Fin de ciclo
23.03.07 @ 13:51:42. Archivado en Opinión
Como cuando un futbolista excepcional se retira, como cuando se marchó Zizou o se despidió de los terrenos Maradona, PS2 llega al fin de un ciclo vital que se ha prolongado durante 7 años con unos espectaculares números de 111 millones de máquinas vendidas, únicamente superada en la historia de las videoconsolas por la GameBoy. Y aunque aún le queda por disputar el partido de despedida y algún que otro amistoso, lo cierto es que el esperado adiós cierra una época donde Sony ha sido la absoluta dominadora del mercado. Sin embargo parece que su autoridad se ha ido desvaneciendo ante el empuje de unos rivales que se han sabido reforzarse y por algún que otro gol que se ha metido en propia puerta. ¿Será capaz PS3 de alcanzar el status quo de su predecesora?

No es que lo diga yo, lo dicen los números y, lo que importa más, el sentido común. Ciento once millones (111) de PS2 frente a los 25 de Xbox y los 21 de GameCube. Pero no sólo cantan los números sino la sensación de que PlayStation 2 era la máquina que había que comprar sí o sí, sobre todo entre una amplia comunidad iniciática de jugadores que se han introducido en los videojuegos gracias a ella. Muy pocas máquinas durante la historia pueden presumir de la metonimia mediática que supone que usen su nombre para referirse a cualquier máquina de videojuegos. Sólo la playstation, la nintendo (NES) y la gameboy han alcanzado ese grado de superioridad tan absoluto que hace que su nombre se use como sinónimo de consola de videojuegos.
Sony ha jugado durante la pasada generación con unos rivales que no supieron plantarle cara; Nintendo, que no encontraba una batalla tan dura desde la desaparición de Sega y cuyo declive empezó hace dos generaciones, cuando la Nintendo 64 se enfrentó a la PSX, y con Microsoft, que llegó muy tarde, a un precio desorbitado y sin posibilidad alguna en Japón, sin olvidar los múltiples errores provocados por su condición de novata. Cuando sus rivales salieron a la venta, con aproximadamente un año de retraso, Sony ya dominaba sin problemas, era más barata que Xbox y tenía un catálogo muy superior al de ambos rivales. Fue pan comido. Microsoft tuvo que rebajar su precio en sucesivas ocasiones para intentar acercarse a un público que, mayoritariamente, la daba de lado. Nintendo seguía con su batalla y aunque consiguió mantener a su público más fiel, las cifras de ventas de hard y soft le imposibilitaron ampliar y diversificar el mercado.
Tal vez en ese aspecto resida el éxito de la segunda sobremesa de Sony. PS2 ha sido capaz de ofrecer videojuegos, muchos, de calidad y para toda clase de públicos. Su innovación no se ha basado tanto en el soporte al DVD, que empezaba a implantarse en el año 2000, o en el emotion-engine, puesto que sus rivales contenían un hardware más avanzado. Su gran acierto ha sido saber capturar la atención de toda clase de personas, habituales y esporádicas, hardcore y curiosos, veteranos y novatos de los videojuegos.

Ha habido juegos para todos los públicos y para todos los niveles; entre los cinco más vendidos a nivel mundial únicamente dos sagas: Grand Theft Auto y Gran Turismo, que superan ampliamente los 10 millones de unidades vendidas. Detrás, un batiburrillo de nombres entre los que se pueden mezclar títulos tan hardcores como Metal Gear 2, Dragon Quest VIII o Medal of Honour, o más cercanos al softcore como la saga Need for Speed, Kingdom Hearts o el inefable e hiperpublicitado Final Fantasy X.
Y aunque las ventas canten que los cinco juegos más importantes son para jugadores con cierto backstage, los perseguidores no son precisamente Ico, Shadow of the Colossus, Katamary u Onimusha. Desengañémonos. Muchos jugadores se han acercado al fenómeno play2 gracias a los Eye Toys, a los Buzz, a los DDR, a los Singstar, a todos esos títulos que de una u otra forma han acercado los videojuegos al salón, el ocio electrónico como elemento socializador. Aspecto que ha olvidado por completo Microsoft con sus dos máquinas (sin hablar del juego online) y que Nintendo ha querido recuperar de forma hipérbola con Wii.
Ni Microsoft ni Nintendo fueron capaces de llevar a sus respectivas máquinas tanta diversidad de géneros y opciones, tanta variedad de títulos recurrentes de una misma temática, ni por supuesto tanta calidad, en nombres y en números, como la ofrecida por la dominadora. El resultado es sobradamente conocido.
Por eso la pérdida de la exclusividad, total o temporal, de Grand Theft Auto fue el primer síntoma del asedio al que va a ser sometida la hegemonía de Sony. De que había algo que no iba bien. De que los rivales no iban a ofrecer tantas facilidades. Microsoft se ha preparado a golpe de talonario para atraer a los jugadores más antiguos, a los habituales, a los hardcore-gamers. Nintendo ha optado por una estrategia totalmente opuesta; se ha olvidado radicalmente de ellos y si no fuera por sus personajes y licencias se podría decir que quieren competir en una Liga diferente. Y lo cierto es que ambas, a nivel global, están por encima de Sony; Microsoft ha aprovechado el año de ventaja para sumar catálogo, acortar gastos y, consecuentemente, los precios en un futuro cercano y lo que es más importante, su hardware parece preparado para resistir las acometidas del chip cell y del RSX. A Wii, proporcionalmente, le va bastante mejor; su ajustado precio, minimalista diseño y populista catálogo le llevan en volandas al éxito: más de 6 millones de unidades vendidas en apenas cuatro meses. La pregunta que hay que hacerse entonces es: ¿triunfará PS3?
La respuesta es sí. Un sí rotundo. Pero con ciertos matices. La distancia con sus rivales no será tan significativa como en la pasada generación. Su catálogo exclusivo pierde peso a favor de la 360, las desarrolladoras deben asumir altísimos costes que es imposible cubrir con las unidades que, por ahora, hay en el mercado, haciendo inviables, por el momento, los títulos para ella sola. Los juegos sociales y para todos los públicos han encontrado un filón en otra mina, la de Nintendo y su Wii. Su precio es muy elevado y su política de marketing en Europa ha sufrido considerables traspiés. Pero todos esos factores son salvables. Se necesita tiempo, pero son obstáculos que se pueden saltar. Y si Microsoft y Nintendo siguen olvidando a ocasionales y habituales respectivamente, Sony tendrá la oportunidad de seguir dominando el mercado.
El éxito de PS3 será también una cuestión de tiempo además de un asunto de catálogo. A Sony le interesa un ciclo de vida bastante largo para ir eliminando por potencia a sus rivales. Cuanto más longeva sea la presente generación de consolas, mayores serán las posibilidades de Sony de lograr el primer puesto. PS2 ha estado acompañándonos siete larguísimos años en los que la evolución técnica la había dejado obsoleta y no ha parecido resentirse por ello, así que no me cabe duda que querrán repetir la estrategia. Peter Moore ya ha avisado que la sucesora de la 360 llegará sobre el 2011 ó 2012. A Sony le gustaría que fueran un par de años más. La cuestión es si podrá permitírselo. O más bien de si sus rivales se lo permitirán.
A los que la hayan adquirido ya o pretendan hacerlo en los próximos días, enhorabuena. Seréis testigos de excepción y en primera fila de la guerra de consolas más interesante e igualada de la historia. Al resto de mortales que, como yo, aguantáis o no podéis satisfacer vuestros impulsos consumistas, tened paciencia, la batalla será larga y habrá mejores momentos para exponerla en vuestro salón. Y es que tendremos play3 durante unos cuantos años...
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C.Viver y A Carrasco
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