Estamos escuchando, conociendo algunos aspectos de cómo se las gastan algunas administraciones y administradores para gestionar fondos públicos, algo que ya por desgracia no es nuevo en Andalucía, pero que ahora se antojan especialmente hirientes por la situación que atraviesan la mayoría de los ciudadanos.
No voy a entrar en valorar, ni hechos, ni lugares, ni personas implicadas. Sólo algunas reflexiones al respecto. La primera es la imagen de poca fiabilidad, credibilidad que proyectamos a potenciales inversores en la zona. La segunda es advertir la incapacidad de autocrítica, así como la evidencia que nos obliga a exigir una reforma judicial profunda y estructural del sistema, que se muestra una vez más ineficaz para corregir y castigar los desmanes de una administración, lenta, inoperante, opaca y clientelar.
Creo que una legislación que permite disponer de fondos al margen de cualquier intervención y fiscalización, no es garante de transparencia, más bien lo contrario, como así se viene poniendo de manifiesto en el tema de los llamados “Fondos de Reptiles” (Término que se aplica a las subvenciones secretas que el gobierno hace a la prensa para que ésta muestre una posición más favorable hacía sus políticas. Fue una práctica muy extendida en Europa durante el siglo XIX) Aunque en el caso de la Junta de Andalucía, presuntamente se dedicaron a ERES que enmascaraban tratos de favor para determinados amigos.
Sin embargo, a mí particularmente lo que me llama extraordinariamente la atención, es que en la mayoría de los casos de corrupción en el manejo fraudulento de los fondos públicos que han salido a la luz (y que no enumero, por falta de espacio) la denuncia ha venido a través de la prensa, y a renglón seguido se han venido sumando, la de los órganos fiscalizadores, Tribunales de Cuentas, Agencia Tributaria, Intervención del Estado, Fiscalía Anticorrupción, etc.
Quizás esto explique el interés de las diferentes administraciones en destinar cada vez más recursos para los gabinetes de comunicación y contratación de paquetes publicitarios en los medios.
Tal es el interés del poder político por el cuarto poder que, en los últimos años, el 80% del total de los ingresos por el concepto de publicidad que tienen algunos medios de comunicación provienen de organismos públicos y de los partidos políticos.
Sin embargo, no parece ser suficiente, para convertir en servil al cuarto poder, que como viene demostrando, se está convirtiendo en el gran fiscalizador y látigo incorruptible de quienes amparados en el poder, utilizan el dinero de todos en beneficio de unos pocos amigos afines. Intereses, que por cierto, nada tienen que ver con el bien común, salvo que “comúnmente” sea en beneficio propio o/y de sus secuaces.
Desde aquí mi reconocimiento a esos periodistas de estirpe y raza que, manteniendo criterios de independencia, resisten con dignidad ejemplarizante a la fascinante, seductora y cómoda vida de amanuenses, ofrecida de impúdica forma, por el poder de turno.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos