Cuando desconocemos, negamos. Al negar nuestro desconocimiento, reconocemos nuestra vanidad, nuestro miedo a entender, a aceptar que nuevas realidades nos producen miedo e inseguridad. Miedo a descubrir que estamos equivocados. Miedos que nos aferran a nuestros errores. La superstición se basa en la ignorancia, en la ignorancia que nos permite soportar lo vulnerable de nuestra temporalidad.
Cuando tomamos una copa, buscamos el valor para enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros complejos, nuestros traumas y debilidades. Buscamos el refuerzo y el valor de expresarnos como somos, sin que el temor a equivocarnos nos avergüence. Cuando tomamos una copa nos despojamos de la vergüenza que nos provoca la no aprobación de nuestro comportamiento u opiniones, por parte de los demás.
Bebemos en definitiva para engañarnos y aparentar lo que quisiéramos ser, porque tenemos que disfrazar nuestras emociones, colorear lo gris de nuestras almas. Las mentiras que no soportamos de nosotros mismos. Si dices y piensas lo que sientes, puedes aparentar debilidad. La debilidad no es mas que sensibilidad, sin embargo la escondemos porque nos puede hacer sentir vulnerables y eso no es compatible con nuestro orgullo y soberbia.
Quizás por eso y por mucho más, arrastramos nuestro error colectivo de la superchería cuando afirmamos: “Brindar con agua trae mala suerte”
Enaltecemos el artificio cómplice e incierto del tópico por encima de la verdad, solo y exclusivamente como culto a la soberbia que alimenta nuestro desconocimiento.
El desconocimiento no nos convierte en inocentes, solo en aprendices de vida, así como el agua es el origen de la vida, en estás fiestas brindo con agua por vosotros, por todos. Poderosos y desahuciados.
Brindo con agua por vuestra felicidad malditos
Con el Agua que colma nuestra sed de saber
Con el Agua que nos insufla la vida, brindo/
Brindo con el Agua que purifica nuestros pecados
Por el Agua que alimenta nuestros campos
Con el Agua que mueve la noria que muele el trigo/
Brindo por las aguas que rompieron nuestras madres/
Por vosotros y por mi, brindo con las aguas cristalinas que son lágrimas/
Lágrimas de niños inocentes que hoy mueren a la esperanza/
Aguas que son lágrimas de alegría para quienes creen en sus sueños
Brindo con agua/ porque el agua es vida/
Y donde hay vida hay esperanza.
Brindad malditos, brindad conmigo! que aún no está todo perdido.
Domingo, 19 de febrero
Vicente A. C. M.
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Francisco Rubiales