La información la consumimos como los preservativos, nos ilusiona buscarla, tenerla, usarla, para enseguida tirarla. ¿Recuerdan el revuelo y la alarma social por el drama del llamado “Caso Mª Luz”? 
Las imágenes de los juzgados saturados de legajos, hasta en los retretes andan los expedientes apilados, entre el papel higiénico y las boñigas errantes de algún apresurado funcionario..¿Se acuerdan de los asesinos que tenían varias denuncias previas? ¿De los que asesinaron después de incumplir las órdenes de alejamiento en repetidas ocasiones? ¿De los/las que debiendo estar en la cárcel, campean por sus fueros a causa de la ineficacia del sistema?
Pues todo sigue igual, o peor. ¿Alguien con un mínimo de sentido común, piensa que el caos judicial es sólo responsabilidad de un juez o de una secretaria de juzgado?
Que una mujer maltratada, tenga que revivir una y otra vez el trauma cruel e indeleble de su agresión. Que se suspenda sistemática y repetidamente, por artimañas legales de la defensa, el juicio. Obligando a la victima a rememorar cada cierto tiempo lo que añora más que nada en la vida, olvidar.
¿Acaso no es abrir su herida de forma innecesaria, compartir espacio con el autor en los pasillos o en la puerta de los juzgados? ¿Acaso ser sensible con la justicia, es solo cuestión de palabras bellas y escenificaciones dramáticas?
Hablamos de medios, materiales y humanos que diginifiquen los lugares donde se debe de impartir justicia. No comprendo como se dispone de cantidades ingentes para la Banca privada y no se destinan los recursos necesarios para una institución que es la garante de la libertad de los individuos.
Recordemos algo: Cuando Zapatero andaba dando mítines a diestro y siniestro con sus “Buenas noches y buena suerte”, vendiendo la solidez del sistema económico español y llamando “Antipatriotas” a quienes decíamos que estábamos en “Crisis”. Mientras todo eso ocurría, ningún medio sacaba a los funcionarios de justicia que iban a las puertas de cada uno de sus mítines, exigiendo más medios para hacer su trabajo.
Nadie los veía, porque ni los dejaban entrar a los mítines, ni los medios de comunicación les echaban cuentas.
No nos engañemos, la culpa de lo que ocurre, no sólo es de “Dos”, un juez y una secretaria. Es de todos, absolutamente de todos. Aunque reconozcámoslo, unos tienen más responsabilidad que otros.
Viernes, 17 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel