Lamento que no supieras leer a tiempo las demandas de nuestra sociedad. Peor aún, es que ni siquiera entendieras las claves de tu propio partido. Tú que tanto te pavoneabas antaño de que la mejor solución para un problema, era meterlo en el cajón para dejar que se enfríe o sencillamente desaparezca. Tú que siempre te has caracterizado por ser un buen gestor, buen bombero y estar siempre de lado, cuando arrecian las tormentas.
Tú y nadie más que tú, has logrado reconvertir la imagen de un partido impulsándola, desligándola de la “Gran Boda de las vanidades”, principio y fin de una etapa de soberbia, decadente y altanera. Sin embargo, tu pérfida arrogancia ha vuelto a dejar al partido a los pies de los caballos, y no será porque muchos, entre los que me encuentro, no te hayamos venido advirtiendo, por activa y por pasiva hasta el hartazgo.
Se hace evidente que tal proceso ejemplar de renovación, queda inconcluso y huérfano de liderazgo contigo al frente.
El partido necesita, le urge el cierre definitivo de una etapa, terminada, cerrada y enterrada, que sirva de abono de un PP moderno, firme, sin complejos, libre y verdadero, motor de una sociedad en tiempos de cambio.
Querido Mariano, si insistes en la tozudez de tu empeño, me temo, que la “Mayoría natural” de la sociedad española que sostiene los cimientos del PP, se torne confusa y en el peor de los casos, pragmática. Unión del Pueblo y Democracia, ya no es una utopía, es una necesidad que se nutre del sentido común que toda sociedad exige en tiempos convulsos.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos