Pienso que no es justo, ni merecido el escarnio público al que se le está sometiendo a Jaime de Marichalar. Por dos razones principalmente.
La primera, por cuestión de educación, de buen gusto. La segunda razón es por puro respeto a la Casa Real como institución. No en vano, los hijos del Sr. Marichalar están en la línea directa de sucesión a la Corona de España. Es más, cuando se corrija la anacrónica y flagrante discriminación que sufre la mujer en el artículo 57 de nuestra carta Magna que reza:
«La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de progenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos». Así la línea de sucesión al trono está configurada de la siguiente manera: Felipe de Borbón es el heredero, y después siguen Leonor de Borbón, su futura hermana, Elena de Borbón, Felipe Juan Froilán, Victoria Federica, Cristina de Borbón, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene.
Sus hijos Felipe y Victoria crecerán teniendo que sufrir la afrenta de ver a su padre, divorciado, repudiado, o de la forma que se le quiera llamar; en definitiva “Ridiculizado” por los medios de comunicación. En consecuencia, sería conveniente plantearmos ¿Qué podrán pensar cualquiera de sus hijos sobre los que permitieron “Mofarse” de su padre, de una manera tan vil y mezquina?
No seguirá siendo el marido de la legítima heredera de la Corona, pero sigue siendo el padre de herederos a la Corona.
No entiendo si estos hechos han seguido el guión de una mano oculta, o sencillamente ocurren. Sea como sea, insisto, ha sido de muy mal gusto. Si atendemos a que siguen un guión, puedo ser mal pensado y creer que D. Jaime pudiera haber sido utilizado como “Aviso” para futuros/as consortes. Para nada justifica que todo esto se halla ejecutado con tan poco tacto, con alevosía. Nadie se merece ser tratado con tal sorna y de forma tan irreverente y burlesca.
Voy un pasito más adelante, al despojarlo de sus cargos en los diferentes Consejos de Administración de importantes y consolidadas empresas españolas con proyecciones internacionales, ponen de manifiesto que la Casa Real es un “Lobby” para privilegiados, donde el que es miembro, está por encima del bien y del mal. Es decir, por encima del resto de españoles, Reconociendo que D. Jaime no estaba allí por su trayectoria y éxitos profesionales, sino sólo por el hecho de estar bendecido por el “Lobby” Real.
Flaco favor se ha hecho a sí misma la casa Real, al permitir que se cometa tal felonía con uno de sus miembros. Y si no ha tenido nada que ver, como dice en comunicado oficial, peor aún, porque lo ha permitido. Por acción o por omisión, el caso de D. Jaime de Marichalar le pasará una factura demasiado alta a la ya, demasiado cuestionada Monarquía Española.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos