Ardua tarea para el Papa Francisco

Abajo se enlaza un vídeo que se reproduce en un blog de cirto tinte anticlerical. Su autor cojea de la pierna izquierda, pero eso no importa; la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero. Y ahora mismo hay una necesidad imperiosa dentro de la Iglesia Católica de decir la verdad y sacar a la luz toda la mierda acumulada. De hecho, hay que procalamar a los cuatro vientos una serie de cosas:
1.- Que el pontificado de Juan Pablo II no fue todo lo maravilloso que se ha pretendido.

2.- Que hay que situarlo en su justo contexto: Wojtila procedía de una Iglesia en situación de persecución y clandestinidad.

3.- Que a partir de este contexto, Juan Pablo II privilegió, amparó y protegió a todo tipo de corrientes y movimientos en todo el mundo que hubieran nacido en situaciones de clandestinidad y/o persecución, desde el Opus Dei al Yunque mexicano, pasando por los legionarios de Maciel.

4.- Que todo eso se enmarcó en un pontificado con un excesivo tinte político anticomunista. A partir de ahí, se introdujeron en el Vaticano numerosos grupos de presión interesados únicamente en el poder político.

5.- Que a Benedicto XVI se le ha impedido sistemáticamente la labor de reconducir y poner en orden esta situación, hasta los extremos que se ven en el vídeo.

Por lo tanto, al Papa Francisco le toca inexcusablemente la ardua tarea de desinfectar el Vaticano y de sacar a la luz, cosa imprescindible, las sombras que también acompañaron el pontificado de Juan Pablo II. Lo que no puede ser es la actitud de fabricar un “bonito santo” a partir del engaño. Si Juan Pablo II debe subir a los altares, no puede hacerlo si no es a partir de la verdad. El Vaticano está inundado de mierda y miseria en estos momentos.

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