Cuando cabalga el desempleo por nuestros barrios, los despachos de loterías, bingos y otros azares hacen su agosto. Como bien dice el refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
Las crisis económicas suelen afectar a las clases medias bajas, los ricos son eso, simplemente ricos, y los pobres pues están acostumbrados a sus penurias. Quién realmente las sufre es el que pretende vivir como rico pero con sueldo de obrero (que somos la mayoría).
Casa (hipotecada), coche (a plazos), tarjeta del Corte Inglés, visas varias, y con pensión alimenticia a causa de una relación anterior. Éste es el perfíl del que está realmente jodido por la crisis.
Con la dichosa crisis al llegar a casa, ya no hay beso de bienvenida, lo primero que te dice la compañera o compañero, es que te han llamado del banco, que la niña necesita ésta o aquella cosa… donde antes existía un ambiente de cariño y complicidades, ahora todo son reproches y malas caras.
En cualquier caso, a pesar de los más de 9.000.000 de pobre relativos que mal viven con ingresos inferiores a los 600 euros mensuales, en nuestro país no existe la pobreza extrema, tal como se sufre en otros países del llamado tercer mundo. Haciendo una comparativa, nuestras crisis son crisis por perdida de poder adquisitivo, la frustración que nos genera quedarnos fuera de la dinámica social y el drama que implica el brutal descenso en la escala social.
El hambre es cosa del pasado y de otras gentes que vemos por televisión o sólo en caso de dietas al servicio de la esclavitud estética.
Somos conscientes de que muchas de nuestras necesidades son creadas, pero son nuestras y dependemos de ellas, marcan nuestro estatus y nos dan seguridad frente a los demás. El dinero es nuestro poder, aunque no nos guste reconocerlo, sin trabajo no hay ingresos ni créditos, a veces ni amigos, ni familia si me apuran (Doy fe de ello). Por eso gastamos más en loterías y juegos de azar, por eso bebemos más y peor, porque nos negamos a aceptar la adversidad. Hemos sido educados para ganar, nadie nos ha enseñado como afrontar la derrota.
Quizás por esto no nos gustan los políticos que nos hablan de ajustes, ni de obligaciones, ni de esfuerzos, y es que a veces, reconozcámoslo, nos gusta vivir engañados y de espaldas a la realidad.
El PSOE sabía lo que se avecinaba pero no lo culpo, porque nosotros también éramos conocedores de la crisis actual, sencillamente no puedo responsabilizar a Zapatero por mentirnos, porque en realidad es lo que deseábamos, nos va la marcha, vivir en la mentira, una mentira constante con apariencia de verdad.
Como el adicto, nuestra sociedad busca el placer en lo inmediato, depositando la responsabilidad en los demás y en las circunstancias, anulando nuestra capacidad de autocrítica y regodeada en el placer de la mentira.
Los comentarios para este post están cerrados.
Te están copiando, amigo: http://cid-b2ee5988989a13e4.spaces.live.com/blog/cns!B2EE5988989A13E4!1370.entry
La historia nos confirma que somos vehementes,envidiosos, cainitas e ilusos, muy ilusos sobretodo. Nada de lo que ocurre, sucede sin el consentimiento tácito de los ciudadanos.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos