos:
a) No se pueden delimitar desde una parte (Cataluña) y para el todo (España)los límites de lo que el Estado puede regular como básico. El nuevo Estatuto establece el absurdo jurídico de que el contenido de la legislación básica que el Estado puede establecer en relación a una Comunidad Autónoma debe constreñirse al espacio que esa Comunidad ha dejado libre en su propia regulación respecto a materias en las que tiene competencias.
b) El recurso abusivo e ilegítimo al artículo 150.2 de la Constitución, que sólo debe aplicarse en casos excepcionales y siempre a partir de la iniciativa del Estado y no de forma impuesta por un Estatuto de Autonomía
c) La unidad de la Administración de Justicia, uno de los pilares básicos del Estado, que el nuevo Estatuto pulveriza en su Título III.
d) La inclusión en el nuevo Estatuto de una amplia panoplia de derechos y deberes, materia reservada en exclusiva a la Constitución, ya que si cada Comunidad Autónoma los fija en su norma fundamental se daría el sinsentido de que los derechos fundamentales de un ciudadano español irían variando según se desplazase a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.
e) La bilateralidad como forma de relación normal entre Cataluña y el Estado, ignorando la existencia del resto de España y los marcos jurídicos centrales o multilaterales de preservación de interés general.
f) La atribución a una Comunidad Autónoma concreta (Cataluña) de la facultad de asignar denominaciones con efectos jurídico-políticos trascendentes (la condición de nación) en contradicción flagrante con el sustrato unitario en el que se apoya España tal como viene contundentemente expresado en el artículo segundo de la Constitución vigente.
Los vicios de inconstitucionalidad que derivan de estos seis elementos impregnan todo el texto, por lo que su ajuste a la legalidad constitucional mediante enmiendas resulta imposible, ya que el Estatuto quedaría tan alterado y en aspectos tan sustanciales que todo el procedimiento de reforma se vería desvirtuado hasta convertirlo en inútil. Por consiguiente, el anuncio realizado por Alfredo Pérez Rubalcaba de que el Congreso de los Diputados modificará la propuesta del Parlamento de Cataluña para encajarla en nuestra Ley de leyes es un engaño deliberado a los ciudadanos porque él sabe perfectamente que dar una forma constitucional al artefacto anticonstitucional elaborado por los nacionalistas catalanes es una misión imposible.
El PSOE se encuentra, pues, ante el espejo y está obligado a mirarse en él. ¿Será capaz un gran partido centenario de izquierda nacional comprometido con la unidad constitucional del Estado y con los principios de igualdad y solidaridad de contemplar en la pulida superficie de su autoestima a un saltimbanqui oportunista y carente de escrúpulos dispuesto a traicionar a su historia y a sus afiliados con tal de mantenerse efímeramente en el poder?
Yo no lo creo. Me consta que hay mucha gente que se teme lo peor. No comparto esta visión pesimista. No concibo al partido de Pablo Iglesias, Indalecio Prieto y Julián Besteiro cometiendo semejante barbaridad. Simplemente, me niego a admitirlo.
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Alejo Vidal-Quadras



