Nuestros políticos están iniciando una campaña dirigida a los ciudadanos, con la intención de hacernos ver el altísimo coste que supone para las arcas del estado, el mantenimiento del actual servicio sanitario. Un sistema que es ejemplo en todo el mundo, fundamentado en los principios de universalidad, igualdad y gratuidad.
Comenzó con las famosas “facturas sombra” que aún siguen extendiéndose por todos los hospitales de la geografía nacional, haciéndonos ver lo caro que sale cualquier tipo de intervención. Me imagino que lo hacen para hacernos conscientes de nuestra “irresponsabilidad”. Que somos unos “gastosos” “quejitas”, que recurrimos al centro de salud o al hospital para “cositas” sin importancia.

Que estamos tiesos, que apenas levantamos cabeza, que nuestro sueldo es 20% menor que el de la media Europea y la mitad que el de Alemania, Holanda o el Reino Unido. Que a 250. 000 españoles les han embargado sus casas los bancos o financieras, siendo uno de los países de la comunidad europea que menos invertimos en gasto social por persona. Que en Andalucía la cifras de paro van 4 puntos por encima de la media española. Vamos perdiendo tejido industrial cada día que pasa. La vivienda en Cádiz viene siendo más residencial y asequible para foráneos temporeros y una quimera inasequible para los propios gaditanos. Nuestra provincia salvo en el tema de vivienda, por lo demás está peor si cabe que la capital. El caso es que volvemos a emigrar los andaluces para poder dar de comer a nuestros hijos. ¿Qué está pasando? Que nuestros hijos van a ser la primera generación que va a vivir peor que sus padres, siendo los estudiantes con menos preparación según el último estudio PISA (Programme for International Student Assessment). El caso es que unos señores que se dicen llamar MORGAN STANLEY dicen textualmente que “España ha cambiado considerablemente a mejor”. Pues debo de ser un derrotista, catastrofista o algo peor. ¿O puede que haya dos Españas, y éstos “listillos” se refieran a los que tienen los billetes de 500 €. Porque según dicen, haberlos haylos, aunque de momento seguimos sin verlos.
Estamos escuchando, conociendo algunos aspectos de cómo se las gastan algunas administraciones y administradores para gestionar fondos públicos, algo que ya por desgracia no es nuevo en Andalucía, pero que ahora se antojan especialmente hirientes por la situación que atraviesan la mayoría de los ciudadanos.
No voy a entrar en valorar, ni hechos, ni lugares, ni personas implicadas. Sólo algunas reflexiones al respecto. La primera es la imagen de poca fiabilidad, credibilidad que proyectamos a potenciales inversores en la zona. La segunda es advertir la incapacidad de autocrítica, así como la evidencia que nos obliga a exigir una reforma judicial profunda y estructural del sistema, que se muestra una vez más ineficaz para corregir y castigar los desmanes de una administración, lenta, inoperante, opaca y clientelar.
Creo que una legislación que permite disponer de fondos al margen de cualquier intervención y fiscalización, no es garante de transparencia, más bien lo contrario, como así se viene poniendo de manifiesto en el tema de los llamados “Fondos de Reptiles” (Término que se aplica a las subvenciones secretas que el gobierno hace a la prensa para que ésta muestre una posición más favorable hacía sus políticas. Fue una práctica muy extendida en Europa durante el siglo XIX) Aunque en el caso de la Junta de Andalucía, presuntamente se dedicaron a ERES que enmascaraban tratos de favor para determinados amigos.
Sin embargo, a mí particularmente lo que me llama extraordinariamente la atención, es que en la mayoría de los casos de corrupción en el manejo fraudulento de los fondos públicos que han salido a la luz (y que no enumero, por falta de espacio) la denuncia ha venido a través de la prensa, y a renglón seguido se han venido sumando, la de los órganos fiscalizadores, Tribunales de Cuentas, Agencia Tributaria, Intervención del Estado, Fiscalía Anticorrupción, etc.
Quizás esto explique el interés de las diferentes administraciones en destinar cada vez más recursos para los gabinetes de comunicación y contratación de paquetes publicitarios en los medios.
Tal es el interés del poder político por el cuarto poder que, en los últimos años, el 80% del total de los ingresos por el concepto de publicidad que tienen algunos medios de comunicación provienen de organismos públicos y de los partidos políticos.
Sin embargo, no parece ser suficiente, para convertir en servil al cuarto poder, que como viene demostrando, se está convirtiendo en el gran fiscalizador y látigo incorruptible de quienes amparados en el poder, utilizan el dinero de todos en beneficio de unos pocos amigos afines. Intereses, que por cierto, nada tienen que ver con el bien común, salvo que “comúnmente” sea en beneficio propio o/y de sus secuaces.
Desde aquí mi reconocimiento a esos periodistas de estirpe y raza que, manteniendo criterios de independencia, resisten con dignidad ejemplarizante a la fascinante, seductora y cómoda vida de amanuenses, ofrecida de impúdica forma, por el poder de turno.
Del mismo modo que cada uno de nosotros poseemos unos rasgos únicos, un ADN único, una declaración de la renta única, un DNI único etc. también nuestros problemas, sean de la índole que sean, son únicos. Pueden ser parecidos, más o menos iguales, similares, comunes, en el mejor de los casos. Si me apuran, en el caso de gemelos univitelinos, que aún compartiendo mismo sexo, mismo ADN, mismos rasgos, tendrán diferentes factores y problemas, dependiendo de su desarrollo personal, entorno, decisiones personales y recursos. Por tanto, y sin despreciar los aspectos comunes que podamos compartir los diferentes sectores sociales, todos poseemos características propias.
Es el caso de un sector al que hemos denominado “Sin techo”. Un colectivo al cuál, como en otros colectivos sociales, se cumple la máxima que dice “Las generalidades son siempre injustas”.
Del mismo modo que la medicina apunta en un futuro no muy lejano, en el desarrollo de fármacos individualizados, sin que ello excluya los abordajes generales de la sanidad, también para los “Sin techo” debemos desarrollar mecanismos, instrumentos, estrategias y soportes que independientemente de las propias necesidades del colectivo, trabajen en un sistema que tenga en cuenta cada caso, desde una perspectiva holística y personalizada.
Por mi experiencia personal, me atrevo a asegurar, que nunca hay un sólo factor o circunstancia única que haya sido o sea el desencadenante, causa que perpetúe u origine la situación de exclusión social de cada una de las personas que conforman el colectivo de los “Sin techo”. Sin embargo y a pesar que lo expuesto aparece como una lógica aplastante, seguimos sin desarrollar las estructuras administrativas, sanitarias y sociales que puedan dar respuesta eficaz al planteamiento.
Los poderes públicos, los mismos a los que se refieren nuestra Constitución en el artículo noveno, apartado 2:
“Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”
Están obligados por la ley de leyes, pero eso aún no se ha desarrollado, y menos aún la integración real y efectiva. Esos mismos poderes, hacen dejación de sus funciones, a tal punto, de restringir los recursos, ya limitados a las ONG´S, especialmente las de carácter socio-sanitario en favor de otros intereses, con la inadmisible excusa de la falta de recursos por culpa de la “crisis”. Crisis que jamás han creado, ni podrán crear los pobres, jubilados, clase obrera, funcionarios, ni autónomos, por carecer de capacidad especuladora. Me pregunto llegado a este punto ¿De donde sale el dinero para las campañas electorales de los partidos? ¿Dónde está el dinero entregado de forma opaca a la Banca? Por tanto, si no lo es política, ni judicialmente, si creo moralmente denunciable, la falta de humanidad de los poderes públicos y la dejación de sus obligaciones para cada ciudadano, sea o cual sea sus circunstancias. Especialmente los más necesitados. Y que conste que no estoy hablando de Caridad, estoy hablando de derechos y deberes Constitucionales.
Mi muy querida Caja de Ahorros, te escribo a modo de despedida (aún siendo consciente que nuestra relación de amor-odio está hipotecada de por vida) El caso es, que ha llegado a mis oídos que desapareces, que te transformas en Banco. Al igual que el gusano pasa a ser crisálida, previo para retomar el vuelo de la mariposa. Te confieso que cuando eras gusano, me gustabas más que ahora. ¿Acaso olvidaste lo pegada que estabas al terreno? ¿Qué tu razón de ser, se forjó entre agricultores necesitados y menesterosos? Que tiempos aquellos, cuando residías en un Monte, lleno de Piedad por los más pobres y menesterosos.
Ahora te dispones a volar alto, con las grandes aves de la carroña financiera y especuladora. Te alejas cuando más te necesito. Me das la espalda después de años de relación tan enfermiza como necesaria. Me abandonas a mi suerte en la peor crisis que jamás conocí. Sin embargo, no es eso lo que aquí te demando, es que me arrastras en tu vuelo, porque a pesar de que te odio, te necesito. Siempre he sido fiel a tus caprichosas exigencias. Todo lo que me has pedido te lo he dado. Y lo poco que me distes te lo he devuelto con generosos e incluso, usureros intereses. Tú, que de forma altanera, vanidosa y soberbia siempre has presumido de tu Obra por lo Social de sus acciones, ni siquiera ahora cuando te llamo, coges el teléfono.
Quisiera despedirme definitivamente, formalizar un divorcio que condene al olvido tantos años de sufrimiento, aunque algunos, no me duelen prendas en reconocerlo, fueron dulces. Como cualquier amante despechado pero aún enamorado, te dejo nuestra casa. Espero que con eso estés satisfecha mi querida Caja de Ahorros. Sí, la casa, nuestro hogar, la misma que tu valoraste en 300.000€ y ahora que toca la despedida, aseguras con aire altanero que no vale ni la mitad. ¿Pero si fuiste tú misma la que le pusiste el valor? ¿Por qué ahora me la arrebatas de forma impúdica, por un precio miserable? ¿Qué daño te hice? más que pagar y pagar tus constantes exigencias puntualmente.
Te odio mi querida Caja de Ahorros, mi Banco amado. Pero bien sabes que el amor y el odio son dos caras de la misma moneda. Y a pesar de que me niegas la ampliación de la póliza, la refinanciación de la hipoteca y me cobras infinidad de comisiones, gastos de mantenimiento, apertura, cierre etc. te sigo necesitando.
Viajas al encuentro de unirte a un gran Banco. Condenándome al abandono y la miseria, a pesar que me llevas contigo siempre, una condena perpetua. Olvidaste la Piedad que te vio nacer y los años de fidelidad. Eres desagradecida, como la peor de las drogas, te odio, quisiera dejarte, pero no puedo. Tenemos tantas cosas en común: La hipoteca, la póliza de Crédito, el préstamo del coche, la visa. etc...etc...
Me despido - seas Caja, Banco, gusano, mariposa o ave carroñera- no sin antes recordarte, que por mucho que te alejes, yo iré siempre contigo-
Te extrañará que no haga referencia a tu salud, pero tu y yo sabemos que estás bien cuidada y protegida, que de hecho si enfermas, te rescatarán, pero a mi ¿Quién me rescatará si caigo?
En fin, ya sabes que lo nuestro es mucho más que un contrato, eres mi dueña, mi dolor y mi alegría, mi pena y mi esperanza. Que a pesar de todo…te sigo queriendo (más bien, necesitando).

Fernando Santiago es Presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, escritor y articulista, pero sobretodo es un intelectual comprometido con sus ideas, las cuales defiende en los distintos foros en los que viene participando. Conduce una tertulia política en UNA BAHÍA (tv local) donde venimos coincidiendo periódicamente, entre otros medios (diario de Cádiz, Canal sur radio, cadena ser etc. Le conozco desde hace años y aunque envidio sanamente su “pluma”, no coincidimos en la visión general de la gestión política de España, y aún menos con la realidad de la política gaditana. Sin embargo es un intelectual que sabe debatir, que respeta a su interlocutor, lo que no se debe confundir con ser complaciente. Es sátiro, satírico, sarcástico y a veces de un cinismo excepcional, no obstante, es difícil rebatirle. Sostiene con tenacidad, tono mesurado y cordialidad (irritante a veces) sus argumentos.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos