¿El Rey reina, pero no gobierna?. La representación es el papel asignado a D. Juan Carlos por nuestra Carta Magna, un símbolo, el crisol patrio. La capacidad de influenciar es también a la sazón, capacidad de dirigir, de gobernar, a mi forma de ver. Y Don Juan Carlos I lo que es influencia, sin duda la tiene.
Buen ejemplo de lo que me digo, ha sido la forma en que se ha silenciado, neutralizado todos y cada uno de los foros en los que se empezaba a cuestionar la razón de ser de la institución monárquica; especialmente en las postrimerías del 2007. Recordemos la quema de fotos en Cataluña, las declaraciones del dirigente del PNV, Iñaki Anasagasti, llamando “Vagos” a la familia real. La inclusión de la vida y milagros del Rey, casi a diario en “El Tomate”.La condena de la revista El Jueves, por unas viñetas que hubieran pasado sin pena ni gloria a no ser por la demanda interpuesta. En definitiva, raro era el día en que la familia real no era noticia, y no precisamente en positivo.
Como bien parodió en su momento, el programa de uno de mis “Trápalas preferidos” tras la "Borbónica" sentencia dirigida a Chavez -aunque con la perspectiva del tiempo, la advertencia parecía ir dirigida a un sector más amplio, traspasando incluso fronteras, es decir, en clave interior- El Gran Guayoming, el cuál nos presentó a D. Juan Carlos como el posible sustituto de la simpática enfermera que pide silencio en los hospitales.
Sin despertar ruido, sin escándalos, la influencia de Don Juan Carlos pudo irse trabajando a la opinión pública y a cada uno de los sectores que lo cuestionaban. Se fue a Ceuta, asegurándose un baño de multitudes, y como en otro tiempo ocurriera con un general bajito y mentor de su Majestad, el norte de África fue el principio del silencio y de la agitación. Ya nadie cuestiona a su Majestad ni a su familia, ni siquiera el “Tomate” -Ahh que ya no se emite por problemas de audiencia, dice Paolo Vasile- Pues si se tuviera que quitar de la parrilla, a todos los programas que tuvieran el “Share” del "Tomate", se quedaría emitiendo solo la antigua “Carta de Ajuste.”
A veces el poder es más efectivo si se mide en capacidad de influencia. Después de visto lo visto, seguiré con especial atención durante los próximos meses la trayectoria de mi otro “Trápala preferido”, Federico J. L. S.
Espero y deseo, que además de la exquisita capacidad de D. Juan Carlos para sosegar ciertos foros, también pudiera ser capaz de hacer que nuestros líderes incluyan en los debates televisados, la inaplazable reforma constitucional. Ese es el verdadero hueso que hay que “roer”.
Viernes, 25 de mayo
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos