
Bibiana Aído junto a sus padres
España se rompe por la desigualdad entres sus ciudadanos, se rompe porque asistimos en el territorio nacional a un desequilibrio profundo en lo laboral, en derechos individuales, que hacen que la Constitución deje de ser la garante del principio de igualdad. Los poderes públicos han olvidado su deber de cumplirla y hacerla cumplir, ahora solo se limitan a interpretarla para sus intereses de partido. El poder judicial que, con su independencia teórica debe de vigilar y preservar el cumplimiento de la ley, ha sido contaminada por el poder político y por ende tornada su acción en ineficaz e interesada.
Lo diverso no debe de implicar desequilibrio social, y esto está ocurriendo de facto en España. Igual trabajo, igual retribución, eso es lo justo. A igual tributación, iguales prestaciones. El Norte y el Sur vuelven a establecer fronteras de privilegios para unos en detrimento de los otros.
Contemplamos el panorama político desde un desesperante sentimiento de frustración, que quizás nos hace cómplices de silencios cobardes.
El presidente una vez investido, ha apostado por la política virtual que apunta siempre hacia una retórica de bondades, siempre incumplidas en la eficacia de su ejecución, que sin embargo, ilusiona a quienes prefieres soñar con sus “Bondades futuras”. Preferidas “Bondades” a ver la cruda realidad de la vida cotidiana. Nada que objetar presidente, has ganado y los españoles han refrendado tu gestión. Sabemos presidente como tú mejor que nadie sabe, que no teníamos más opción que decidirnos, a la siempre aventurada demagogia de las “bondades futuras” que al vejatorio catastrofismo anunciado de forma constante e irresponsable discurso del Partido Popular.
Un partido popular inmerso en una feroz lucha interna, de la que esperamos renazcan nuevas ideas, nuevas ilusiones para trabajar por ellas y nuevos equipos humanos que sean capaces de llevarlas a cabo. Espero y deseo, que en el próximo congreso se pase página a la vetusta y arcaica forma de hacer política y se convierta en un punto de inflexión, donde el sentido común y el pragmatismo fluyan inundando su estructura de dirección.
Un partido como el PP no puede estar continuamente relegando a un segundo plano, a quien gana elecciones, a quien llega a la gente, a sus líderes naturales y premiando a quien solo sabe medrar en las estructuras, alejados de las bases y de la realidad de los ciudadanos. No es inteligente seguir empecinados en promocionar, como se ha estado haciendo en el caso de Andalucía, a un Javier Arenas - Magnífico gestor por cierto- pero un líder inoperativo, un hombre que no sabe conectar con la gente, es el anti-líder por antonomasia. Negando entre los suyos el pan y la sal a quien realmente gana elecciones. Caso de Teófila Martínez en Cádiz, es más, me consta de sus malas artes para con la alcaldesa, en favor de un Antonio Sanz que no es más que un aprendiz de pasante. Ocurre en Génova con Alberto R. Gallardón, Rita Barberá… y con muchos más activos desaprovechados, desahuciados de la dirección una y otra vez, solo y exclusivamente por ser ganadores con criterio propio, y si no que se lo digan al “talentoso” de Manuel Pimentel Siles. Un Manuel Pimentel que, no crean se ha difuminado de la apuesta política, tras el fracaso de la corriente andalucista, cabe la posibilidad que se vuelva a hablar, y mucho, de este andalucista convencido.
El PP necesita Andalucía, es la clave. Sin ella, una vez esquilmados los graneros del Norte, se hace necesaria e imprescindible. Por el contrario el PSOE lo sabe muy bien. El Presidente ha tomado buena nota cobijando en su gobierno a dos gaditanas de corte muy distinto pero con una gran dimensión política y de influencia en el futuro político andaluz. Magdalena Álvarez y Bibiana Aído. Magdalena como eficaz gestora y perseverante donde las halla. Bibiana es el rostro amable de la mujer actual, accesible, dialogante y con un toque de candida sencillez que le hace conectar con la ciudadanía de forma fácil. De casta le viene al galgo, su padre, Paco Aído, mano derecha del Presidente en la Diputación Gaditana, es el paradigma de la discreción, la sencillez, sus formas son naturales, pasa desapercibido, enemigo del boato, la ostentación y el figurar, es inteligente, muy inteligente, y no les quepa duda que sabe negociar. Les contaré a modo de anécdota: - Que con su candidez y verborrea campechana, en una ocasión me dio “coba fina”, como decimos en Cái, y eso que lo que le solicitaba era ayuda para un centro de autoayuda y servicio ciudadano de máxima importancia (posiblemente no fuera culpa suya, al parecer para el director técnico del área de drogodependencias de la diputación gaditana, un servidor no es de su confianza)- En definitiva, que el presidente sabe muy bien ver en clave de futuro su gobierno y el de la alcaldía gaditana.
Lo del PSOE es marketing político puro y duro, demagogia ilusionante frente a la falta de ideas y capacidad de trabajo del PP.
El caso es, que entre la lucha de poderes partidistas, España si se rompe, pero por la desigualdad, el cada vez mayor enriquecimiento de unos pocos, frente al empobrecimiento de muchos. Una justicia para ricos que la compran a su capricho, casos de los Albertos, Botín etc.. y en contraposición los huérfanos de ella, desprotegidos inocentes que siguen olvidados, encarcelados o lo que es peor, muriendo en un goteo incesante e inaceptable.
Será más o menos cierto, que estamos en un periodo de desaceleración o recesión económica, dependiendo a quien se escuche, de lo que no me cabe duda, es que estamos en ciclo de crisis, pero de crisis constitucional, y es que nuestra Carta Magna, necesita de una reforma urgente que la ponga en valor, haciendo creíbles y verosímiles las “Bondades futuras” de su contenido, las mismas con las que se jacta nuestro presidente en predicar.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos