Decía Leon Tolstoi: “Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de ellos”.
Escuchar a Rouco Varela hablar sobre derechos humanos, cuando no contempla el uso del preservativo como método para prevenir el contagio del VIH, o obstaculiza la investigación sobre las células madre para el tratamiento de enfermedades, así como se permite el lujo de hablar sobre le papel que debe de desarrollar la mujer en la familia, cuando en la estructura de su iglesia sigue excluida y marginada, me parece de una demagogia y de una hipocresía sin limites. Desfachatez pura y dura, de una amoralidad impresentable es erigirse en inquisidor de las uniones entre personas del mismo sexo, cuando precisamente su política machista de exclusión de la mujer en la función pastoral ha generado los escándalos más sonoros de pederastia y las prácticas más aberrantes ocultas tras oscuros muros conventuales.
Viernes, 25 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos