Como un nuevo Mesías es recibido tras su triunfo. Barak Hussein Obama en olor de multitudes ha sido ungido como el nuevo Mesías de nuestro tiempo. Desde la más recóndita y mísera aldea africana, hasta los más ostentosos barrios de la “Gran Manzana”.
Un sueño, como el que tuvo el malogrado Martin Luther K., esperemos que no se quede sólo en eso.
Reconozco que soy un escéptico, no me creo nada del cambio. Pienso que pasada la euforia, el éxtasis provocado por este encantador de serpientes a la americana, que con su discurso mesiánico ha logrado acrisolar a propios y extraños en un proyecto común, volverá la cruda realidad. El mundo seguirá como está, “jodido”. Pero esta vez, seguirá “jodido” por una sonrisa de marfil blanco africano, esbozada por un mulato educado en las universidades de Columbia y Harvard.
Debo de estar haciéndome un pesimista converso, pero es que no creo en Mesías. Aún tengo muy fresco en mi retina, la locura frenéticamente desatada del pueblo español cuando ganó Felipe González, con su famoso Slogan” por el cambio”. También la frustración que nos invadió con el paso de los años, sigue impregnada en mi retina, incluso en el corazón.
Sea cuál sea el futuro que nos depare la elección de Barak Hussein Obama, como presidente de los Estados Unidos de América, desde estas líneas se le desea toda la suerte del mundo. ¡Baraka, Barak!
Sábado, 18 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel