Bandera de digna pobreza
15.10.07 @ 07:19:05. Archivado en Politica, Emociones Compartidas
Bandera, la de mi vecina Antonia, trabaja de limpiadora por horas, sin contrato ni seguridad social, sin años cotizados para asegurarse una pensión, ¿Su bandera? Su cruz, un Padre con Alzheimer. Su marido en el desempleo, dos hijos, uno de ellos con trastorno bipolar y con la piel de su rostro surcada por el sol y las fatigas. A pesar de todo, siempre tiene una sonrisa para todo el que pasa a su lado. Su sonrisa es mi bandera.
Bandera roja y amarilla dignificada por una mayoría silenciosa de españolas y españoles que mal viven cada día con el único baluarte de sus esperanzas rotas, pero ahí están, auque no los queramos ver. Ocho millones de pobres relativos que no llegan a los 500 euros al mes. A ellos corresponde enarbolar la bandera. A ellos corresponde exigir ser rescatados de su olvido.
Mi bandera tiene igual proporción de rojo que de amarillo, pero no todos los españoles disfrutan por igual del amarillo del bienestar. Demasiados españoles solo ven el rojo de la pasión y el dolor de su realidad cotidiana, su futuro.
Mariano Rajoy enarbola la bandera, como último recurso ante un futuro político más que incierto. Zapatero, contrarresta el envite con la “España Serena”. El Rey justifica la monarquía como garantía de estabilidad, progreso y libertad. Cada uno defiende lo suyo, sus intereses y sus razones para estar haciendo lo que hacen, nada. La bandera es un símbolo, pero es algo más, es nuestro lenguaje externo, es la enseña que nos une, que nos representa y diferencia frente a otros. No es propiedad de nadie y de todos al mismo tiempo. No es la bandera la que nos dignifica, somos nosotros los que con nuestras acciones individuales y colectivas la que dignificamos. De momento y hoy por hoy, el caudal de dignidad de nuestro país, de nuestra patria, no anda sobrado.
La pobreza es una realidad que nadie quiere ver sino es mirando al otro lado del estrecho, y no es así. Tenemos pobres de todo tipo. La pobreza se mide por las carencias. En España tenemos carencias por un profundo desequilibrio social y económico. Carencias educacionales profundas, sanitarias, y sobretodo de valores.
Si como dicen las bienaventuranzas: “Bienaventurados son los pobres de espíritu”, pues que suerte tienen los miembros de la Casa Real, Mariano Rajoy y Zapatero porque dinero no les falta, aunque de espíritu andan más bien cortitos, muy cortitos.
La Antonia, esa si que tiene “Espíritu” y valor, como mi bandera. Bandera de digna pobreza. Porque son muchas y muchos las que como ella, la visten de dignidad cada día, con su esfuerzo y entrega.
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Alberto Matilla
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