La Memoria Histórica
08.09.08 @ 01:35:51. Archivado en Nacional
Hoy por la noche paseaba por el centro de Coruña y me fijé en el escudo del águila negra que se haya en el Edificio de Correos, cerca de la Subdelegación del Gobierno. Pensé en la última iniciativa de Garzón, la conocida Ley de la Memoria Histórica, y la manera en que el Gobierno la defiende y la derecha la critica. Opino personalmente que el Gobierno se ciñe a la defensa más básica y prudente de la Ley, lo cual creo que es acertado, pero se ha formado a su alrededor una serie de defensores de la oportunidad de la Ley, y más con respecto a la iniciativa del Juez Garzón, en donde, creo, se cometen una serie de errores. En cualquier caso, mi incomprensión más amplia se encuentra con la postura del Partido Popular, que sobre todo es difusa y errática.
En España se dan debates que en otras democracias, más asentadas, serían completamente estrambóticos, y con respecto a la derecha política, totalmente contra-natura. Es conocida la posición del anterior Alcalde de esta ciudad, y el actual, sobre este tema, pero evidentemente, como demócratas y personas de orden, acatan las Leyes vigentes. La derecha suele instrumentalizar las posturas de algunos dirigentes del PSOE a su favor, y creo, sin comprenderlos del todo. Siempre (estoy completamente convencido de ello) han usado cierta ignorancia sobre las verdaderas motivaciones de unos y otros, para confundir a la ciudadanía, y esto es aplicable a Felipe González, Alfonso Guerra, y al propio Francisco Vázquez. Se que en este tema, encuentro opiniones discrepantes dentro de la izquierda, pero es mi opinión personal.
Para que algo se divida, se necesitan al menos dos bloques distinguibles, definidos uno con respecto al otro de razones lo suficientemente importantes como para que un país, se sienta dividido en su seno. Sobre la sustancia del tema a tratar, yo puedo demostrar que Javier Losada puede no considerar necesario retirar simbología oficial del anterior sistema político por considerarlo, simple y llanamente, parte de la historia de este país. Otros, como yo, puedo argumentar que, mi llana y sencilla preferencia (sin grandes reflexiones de calado) es que, en los espacios públicos, se presenten referencias a valores positivos, no contrarios a principios básicos como la libertad y la democracia. Sería sin duda más positivo (y en este estamos de acuerdo) en que, siendo importante recordar la historia de España, se refuerce dicha área de conocimiento en las asignaturas regladas de historia en la educación obligatoria de los jóvenes.
No creo que ni yo ni Javier Losada nos hallemos en dos bloques anhelantes de una fractura nacional, dado que mis motivaciones y las suyas no sostienen dicha centrifugación sentimental. Es una discrepancia entre demócratas. ¿Cuáles pueden ser otras motivaciones?, yo no las conozco. Esta claro, y esto es así, que el registro de partidos del Ministerio del Interior, hay una línea dedicada al Partido Popular, y otra, por la F, dedicada a la Falange de las JONS. Son dos líneas distintas. Estos últimos obtuvieron poco más de diez mil votos en las Elecciones Generales. A estos, personalmente, no los considero “una mitad” de nada.
Si con respecto en otras áreas puede haber divergencia de opiniones, tengo bastante claro que en edificios oficiales, propiedad aun de la Administración pública, tiene tanto sentido que todavía se muestre el escudo anterior a la Ley de 1981, como que se muestre la bandera de Ucrania; tanto uno como otro, serían igualmente no oficiales del actual Reino de España. Defender, por lo tanto, la permanencia de esta simbología de una manera voluntaria y consciente, es una estrambótica defensa de una “anomalía arquitectónica” que se escapa a mi comprensión, y creo que, a cualquier consciencia racional.
En cuanto al apoyo institucional, mediante registros de nombres y medios documentales, para la localización de ejecutados enterrados de manera indecorosa, creo que se escapa a cualquier debate con tintes ideológicos, y tiene que ver más con la más básica y humilde humanidad.
En cuanto a la búsqueda de responsabilidades penales, tengo dudas jurídicas y políticas, y en lo primero por estos lares hay gente muy preparada. Puede que, pensando ya en el desenlace, el sentido de la iniciativa de Garzón podría ser el de un revulsivo moral (no veo a Garzón enviando a la cárcel a señores de 80 años), que además considero innecesario, que de ningún tipo de compensación penal que creo nadie pide.
Dejar claro, eso sí, una simple disquisición, que me preocupa. Es cierto que la Segunda República fue un proyecto en parte mal gestionado y planteado, pero el Nacional Catolicismo no era demócrata ni liberal. Aborrecía, ideológicamente, toda forma de democracia de corte Occidental. Lo demostraron en la práctica. Usaron la fuerza y derrocaron una República para instaurar un régimen militar de partido único, como cualquier democracia orgánica de cualquier régimen totalitario del planeta. Es más, podrían desear en las mismas condiciones dar un Golpe de Estado contra el Reino actual, y de hecho lo de Tejero no fue una fiesta de cumpleaños, y el intento de magnicido en La Coruña en 1985, en el desfile de las FFAA, no fue otra. Contra el Reino actual, insisto, sostenido en la Constitución que ustedes tienen en sus casas, Constitución que nos homologa con Canada, Estados Unidos, Francia Reino Unido o Alemania más cerca que en ningún otro momento de nuestra historia.
Se dice, entonces, que en aquella época, gran parte del ejército se rebeló contra la República para instaurar un régimen militar, y que, también se ejecutó desde el bando leal a la República. Claro, dejo unas cuantas disquisiciones en la mesa: yo no se si a los miembros del Golpe se les podría haber parado con buenas palabras amistosas. Yo sinceramente creo que no. Tejero tiene suerte de haber intentado un Golpe en España y en 1981. Lo hubiera intentado en Estados Unidos, o en el Reino Unido, y ni Reagan en su momento ni Margaret Tatcher hubieran sido tan benevolentes. En Texas te mandan a la silla eléctrica por mucho menos.
Todos nos alegramos de que no haya que volver a usar la violencia para defender la democracia y la libertad, desgraciadamente a veces es necesario. Ahora tenemos un sistema estable, democrático y con amplias libertades. Los últimos restos de la simbología del anterior sistema caudillista hay que tirarlos abajo porque son simples anomalías, que no tienen ningún sentido. Nadie se sentirá separado de nadie porque la inmensa mayoría de españoles son demócratas, y espero, que todos los ciudadanos que quieren encontrar a sus familiares ejecutados pueda localizarlos, sin tener sentido, creo yo, que a estas alturas nadie se tenga que ir a la cárcel, entre otras cosas porque ya no son ningún peligro para nadie.
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